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11 de septiembre de 2010

Las primarias y los segundones


El proceso de las elecciones primarias en un partido político, generalmente, es una lucha por la supremacía y el mando personal; sin que los agrupamientos anteriores, corrientes de liderazgo o matices ideológicos distintivos tengan ninguna importancia. Se trata, simplemente, de la lucha por el poder. El que lo ostenta, presuntamente, lo arriesga; el que aspira a conseguirlo, convertido ahora, no en adversario sino en enemigo, arriesga incluso su porvenir. Generalmente, los perdedores de este tipo de enfrentamientos se ven abocados a su jubilación, retirados en algún cargo bien remunerado pero sin peso político ni acceso a los resortes del poder.

En ninguno de los bandos del PSM que disputan una victoria de por sí pírrica y que permitirá al ganador plantar cara en la batalla electoral contra Esperanza Aguirre, en ninguno, están todos los que eran, ni son todos los que estaban o están. ¡Qué lío y qué embrollo! Es el territorio propio del líder, del mandatario, el ámbito natural del “animal político”, ese depredador de aficionados a la política, de cargos electos con vocación de funcionarios, de los que llegan a las nueve en punto y se van, con la riada de técnicos, burócratas y otros empleados públicos, a las tres menos diez. Ahí es donde el político de verdad, el auténtico jefe, corre, se estira, se lanza y muerde con dentelladas de tigre salvaje. De lunes a domingo, 24 horas al día. ¿Y si pierde? Se revuelve, contorsiona, gira y gracias a su “mágico” centro de gravedad cae de pie, sin trastabillarse, sólo flexionando ligeramente la cintura y haciendo alarde de un nuevo juramento de fidelidad. A rey muerto, rey puesto. Un clavo saca otro clavo.

Las elecciones primarias en un partido político son, sin ninguna duda, un síntoma manifiesto de democracia interna. Así debería ser siempre. Y en todos los casos. ¿Alguien duda que son los afiliados o “militantes”, la masa social del grupo, los que deberían decidir siempre y elegir a sus representantes? Sin embargo, lo que debería ser norma elemental de cualquier estructura democrática, se olvidada o relega en base al presunto e incierto “interés general del partido”. Los candidatos se suelen imponer por los “aparatos” o “comités”. Así, en muchas ocasiones, estando en disposición de votar a un determinado partido político se nos revuelven las tripas al ver al candidato. Cada día es más frecuente que los dirigentes y mandamases de los partidos aguanten, incluso apoyen, a candidatos inútiles y corruptos, con tal de presentar ante la ciudadanía a un candidato conocido o popular. Y es lamentable su cinismo e insolencia, pero peor, mucho peor, infinitamente triste y desconsolador es que los ciudadanos avalen esos comportamientos con su papeleta electoral.

Tengo que reconocer que el anuncio de elecciones primarias en el PSM, para la elección del candidato socialista a la Comunidad de Madrid, me provocó una ligera sensación de aburrimiento; al principio, la noticia sólo me sugería una maniobra publicitaria de gran envergadura. De jugada al parchís de Rubalcaba. De oca a oca y tiro porque me toca. Tan aburrido como un partido de tenis de la liga local, con dos contendientes grises en pos de minutos en el telediario de la Primera; sólo para dar a conocer al candidato socialista a la Comunidad de Madrid, hasta ese momento desconocido para la ciudadanía en general.

A los primeros compases de la música que tocan desde las alturas, pensé, el ex alcalde de Parla, imaginen qué fácil, se percata del rollo del federal, entiende el paso que hay que marcar, y se somete a la disciplina de partido. En todo caso, sería mejor para Tomás “el parleño” ser el número dos, tras la Trini, un segundón con trabajo y con futuro, que no un jubilado político precoz. Eso visto desde la perspectiva feroz y maquiavélica de Rubalcaba. El fin justifica los medios. Con Trinidad Jiménez, de número uno, y Tomás Gómez de dos, se matan un par de pájaros de un tiro; si la Trini adelantaba posiciones y accedía al gobierno regional, todos tan contentos. Consejería y vicepresidencia para Tomás [segunda, la primera sería para Goyo]. Si la Trini no conseguía el objetivo de derribar a la Espe, finalmente Tomás sería el portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, un poco más conocido y con cuatro años por delante para forjarse en la política regional.

Pero no. Error serio de apreciación. Tomás Gómez, que venía de ser designado [a dedo] por el mismísimo ZP como “jefe” de los socialistas madrileños se sintió engañado. Salir de “su Parla para, finalmente, cagarla no era lo que él había pensado tras dejar una cómoda alcaldía.  Gómez no ha cumplido con las expectativas que desde Ferraz se pusieron en su aspecto de político joven y apuesto. Sin embargo, se miró al espejo y se vio tan “guapo” y casi más listo que el propio ZP; dispuesto hasta el extremo de enfrentarse al Presidente del Gobierno. En el PP estaban encantados. Desdeñó, pues, el mayorazgo que le imponían los que mueven los hilos del PSOE y de España. Tomás no puede admitir, tras sus “éxitos” electorales en el furgón de cola de las ciudades del sur de Madrid, ser un simple segundón. ¡Qué osadía para un mal político!

La sede nacional del PSOE, empezó a desconfiar, casi desde el principio, en un candidato incapaz de ofrecer propuestas, desconocido para la mayoría de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid y con la rémora de una pésima y desastrosa gestión municipal en el municipio que regentó, una gestión llena de“agujeros”, desaciertos y una economía municipal prácticamente en quiebra. Una cosa son los resultados electorales y otra el trabajo diario. Nadie vaya a pensar que los resultados electorales pueden disculpar a nuestros políticos de la ineptitud o la incompetencia. La herencia de su gestión municipal, solventada entonces sólo por el desarrollismo urbanístico, como en casi todas partes, la sufre ahora su primogénito y alcalde. Parla es un municipio al borde de la quiebra financiera. Y así, con esas credenciales, pretende gestionar la Comunidad de Madrid. Apañados estamos. Si, finalmente, el destino y la casualidad [militantes y electorado], así lo deciden, podernos prepararnos los ciudadanos madrileños para nuevos y mayúsculos desaguisados. Pobre PSM y pobre ZP, por lo que le atañe y lo que le ha de repercutir en su siguiente y difícil comparecencia electoral.

Cuando Pedro Castro dijo que Gómez era el candidato de la derecha lo dijo alto y claro, sin ambigüedades, sin matices, asumiendo todas las consecuencias posibles. Si el contrincante de Esperanza Aguirre es el soso de Tomás Gómez, nunca lo tendrá más fácil la dama de hierro para hacerse con una nueva mayoría en la Asamblea de Madrid. Y eso perjudica sobre todo a un grupo de alcaldes de grandes ciudades que andan apurados en las encuestas, en el filo de la navaja electoral, en el borde del precipicio. Y entre ellos, destacan [aún sabiendo que mantendrán, en algunos casos la supremacía] Leganés, Getafe y Fuenlabrada; existe un peligro real de perder las alcaldías de estos municipios. Y así, el cinturón rojo de Madrid será sólo un recuerdo. Ninguno de esos primeros ediles ha tenido duda alguna en alinearse en el bando de la malagueña, la candidata elegida por el aparato del partido.

En otros municipios, alineados en el bando de Tomás Gómez, se sitúan los candidatos con más posibilidades de engrosar la lista de jefes de la oposición o, llegado el caso, actuando la derrota como purgante y revulsivo a su retiro político y a reconvertirse en trabajadores o "técnicos" [nunca se sabe de qué] en algún otro ayuntamiento “amigo”. Es el caso de los regidores de Pinto, Alcorcón o Aranjuez. Por el contrario, el Alcalde de Parla, aunque no ve peligrar su reválida electoral [nunca se puede asegurar], es fiel a Tomás por cuestiones evidentes. Ha heredado el cargo del propio candidato y ha sido, hasta la designación de Gómez como secretario General del PSM, su “segundón” en Parla. ¿No deben los hidalgos, convertidos súbitamente en herederos de la casa solariega y el mayorazgo, respeto y fidelidad al padre o al primogénito desaparecido?

Trinidad Jiménez “puede” representar, efectivamente, según las encuestas y según me parece a mí, un papel más digno y eficaz en la disputa electoral madrileña. De mujer a mujer, simpatía contra firmeza , desparpajo contra perseverancia, sin tapujos, sin “pringues” urbanísticos, con una gestión en el ministerio que podría calificarse, no sólo con un aprobado, sino con una de las mejores notas de todos los gobierno de ZP, alejada de las veleidades y torpezas de algunas otras ministras y ministros. Puede ser una campaña electoral, si no reñida, al menos de resultado incierto si no hay mayoría absoluta y finalmente entra en lid la UPyD.

Sabe el Alcalde de Getafe, y presidente de la Federación de Municipios, Pedro Castro, que lidiar en esta enésima convocatoria electoral, tras más de treinta años como cargo electo en el Ayuntamiento de Getafe, con un candidato regional como Tomás Gómez es dar alas no sólo a la victoria de Esperanza Aguirre  sino propiciar, con los votos que arrastra o que se pierden, una subida de los distintos candidatos municipales del PP.  Y más que nada, por el riesgo perder la alcaldía tras toda una vida en el cargo. El actual portavoz del PP de Getafe, Carlos González Pereira, otro "segundón" venido a más, es uno de los grandes afectados en esta pelea y uno de los mayores interesados en la designación del candidato parleño, al que incluso complacería, aunque oculto, claro está, al otro lado de la calle, ayudar con su torpe apoyo mediático a la Plataforma de Tomás Gómez.

La designación de Jaime Lissavetzky Díez, amigo de Alfredo Pérez Rubalcaba, como candidato del PSOE al Ayuntamiento de Madrid no ha provocado la misma reacción airada y soberbia de Tomás. El actual portavoz socialista, David Lucas Parrondo se ha mostrado más humilde e inteligente a pesar de  haber bregado obstinadamente, desde la vergonzosa huida del anterior candidato fantasma de la Moncloa, Miguel Sebastián, por ser el "sparring" del ambicioso e intrigante Gallardón.

David Lucas, que fue primer Teniente de Alcalde en Getafe, huyó [laboralmente] de esta ciudad tras ser incluido en las listas del Ayuntamiento de Madrid [eso es tener un buen engache] en busca del aire [político] que le hurtaba con desesperación y codicia el primer edil de esta capital del sur. De Madrid al cielo y de Getafe a Madrid. Ahí, como político en prácticas, aprendiendo del gran maestro Gallardón, David Lucas ha sido capaz de lidiar el asunto, haciéndose hueco en la política regional, llegando en su doctorado a criticar, sin sonrojarse siquiera, la famosa “ecotasa” de Madrid, olvidando que ese impuesto fue  aprobado en Getafe cuando él ejercía como concejal delegado de Hacienda, y a pesar de las numerosas protestas vecinales. ¡Qué morro! ¡Hay que valer para político!

Sin embargo, la “hidalguía” de Lucas, concedido el título en la corte socialista y ganada luego con la perseverancia y la obstinación de la hormiguita, le ha conducido a aceptar con buen talante a Jaime Lissavetzky como el candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid. Y el chico que es más listo que el hambre, claro, aleccionado por sus mentores políticos de la calle Ferraz, se ha puesto al frente de la Plataforma de Apoyo a Trinidad Jiménez. Parece evidente que Lucas, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid y “segundón” de Getafe hasta las últimas elecciones municipales, seguirá así el mismo camino, -parece lo más probable-, ejerciendo de “escudero” de Trinidad Jiménez en la Comunidad de Madrid o, incluso, como “hijodalgo” [dicho sin ánimo despectivo] del propio Lissavetzky en el Ayuntamiento de Madrid donde, en una carambola diabólica, coincidiría con el ex concejal de urbanismo del Ayuntamiento de Getafe, Santos Vázquez Rabaz, otro de los “segundones” [políticos] perjudicados por la tenacidad y la capacidad de devorar a sus propios hijos del sempiterno alcalde Pedro Castro.

Sin embargo, estos movimientos tan “afortunados” [en nuestra opinión] de los ex concejales getafenses en el proceso de las primarias socialistas, creyendo estar en la jugada maestra, sin permiso paterno, han quedado relegados o desactivados por la “inteligencia” política de Pedro Castro. Decía, aproximadamente, una antigua canción que “antes de que tus ojos me viesen ya lo sabía, ya te quería, tal y tal…”. Tal día, hace seis o siete meses, sacó [el alcalde de Getafe] un papelito del bolsillo, y sin mostrárselo a sus contertulios [creo que no había nada escrito] hizo su mejor pronóstico. Lissavetzky al Ayuntamiento y Rubalcaba a la Comunidad de Madrid o viceversa. Y así, habiendo dado con una de las flechas en el centro de la diana, falló la otra no porque no estuviera en lo cierto sino porque los planes están, precisamente para cambiarlos. Y también lo sabía. El que iba a ser el candidato, según Pedro Castro, el oscuro y maquiavélico Rubalcaba, ha designado, de acuerdo con el otro cerebro del gobierno, José Blanco, a un par de buenos “segundones” para que intenten la reconquista del territorio que da derecho a ocupar las casas solariegas de la Puerta del Sol y de Cibeles.

La mirada [en la imagen superior]desde una cierta “altura” o posición de David Lucas hacia su anterior jefe de filas es todo un poema. Afloran sentimientos que el fotógrafo [gabinete de prensa] ha captado de manera precisa y certera. David Lucas es un libro abierto. Cándido y trasparente. Parece decir,“...hay Pedro, que morro que tienes, que cara más dura, no hay quién pueda contigo, hay Pedro, con las ganas que tenía yo de tenerte, alguna vez, en el bando perdedor, en el bando de Tomás,  ¿no era eso lo que decías hace apenas dos meses?, chaquetero, traidor,  y… por cierto, ¿cuándo te jubilas, coño? Hay Pedro, pedrito…”. Sin embargo al alcalde de Getafe no le afecta nada; ni la mirada ni la posición del resto de los mortales; es inmune a ese virus. Se dice de él, en el penúltimo chiste sobre su capacidad, que es como el Ariel, que aunque venga en un envase pequeño, cunde mucho. Va y viene y sigue, y sigue, vuelve y va; y así una vez y otra, un día, el siguiente y otro, durante más de 31 años, 380 meses, más de 11.400 días, …

Pedro Castro, a la vista de su enésima convocatoria electoral, confía en el tirón y la “frescura”de Trinidad Jiménez como candidata del PSM y en que UPyD a nivel local no saque el porcentaje necesario para adjudicarse concejales y, arrebañando esos votos “perdidos” y otros que puedan caer, añadir una nueva mayoría absoluta a su palmarés. Y como mal menor, que le dejen como está, reeditando el pacto de gobierno con IU, en su camino de batir el record de permanencia en la primera división del municipalismo. Nuevos segundones, hijos menores de un auténtico mostruo político, corren el riesgo de ver sus opciones y ambiciones en Getafe defenestradas o engullidas por la longevidad política y la interminable alcaldía de Pedro Castro.

Al contrario que sus ex delegados de hacienda y urbanismo, bien situados en la actual partida, la actual número dos del Ayuntamiento de Getafe, Sara Hernández, y la concejala de Obras, Cristina González, se han posicionado en el bando de Tomás. ¡Qué torpeza! La política tiene sus vinculaciones y razones ocultas sin que muchas veces seamos capaces de entender algunas actitudes y alineamientos. Es muy probable que se deba a la escasa experiencia de ambas ediles. La juventud es propicia a errores de bulto y apreciación. Lo que nadie termina de entender es la actitud de la Concejala de Obras, Cristina González, protegida hasta ahora de Pedro Castro, en “entredicho” por su implicación familiar en el lío de las cooperativas de aparcamientos. La ignorancia de la juventud no será, suponemos, la excusa para otro personaje ubicado en el bando de Tomás Gómez; se trata del secretario de organización de la agrupación socialista de Getafe, Victoriano Gómez, amigo [presuntamente], “ayuda de cámara” y “machaca” del Alcalde desde tiempos inmemoriales. Qué extraña explicación habrá para este desencuentro casi familiar. ¿Se discute la cuota que le corresponde tras su jubilación? ¿Se tratará, en el fondo, de un espía doble al servicio de Pedro Castro?

El que sabe, sabe; y el que no, a … otra cosa.

3 de agosto de 2010

Sobre la vanidad y la fugacidad de la vida


Todos los miércoles por la mañana tiene lugar en la Avinguda (Avenida) del País Valencià de Calpe, junto al Campo de Fútbol municipal, el típico rastrillo; un mercadillo algo devaluado por la escasez de productos de segunda mano y que se rellena con baratijas más o menos nuevas y ropa de la que, por ejemplo, desechamos dos o tres veces al año y que recogen, presuntamente, organizaciones para no sé qué labor humanitaria; y que terminan su periplo mercantil en estos mercadillos con un precio de los productos “made in china”: uno o dos euros la pieza.

Allí se pueden encontrar camisas, polos o pantalones de marca (verdadera) y aspecto semi nuevo que verán su final en el trasiego y el revoltijo de un rastrillo para turistas nacionales y “guiris”. El amante de lucir ropa, que en el pecho o en el culo, siempre visible, figure “su” marca puede encontrar algún “tommy hilfiger” y ahorrarse al menos –y eso en época de rebajas- más de ochenta euros. Sin duda esas prendas caras y, que representan el lujo, pertenecieron a algún ricachón que se gastaba sus buenos (o malos) dineros en presumir , precisamente de eso, de tenerlos.

Quizás el antiguo propietario del polo o el pijo de los vaqueros hayan fallecido; quizás la viejita a la que metieron en una residencia con demencia senil dejo dejó olvidadas para siempre en un estante las copas de cristal de bohemia que se liquidan a precio de saldo; quizás el vendedor no exagera ni miente al decir que la lámpara fue adquirida en Murano por una pareja de alemanes que llegaron a España en los años setenta, tras jubilarse, él como trabajador de una fábrica de neumáticos en Frankfurt, y ella como trabajadora social en un pequeño ayuntamiento de su área metropolitana. Quizás los discos de vinilo, ese maravilloso y mágico plástico negro, fueron de un hippy que, tras mayo del sesenta y ocho, se convirtió en ejecutivo de una multinacional francesa, se retiró hace un par de años, se separó de su mujer y acabó viviendo sus últimos días en Calpe en compañía de una rumana.

Estos rastrillos sugieren, de manera existencialista, como si cada uno de sus tenderetes desprendiera, figuradamente, perfume a húmedo y cerrado, a esencia de naftalina, hablan de la brevedad de la vida y lo inútil de algunos de nuestros empeños, de nuestros retos, de nuestras ambiciones. El Eclesiastés, libro del Antiguo Testamento que sigue a los Proverbios y antecede al Cantar de los Cantares, atribuidos de manera retórica al Rey Salomón (ya se sabe, el rey sabio) reflexiona sobre la fugacidad de los vida, sus placeres, las dudas que quedan sobre el conocimiento del hombre,  lo vano de sus esfuerzos y el escaso valor de los bienes materiales,  la caducidad de la mayoría de los actos humanos. ¿Cómo afrontar la vida?, pues en ella solo es segura la muerte ¿Qué recuerdos materiales o cuánta riqueza acumular? El libro bíblico, también llamado “el Predicador”, con un alto contenido de escepticismo y filosofía epicúrea, -según la crítica que le hace el cristianismo más apostólico, concluye pues en el lema latino del “Carpe diem quam minimum credula postero” (aprovecha el día -de hoy-, no confíes en mañana). Aprovecha el momento. Disfruta lo que la vida te ofrece en cada instante.

En uno de nuestros paseos por el rastrillo de Calpe pudimos tomar la fotografía que ilustra esta entrada. El libro del escritor que vive, o vivió, en Getafe, Lorenzo Silva, se iguala en el precio y en la composición del bodegón al genial Jorge Luis Borges. Ambos vienen, pienso, de alguna estantería desmantelada sin miramientos, sin prestar atención al tiempo empleado por los autores en su creación, el dinero empleado por sus editores, el tiempo gastado por los trabajadores de la imprena, y olvidándose de la escasa comisión que cobró el librero por su venta,  tirados por el suelo como algo de escaso valor.  La vanidad, el orgullo o la soberbia de sus creadores acaban por los suelos, expuestos para su venta en el rastrillo en una modesta caja de cartón. Entre las citas famosas del Eclesiastés se encuentran la famosa “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” y, también,  aquella que dice:“Escribir libros es una tarea sin fin".

2 de agosto de 2010

Molestando a los [negros] vendedores ilegales


Entre semana, la policía local patrulla el paseo marítimo de Calpe hasta las once o las doce de la noche, a veces, con la sensación de que solo se pretende molestar a los vendedores ilegales de mercancías, gafas, bolsos, camisetas y otras baratijas, generalmente falsificaciones de marcas famosas como Doce y Gabana, Armani, Rolex, Ray-Ban, Lacoste u otras etc..

Los vendedores ilegales, sin los correspondientes permisos, como diría uno de mis vecinos “esos chicos de color que se esconden en el callejón” con sus mantas, sacos y escaparates a la vez, de artículos piratas...; chicos de color, negro; claro está.

Los policías andan, como si nadaran, ida y vuelta, una y otra vez, en el malecón inundado de turistas: el típico lugar de concentración, cita y exhibición de todos los pueblos, marinos, ribereños o, incluso, de secano. Y los negritos, ocupados en abrir y cerrar la tienda con la celeridad y la urgencia del sistema. La manta se agarra por los cuatro costados y las mercancías, con su propio peso, hacen la forma del bulto, mochila, talega, macuto o zurrón… y a correr con la mercancía. Los guardias lo saben. No hacen, ni siquiera intención de iniciar la persecución. Los negros tienen su propio sistema de alarma, con vigías apostados los escasos metros que se necesita para desmontar el chiringuito. Se trata, simplemente, de hacer acto de presencia (¿un paripé?) para “intranquilizar” al negro pirata y “contentar” al blanco y al chico de color afincados y con papeles y puesto propio.

Se da, a menudo, la circunstancia, que conociendo cada cual su papel, se eterniza el turno de guardia y, mientras tanto, charlan o pasan el rato cerca los unos y los otros, negros y policías… Otras contravenciones de la ordenanza (como pasear con los perros, circular en bicicleta, etc… ) no son motivos de atención de la autoridad local. Y mucho menos de apercibimiento o sanción.
Una vez acabado el turno de vigilancia en el paseo marítimo, once y media o doce, se extienden las mantas, aunque por poco tiempo. La mayoría de los paseantes van camino de sus apartamentos y casas.



1 de agosto de 2010

El orgullo nacional


Ha sido necesario que once hombres (ventidós, venticuatro o treinta) hayan ganado el campeonato del mundo de fútbol para que floreciese por doquier esa flor roja y gualda de la bandera de España. Llevada con orgullo, con altanería, en los coches, en los carros de los niños, en familia, de mil maneras distitnas. Por fin, hablando en términos deportivos, España estaba en ese lugar donde se hace historia.

Hasta este suceso deportivo, la enseña nacional se ha significado, y  más en latitudes nacionalistas,  como distintivo de los "fachas". Es penoso, pero así ha sido hasta la consecución de, lo que los periodistas deportivos y ciudadanía en general, califican como "gesta". Los nuevos heroes no participan en batallas épicas como Aquiles, Héctor o Leónidas. Está bien que las batallas se libren en los estadios; los gladiadores que divierten al público sólo se disputan un balón aunque a veces quieren jugar a romperse, camino de la gloria, las piernas o la clavícula.

En los bares bajo la atalaya todo el mundo juega la final contra Holada. Calpe es un festival de banderas españolas. En el paseo marítimo, una solitaria bandera del país de los tulipanes mantiene el tipo, de  manera numantina. El grito de gol que tronó a poco tiempo del final, conmovió hasta las estructuras del edificio y nos llegó, con una flecha de ardor patriótico que hacía zozobrar hasta el corazón. ¡Que emoción!

Sin embargo, resulta algo desproporcionado en el homenaje que se ofrece a unos muchachos que lo mejor que saben hacer es darle pataditas a un balón. ¡Qué fervor! ¡Qué pasión! No quita que, en función de su esfuerzo, sean personas de especial notoriedad; de inigualable celebridad y exito económico.  Hay una nefasta necesidad social de líderes, aunque sean de cartón y fabricados por los grandes medios de comunicación y el dinero, sin nada que aportar salvo las demostradas habilidades balonpédicas. ¿Dónde quedan los que inventan vacunas contra el sida, los que se rompen la materia gris buscando una solución al cáncer, dónde quedan los que propugnan ideas o aportan belleza y sueños con su obra, ...?

Finalmente, hasta el arte, aunque sea playero y efímero se apunta a la moda de los campeones. Es  una pena que sea de arena...

31 de julio de 2010

Spinning en Calpe

El pasado sábado se celebró en la Plaza de Colón de Calpe, junto al paseo marítimo, un evento "patrocinado" de "spinning" o ciclismo "indoor", una modalidad de ejercicio de gimnasio que se realiza en grupo con un  instructor o líder del "pelotón". El evento contó con al particiapación de algunos de los monitores que otros años habían dirigido la gimnasia playera por las mañanas. Este año, parece, que las penurias del presupuesto municipal ha llevado a suprimir esta  bonita actividad.
Tras la tercera victoria del pinteño Contador en el tour de Francia, este tipo de actividades que proponen el lema latino (Juvenal) de "mens sana in corpore sano" están más de moda que nunca.