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3 de enero de 2011

Año Internacional de los Bosques


“Todos los días oímos clamar por la destrucción del arbolado y ponderar la necesidad de repoblar los montes, a fin de prevenir las sequías y las inundaciones. Cuando estas devastan las fértiles y risueñas vegas de Zaragoza y de Valencia, el clamoreo sube de punto, las peticiones menudean, los consejos brotan de todos los labios sin darse punto de reposo; pero pasada la hora de peligro, nadie se acuerda de la tierra arrastrada por los torrentes al Océano, ni de los campos reducidos á estepa, ni de las familias de labradores convertidas en familias de mendigos,…”


"Los niños y el arbolado". JOAQUIN COSTA (1846-1911)

El 31 de diciembre de 2007, José Luis Rodríguez Zapatero, casi al final de su primera legislatura, vestido, o mejor disfrazado, ideológicamente de militante ecologista y defensor de los pobres, avanzaba la propuesta de plantar 45 millones de árboles entre los años 2008 y 2012. Como si hubiera leido  “El arbolado y la Patria” del escritor aragonés Joaquín Costa. La propuesta, como casi todas las que anuncia o desvela nuestro presidente del gobierno, con frecuencia, grandilocuentes, alocadas, vanas, ligeras de contenido y excesivamente optimistas, se incluyó en el programa electoral del PSOE que comprometió a este partido con los españoles en los siguientes comicios, con la obligación contractual, piensa uno, de ejecutar el plan entre 2009 y 2012.

Como otras muchas, aquella idea o previsión quedó en agua de borrajas, sin duda por culpa de la poca importancia que le concedió el presidente a su promesa. Y sin duda, ha ratificado, con su dejadez, las proféticas palabras de Costa, escritor contemporáneo de Silverio Lanza y que puede y debe catalogarse como socialista. Nadie sabe qué pasó con el compromiso ecológico, aunque fuera simbólico, que trascendía del afán reforestador de ZP y su grupo de científicos y expertos ecologistas. Es muy probable, que tras derrochar miles de millones en hormigón, ladrillo y asfalto en todos los municipios españoles, ahora se culpe a la crisis económica de la falta de recursos para incumplir una propuesta que suponía, según el partido en el gobierno y los citados expertos, un gasto de 90 millones de euros. ¡Qué barato repuebla los montes el gobierno! Desconocemos si el presupuesto anunciado incluía la mano de obra, la maquinaria, el riego, el mantenimiento de los plantones u otras acciones necesarias o solo se tuvo en cuenta la adquisición a de los palitos… Pero, con la calculadora en la mano, se nos antoja una tarea titánica; se trata de plantar un árbol cada tres segundos, durante toda la legislatura, con solo dos euros de presupuesto por unidad forestal ejecutada. Barato, sí señor.

Así, de esta manera, ya en la recta final de la legislatura, con un gobierno obnubilado por las dificultades y la complejidad de la economía, dejando a un lado el problema de la deforestación del territorio nacional y las emisiones de CO2, con la vista puesta en otros problemas más acuciantes, llegamos casi al final del plazo sin plantar un pino. Y así estamos, entrando en el año 2011, declarado por la ONU como Año Internacional de los Bosques, con los deberes sin hacer, y con muchas posibilidades de que esta celebración pase sin pena ni gloria por el calendario del gobierno y del resto de instituciones del estado español.

Hay que tener en cuenta que el Plan de este inconstante “robín de los Bosques” que nos gobierna era una simple declaración de intenciones, un gesto simbólico que debía suponer un punto de inflexión para una acción más clara y eficaz contra la desertización del país. Se trataba, sencillamente, de plantar un árbol por cada español. ¡Cuán poca sombra iba a aumentar! Será que no podremos, ni siquiera, echar la siesta a la sombra de un par de nuevos algarrobos. Las enciclopedias, o mejor google, si se prefiere, “vademécum” del conocimiento rápido y moderno, sugieren que la masa forestal de España está formada por unos 120.000 millones de árboles y arbustos de cierto porte. Piénsese que la propuesta del partido en el gobierno suponía acrecentar solo un 0,3 por ciento la escasa mancha verde de este territorio nuestro que se observa desde el espacio, última demarcación fronteriza, casi, con el arrollador avance del color amarillo del desierto.

La Comunidad de Madrid, al contrario que el gobierno nacional, si está cumpliendo las previsiones de reforestación. Desde el año 2003 se van a implantar, en todo la región, 15 millones de árboles y arbustos, casi tres por madrileño, consiguiendo así los objetivos del plan. En la zona sur de Madrid, el gobierno regional lanzó el llamado Bosque Sur, un total de 900 hectáreas dedicadas y calificadas como zonas verdes arbóreas, que incluía la mejora de espacios verdes, su adecuación y ampliación, así como el desarrollo de nuevas zonas forestales, en un territorio salpicado de manchas verdes que corre parejo a esta parte sur de la M-50, llamado metafóricamente el cinturón rojo de Madrid y que Esperanza Aguirre se ha empecinado en convertir en abrazadera o cinto azul con manchas verdes.

Cierto es que la Comunidad de Madrid se comprometió a plantar unos 200.000 árboles en la zona sur Madrileña y lo va cumplir. Sin embargo, ese número de plantaciones es exiguo e insuficiente para la población de esta comarca madrileña, parvo y desproporcionado si se compara con otras zonas de la región o mezquino si nos remitimos a la necesidad de recuperar el deteriorado territorio que nos rodea. La Comunidad de Madrid va a cumplir con el objetivo perseguido de plantar alrededor de un millón y medio ejemplares por año con un presupuesto de casi seis euros por unidad. Los árboles y arbustos son, no debe ser de otra manera, autóctonos: madroños, alcornoques, encinas, fresnos y quejigos, entre otros.

Quién duda que algunas de las ideas de Joaquín Costa, plasmadas en las obras citadas en el último cuarto del siglo XIX, siguen vigentes y nos sirven como si se hubieran escrito hace un par de décadas. Es necesario, más que necesario imprescindible, que las instituciones y los ciudadanos se conciencien de la necesidad de repoblar nuestros montes, los campos improductivos, los barrios, los jardines, las lindes de las carreteras, los polígonos industriales y, así, además de procurar nuevas zonas arbóreas, cuajar con árboles cualquier resquicio que deje el hormigón y el asfalto.

Si el estado central y la administración autonómica pueden, y deben, fijar recursos en cuantía suficiente para reforestar la patria, los ayuntamientos deben esforzarse en superar, como asignatura pendiente, la planificación del territorio, sumando a las zonas urbanizables, equipamiento, incluso a las zonas verdes, los puntos o zonas susceptibles de incorporarse como masas forestales a iniciativas como la de Bosque Sur o a proyectos propios que consigan modificar de nuevo un paisaje arrasado por la acción económica y urbanística.

Desde esta perspectiva, nos parece importante la iniciativa, por fin cuajada, de la Junta de Compensación del Bercial y del Ayuntamiento de Getafe, descartados y olvidados los proyectos absurdos y extemporáneos como las esculturas de las Hormigas o la estatua del inca Rumiñahui, para la ejecución de un Jardín Botánico Forestal en el caballón de tierras que separa este moderno barrio con la carretera de Toledo y dos géiseres en la laguna de tormentas. A cambio de la rotonda planificada en el proyecto de urbanización entre la A-42 y la “rotonda del Trinaranjus” (Mac Donald), frente a la salida del parque de bomberos, y que la Dirección General de Carreteras no autorizó, se ha confirmado la ejecución del proyecto de ampliación forestal de ese parque lineal con 11 ejemplares de 150 especies distintas, además de 2.500 pinos. La pena, es que algunas especies, oriundas de climas más cálidos, las alóctonas, además de ser caras no sobrevivirán en un lugar tan expuesto a los vientos, a resecos veranos y difíciles inviernos. De todas formas, nos gusta. Podría ser, si cabe, el comienzo de una política forestal en el término municipal de Getafe. Incluso se podría llamar, tómese como propuesta, Jardín Botánico y Forestal Padre Faustino, en homenaje al botánico y naturalista escolapio.

8 de octubre de 2009

Cara de Piedra y la memoria histórica


Volvemos a escribir sobre estatuas en el barrio de El Bercial; y ya van tres articulitos.  Nos da igual si el hecho ha sido publicado por algún foro, blog o periódico. En realidad nos importa un pimiento. No nos interesan las exclusivas en este pequeño recodo digital

La Junta de Gobierno Local aprobó el pasado mes de agosto, faltaría más, para que se enteraran los menos posibles, el proyecto para erigir un monumento en bronce a Rumiñahui. La propuesta es obra dela Concejala de Educación,..... e Inmigración, aunque parece que por allí media la mano del alcalde. La propuesta se basa en una “nota informativa” del Centro Unesco de Getafe y tiene como protagonista artístico al pintor y escultor ecuatoriano Oswaldo Guayasamin.

Está previsto que se firme, según el acta de la citada Junta de Gobierno Local, un convenio entre los promotores de la idea, el alcalde Pedro Castro y el mencionado Centro Unesco de Getafe al que ha llegado la idea a través del ex concejal de AP en el Ayuntamiento de Getafe y, actualmente, marchante de arte latino y colaborador del gobierno cubano, Gabriel Navarrete (qué serpenteantes vueltas da la vida); y, claro está, falta el más importante, y del que no se dice nada en la Junta, el que pone el dinero que suponemos será la Junta de Compensación de El Bercial.

El Ayuntamiento espera que el monumento, que irá ubicado como no podía ser de otra manera en la Avenida de la República del Ecuador, se pueda inaugurar en el segundo semestre de 2010. Tras el chasco y la poca aceptación de la horripilante propuesta de las hormigas trabajadoras, se intenta colar sin ruido ni publicidad, alevosía y agosticidad, otro “bonito” monumento.

¿Pero quién es el tal Rumiñahui? Es fácil (Google; teclear: Rumiñahui). Se trata, según quién lo califique, de un “general” o caudillo inca (hermano de Atahualpa) que luchó contra los españoles durante la conquista de Ecuador o de un cacique cruel y obstinado que llegó a quemar los poblados propios de su raza, incluso Quito, si no se unían a la “resistencia”. En realidad, y a falta de algún tipo de relación con nuestra memoria histórica, aunque sí con la de los indios, tampoco nos parece una idea acertada; casi peor que la de las hormigas. No parece lo más conveniente que para celebrar la convivencia con los “hermanos” ecuatorianos tengamos que homenajear a ese personaje histórico que representa la guerra contra el “odioso español”. Es que estamos majaras perdidos; o están.

No digan los vecinos del barrio que no conocían la propuesta. Es realmente sencillo seguir la estela del gobierno municipal a través de su web.

Conste, a pesar de todo, que no pretendemos ignorar ni menoscabar calidad de la obra de Oswaldo Guayasamin, pintor universal nacido en Quito en 1919. Lo penoso de esta historia es que el escultor falleció hace ya diez años (1999). En realidad el monumento será una réplica fundida en bronce, una copia digital, de su obra “Resistencia” instalada en su ciudad natal y en la que Rumiñahui  se levanta con los puños en alto entre dos esbeltas pirámides de las que cuelga "El Sol", otra obra de Guayasamín. Ahí,  sin sol ni a lo peor pirámide alguna, nos vamos a gastar esos quinientos mil euros que la Junta de El Bercial tiene comprometidos con el Ayuntamiento. 500.000 euros para homenajear a Rumiñahui, también conocido por su traducción del quechua, como Cara de Piedra.

Bonito dispendio. A nosostros no nos gusta. Es acertado que la ciudad cuente con obras de artistas de los paises que más han contribuido con la nueva colonización o retro descubrimiento del país de “los barbudos” que combatió con saña el cacique inca. O la patria es una madre o una puta. El próximo día 12 de octubre se conmemora en muchos lugares de América el día de la raza (vaya nombre desafortunado) o el día de la hispanidad, etc..; otros, en cambio, rememoran, en linea con el  indigenismo o el nuevo socialismo que preconizan los nuevos "caupolicanes" suramericanos,  Chaves, Evo y Correa, la conquista y masacre de las poblaciones indias.

Dejemos la memoria histórica de la guerra, y sus guereros, para otros lugares y momentos. No seamos caciques de un tiempo ya pasado. Es el momento de replantear ese encuentro de dos mundos. Ayer allí y hoy aquí.  Además de no decidir, ni pintar un carajo, lo caro que nos sale.

27 de mayo de 2009

Monumento al futbolista desconocido

Me dijo Eladio, no el artista, el artesano, que tuviera a bien escribir y "denunciar" la existencia de la estatua de un futbolista que el Ayuntamiento había colocado en el barrio de El Bercial. Y vuelvo yo a insistir sobre la naturaleza del arte urbano en ese moderno barrio. Ya lo sabíamos por boca de otro amigo y experto en la cosa futbolística al que seguramente hemos restado la posibilidad del comentario.

Sin apenas conocimientos del "arte" balompédico, ni mucho interés por ello, dicho sea, para que conste y se me admitan las excusas, acepté la iniciativa de mi amigo. Hablaremos de ese mito o leyenda urbana en que se había convertido la estatua de uno de los protagonistas del ascenso del Getafe Club de Fútbol a la primera división de ese deporte-espectáculo.

Desde la más remota antigüedad, antes incluso del uso de la escritura, el hombre ha intentado perdurar en la memoria y mostrar su admiración y su gratitud por otros, o su fe en determinados mitos y fenómenos, levantando monumentos y estatuas. Se trata de representaciones fieles o personales de cazadores, diosas, atletas, políticos, escritores, guerreros y mil motivos más que procuran el enaltecimiento de los personajes o, incluso, el homenaje a hechos y personajes anónimos.

El mundo está plagado de ejemplos de estatuas o conjuntos escultóricos erigidos a un sin fin de no-se-qué desconocidos; delante de la puerta "grande" de los cosos taurinos es posible encontrar la figura estirada del torero; en los grandes cementerios, al soldado desconocido; en los puerto, el marino; en las plazas de los pueblos, a un alcalde antiguo y desconocido o a uno de esos generales que nos sabemos si estuvo en la guerra de Cuba o en las disputas carlistas.
El fútbol desde que se ha convertido en uno de los mayores fenómenos de masas también erige monumentos a sus "heroes".

Ahora las batallas, incluso las elecciones, se juegan en un estadio. Menos sangrientas, al menos, aunque en la mayoría de los casos poco enaltecedoras de la pasión deportiva y atlética del ser humano. En una rauda visita turística por algunos lugares del mundo, atravesando la red de redes de punta a punta, hemos descubierto que el deporte, y concretamente el fútbol, dispone de una ruta de monumentos erigidos como el dedicado a "o rei Pelé" en Salvador de Bahía, los que se han levantado como una oda al "dios Diego" Maradona, la mayor estatua del mundo de un futbolista, el grandioso homenaje al pibe Valderrama, el que representa a las viejas leyendas inglesas Charton, Best y Law, o [por acabar pronto] el proyecto culé sobre el fabuloso Kubala.

Como sea que el rumor era insistente y curioso, nos decidimos a emprender la búsqueda de la mítica estatua de bronce industrial que no escultura; ahora casi todo en la vida es digital, incluso el noble arte de Fidias. Con el molde obtenido mediante técnicas informáticas es posible un duplicado o cientos ¿Se imaginan, un pueblo lleno de estatuas de futbolistas?

¡Al partido, que nos despistamos!.. Al final del recorrido en nuestra búsqueda por el barrio, en la zona de las viviendas protegida, al otro lado del Hipercor, en la avenida de Salvador Allende, encontramos ese impersonal pedazo de metal que representa a un futbolista en plena carrera con el balón "pegado" al pie a ras de tierra.

La figura está colocada en medio de un "parterre" sembrado de piedrecillas sin leyenda ni placa que pueda identificar el objeto, el personaje o el motivo de semejante "adorno". Lo han plantado, o abandonado allí, casi de manera clandestina; para que nadie reconozca al representado ni recuerde la ignominia. Es el último castigo, el ostracismo y la postergación, a un futbolista que pasó de heroe a villano en el leve trascurso de una tonta decisión o, hablando en término futbolísticos, de una absurda alineación política; de medio centro izquierdo a defensa central. Falta y expulsado.

A la vista de la fotografía, convendrán conmigo quela estatua del futbolista desconocido tiene la misma cara del famoso "Gica", y la zancada o el gesto copiado de una foto del futbolista rumano Gheorghes Craioveanu, que tras su retirada de los estadios ha reforzado su popularidad a fuerza de asistir en calidad de comentarista a las tertulias futbolísticas de Onda Cero y La Sexta.


Craioveanu fichó por el el Getafe en la temporada 2002-2003 y en la siguiente temporada fue uno de los miembros más decisivos de la plantilla getafense que consiguió el ansiado ascenso del club de los amores de Ángel Torres y Pedro Castro. Transcurría el año 2004. Eran tiempos de baños en la Cibelina, vino dulce y alabanzas sin tregua ni recato en los periódicos más oficialistas. Tras completar tres temporadas en el equipo, a esas altura de la vida de un futbolista, cumplidos los treinta y seis años, tuvo que afrontar la jubilación como profesional, confiado en las promesas de los dirigentes "azulones" (vean que dominio del lenguaje balompédico) para seguir en otras instancias y responsabilidades del club; vamos ... a seguir. Y llegó [el comandante] "pirri" y mandó parar. No había más fiesta ni homenaje. Ni chufas ni cuchufletas. Las desavenencias derivaron en trifulca pública que se mostraba y amplificaba con eco y sin pudor en los medios deportivos. Gica se marchó de la entidad getafense encabronado y dolido.

Poco antes de las últimas elecciones municipales [mayo de 2007] saltó la sorpresa y el PP getafense anunció a bombo y platillo [como en una feria] la inclusión del jugador rumano en su lista de candidatos, en el puesto número dos, tras José Luis Moreno y delante de Carlos González Pereira y José Luis Vicente Palencia.

Gica era la sensación del momento, una apuesta muy arriesgada en la lista electoral de los populares getafenses dada la ignorancia del futbolista de la política y la vida social o cultural de Getafe, aunque dispuesto para afrontar los retos del deporte local: fútbol, más fútbol y... sobre todo, fútbol. ¿Cómo era aquello?... Me gusta el fúrbol.

Sin embargo, el Ayuntamiento de Getafe había encargado mucho antes de los comicios una obra con su cara y su figura a la fábrica de las horribles estatuas getafenses con la idea de ubicarlas cerca del Coliseo Alfonso Pérez, al igual que hizo con el busto de Ángel Torres. La verdad es que no se aguantan ni como estatuas... Y menos tras la irrupción política del internacional rumano. Gica con el PP, de número dos, haciéndose la foto con Esperanza Aguirre. Imagínense el disgusto y el miedo del PSOE; y también de un sector del PP local. El presidente del Geta, Angel Torres, por su parte colaborando activamente en la campaña y figurando como avalista personal de su "amigo" Castro.

Así pues, la estatua de Craioveanu quedó "presa", o retenida, en algún oscuro recoveco del viejo almacén de enseres municipales a la espera del momento oportuno, olvidada la historia, para su colocación. En su día, como respuesta a las preguntas de los periodistas sobre el caso de la estatua de Gica, el que fuera concejal de Urbanismo y responsable de comunicación del PSOE, el malogrado [políticamente] Santos Vázquez, adujo para el retraso en su instalación que la obra se había roto y que había que hacer volver a fundir una nueva. Vaya excusa peregrina...

Lo cierto es que en las últimas semanas el Ayuntamiento de Getafe ha dejado caer en el barrio de El Bercial el último engendro de bronce de la factoría que nos "embellece" [envilece o desacredita] la ciudad sin avisar a nadie.

A su instalación sólo acudieron los obreros de la subcontrata que transportó el metal, como expresión suprema del castigo político más extremo: el olvido; transformado el que iba a ser homenaje en desaire y desdén. Ni el gobierno municipal, ni los directivos del Getafe, ni sus antiguos compañeros, ni, tan siquiera, para ser también un poco "tocapelotas", sus compañeros de candidatura se han acercado por allí. Nadie ha invitado a Gica ni le ha dicho esos "ahí te pudras" que te dicen los "amigos" cuando ya no quieren saber nada del pasado común. El futbolista rumano tiene una estatua en Getafe y nadie le ha avisado! Qué tristeza, la mía...

Decía Eladio, y lo repito, para que no me acuse de falta de rigor, que él piensa que ha habido muchos futbolistas que han aguantado en el Club Getafe Deportivo y en el Getafe CF para que la entidad llegara donde ha llegado y que se merecen, antes que Gica, un monumento. Ahí están esos heroes relegados como Caballero, Salmeron, Polo o Alfredo,.. Perdonen mi ignorancia si no recuerdo ni cito a todos los que puedieran merecerlo.

Yo también propondré un motivo para un monumento junto al estadio; hay un personaje que podría haber aglutinado ese presunto aunque no anónimo homenaje al fútbol y a los futbolistas. Se trata de Luis Aragonés el "sabio de Hortaleza", "zapatones", campeón de la última eurocopa como entrenador de la selección española y que jugó en el Club Getafe Deportivo entre los años 1957 y 1958.

14 de abril de 2009

Las hormigas de El Bercial

El Ayuntamiento de Getafe ha entregado a la Junta de Compensación de El Bercial el proyecto de acondicionamiento [estético] del caballón, ese montículo empinado de tierra que separa la carretera de Toledo del nuevo barrio. Se trata de uno de los compromisos que la mencionada entidad contrajo con el consistorio a la recepción del barrio, que tuvo lugar en mayo de 2008.
El proyecto lo ha "adjudicado" el Ayuntamiento de Getafe, entiéndase como que se lo ha encargado, dado, regalado, etc.., no sabemos si gratuita o lucrativamente, a cuenta de la Junta de Compensación, a Acciona Medio Ambiente, cada día más introducida en las adjudicaciones de las delegaciones municipales de Limpieza o Parques y Jardines.

Los responsables de la empresa han diseñado un "forrado" de la ladera que se muestra a la autovía con distintas especies vegetales y tierras con tonos y matices variados. La colorida puesta en escena se remata con un grupo "escultórico" realizado en acero "corten" [ya oxidado], muy al estilo de las que se muestran en la vecina villa de Leganés consistente en seis hormigas. Si lo han leído bien: hormigas; eso sí, gigantes. Con distinto tamaños que oscilan entre los seis y diez metros de largo por unos tres de ancho. El proyecto, que la Junta de Compensación sacará a concurso público, tiene un coste estimado de 500.000 euros que pagará esa misma entidad urbanística.

Los diseñadores e ingenieros de Acciona Medio Ambiente han pretendido hacer un homenaje "a la clase obrera, a los trabajadores" ya que las hormigas, representan, según ellos, la laboriosidad , persistencia y humildad [¿que caracteriza a la clase obrera?]. Al margen del coste que supondrá el ridículo "embellecimiento" de ese montón de tierra que desaparecerá tras el inminente soterramiento de la A-42, la idea nos parece pobre, desaliñada y estrambótica.

Las hormigas, en diminutivo, ese bichito que invade los jardines, molesto, persistente e inmortal, podrían representar, efectivamente, a la clase obrera en cuanto al concepto de masa humana, alienación, o falta de autonomía y de imposibilidad para progresar o ascender en la escala preestablecida. La organización social de las hormigas asigna papeles y funciones innatas e inamovibles. Trabajan durante el verano, y ahorran, para el trascurso y la escasez de otoño e invierno.

Sin embargo, y a pesar de la fábula, la hormiga envidia la buena vida de la cigarra. Cantar, bailar y comer, sin pensar en lo que vendrá. Al fin, parece, que muchas hormigas aspiran a vivir la existencia del insecto cantarín. Sólo hay que ver la televisión, llena de concursos, de gente que vende su intimidad, su vida, que aspiran a vivir del cuento, y no del duro trabajo. ¿Quién dijo que el trabajo ennoblece? Cualquiera que haya trabajado duro, sea "clase" obrera, parado o pringado, lo podrá desmentir. O, peor, pregunten a algún político profesional.

Las hormigas representan, además de lo dicho, y sobre todo si son gigantes, la destrucción y el temor de la mutación de los insectos por la acción del hombre y un final nuclear y radiactivo del mundo...

En todo caso, a nosotros, particularmente, nos parece una idea equivocada. A lo mejor, el Ayuntamiento que presume tanto de participación ciudadana, podría haber requerido la opinión de los vecinos del barrio de El Bercial. Finalmente el dinero que costará el embellecimiento de ese montón de tierra destinado a acabar, reciclado, en un vertedero de tierras sale de los bolsillos de los promotores pero también de cooperativistas. Yo no soy una hormiga.

Algunos vecinos que asistieron a la última asamblea de la Junta de Compensación mostraron su disgusto por la idea y sugirieron, como broma, claro está, un terraplén lleno de setas gigantes y "pitufos" azules, en homenaje a quien todos ustedes imaginan. ¿No despistarían a los conductores que circulan habitualmente por la autovía tanto como las horrendas hormigas? ¿Autorizará la dirección general de Carreteras semejante disparate?

Una alternativa a los "sociales" formícidos podría alentar, a nivel local, el olvidado plan de Zapatero para plantar 45 millones de árboles durante esta legislatura en España. Algo más necesario, desde luego, que arreglar cuatro o dieciséis calles o que adecentar un montón de tierra que terminará rellenando algún lejano vertedero.

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NOTA.- Acciona ha sido el principal beneficiario de las obras del inane"Plan Zapatero" en el municipio de Getafe con casi nueve millones de euros en adjudicaciones de obras. Las otras adjudicatarias, Cospusa y Racosa, con vínculos familiares, como herederas de la extinta Herba, trabajan habitualmente como subcontratas de Acciona en el municipio. Casi un monopolio. ¿Cuál de las tres, creen ustedes, que ganará el concurso para realizar la obra de las hormigas? Granito a granito, ... se llena el granero.