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27 de junio de 2014

Los 'hijos adoptivos' nombrados durante la dictadura de Primo de Rivera


El Ayuntamiento de Getafe otorgó, durante la dictadura de Primo de Rivera, dos veces el honor de 'hijo adoptivo'. Y parece que en ambas ocasiones se aprobó por indicación expresa de la 'superioridad'. A pesar de ello, a día de hoy, aunque no tengan ninguna relación con el municipio, mantienen los honores concedidos por obediencia debida o pura lisonja.

El 9 de octubre de 1925, el pleno del Ayuntamiento de Getafe acordó nombrar Hijo adoptivo de Getafe al mismísimo dictador, el general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja. El secretario de la corporación recogió en el acta de manera magistral el protocolo de adulación al dictador: «La Corporación, identificada por completo con el sentir de la alcaldía, Enrique Gutiérrez Carnero, y haciéndose a su vez eco de los sentimiento de este vecindario, en atención a las circunstancias excepcionales que concurrren en el Alto Comisario de Marruecos, presidente del Directorio Militar, excelentísimo señor teniente general don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, marqués de Estella, proporcionando días de perpetua recordación a nuestra querida patria, con su acertada dirección en la actuación militar de África, acuerda por aclamación y con el mayor entusiasmo nombrarle Hijo adoptivo de esta villa de Getafe, y que por la Alcaldía Presidencia se entrege al presidente del directorio militar certificación íntegra del acta de esta sesión».

El alcalde, Enrique Gutiérrez Carnero, observado desde la distancia en el tiempo, nos parecía un tipo realmente adulador y pelota. Ejerció el cargo en una primera etapa entre 1925 y 1927.

A finales de junio de 1926, el Presidente de la Diputación de Madrid emitió un oficio a todos los ayuntamientos de la provincia con  indicaciones concretas para conceder honores a Manuel Semprum y Pombo, Gobernador Civil de Madrid.

El día 3 de julio de 1926, reunido el ayuntamiento de Getafe en sesión plenario,  acordó nombrar a Manuel Semprum y Pombo Hijo Adoptivo de la Villa de Getafe. Seguramente, fue 'adoptado' por casi todos los municipios madrileños, sino no lo fue por la totalidad.  En el caso de Getafe, el hecho se reflejó en el acta sin ocultar siquiera el motivo de la concesión:

«Vista la carta del Presidente de la Diputación Provincial de Madrid relacionada con el nombramiento de Hijo Adoptivo de cada uno de lo pueblos de esta provincia a favor del excelentísimo Gobernador Civl de la misma, Don Manuel Semprún, este ayuntamiento, con sigular placer, acuerda nombrar y nombra Hijo Adoptivo de esta Villa al excelentísimo señor Don  Manuel Semprún, Gobernador Civil de esta provincia, merecedor por todos conceptos de esta distinción, y se acepta con el mayor gusto la intervención de la presidencia de la Excma. Diputación Provincial como lazo de unión entre todos los pueblos a fin de que el mencionado nombramiento pueda hacerse al azar y de modo unánime, y que por esta alcaldía se consteste en este sentido a la Presidnecia de la Diputación Provincial». 

Manuel Semprum y Pombo había nacido en Madrid el 11 de septiembre de 1868. Era hijo de José María Semprún y Álvarez, senador electo y vitalicio y vicecónsul de Portugal, y de Carmen Pombo Fernández de Bustamante. Estudio derecho y ejerció la abogacía en Valladolid, ciudad en la que empezó su carrera política al ingresar como concejal progresista. Al poco tiempo, viendo escaso futuro en su afiliación progresista empezó a militar en el Partido Libera. Entre 1906 y 1907 fue alcalde Valladolid; luego fue diputado a Cortes en varias legislaturas; entre 1916 y 1923, fue senador electo por las provincias de Salamanca y Cádiz, así como Gobernador civil de Zaragoza, Cádiz y, finalmente, Madrid.

El 23 de abril de 1927, el ministro de gobernación Martínez Anido, cesó a Manuel Semprún como Gobernador Civil de Madrid, pasando a ser designado Alcalde de Madrid  durante unos meses. Por esas misma fechas se regulaba mediante 'reales órdenes ministeriales' la renovación de los concejales y alcaldes de los ayuntamientos.

Tres meses después, exactamente 18 de junio de 1927, el ayuntamiento de Getafe recibió un telegrama del nuevo Gobernador Civil de la Provincia por el cual se destituía de su cargo al alcalde Enrique Gutiérrez Carnero, manifestando la presidencia que procedía el nombramiento de persona para el desempeño del mencionado cargo de Alcalde. Después de la intervención de varios concejales, y puesto el asunto a votación, se acordó, por siete votos contra cinco, aplazar el nombramiento.

En la siguiente sesión plenaria, con fecha 11 de julio de 1927, con arreglo a lo prevenido en el Estatuto Municipal resultó elegido como alcalde Ricardo Corredor y Arana. El resultado no era aplastantes pero dejaba un pequeña duda: diez votos a favor y una papeleta en blanco. Seguidamente tomó posesión de su cargo que prometió desempeñar bien y fielmente. Igualmente se procedió a designar por elección los cargos de Primer Teniente de Alcalde a Jacinto Cervera Gómez; y de segundo Teniente de Alcalde a Juan José Barrilero y Deleyto. Igualmente se designo a los suplentes de dichos cargos.

Terminada la elección del nuevo alcalde, un vecino, en concepto de 'espontáneo', solicitó la palabra.  El protagonista de tan singular petición era el polifacético artista y exconcejal Filiberto Montagud; un barcelones afincado en Getafe desde el año 1912.

Filiberto Montagud se acogió al 'derecho de queja' que otorgaba el estatuto municipal. Desde que se instauró la dictadura, en septiembre 1923, se permitía la participación ciudadana en los plenos de los ayuntamientos. Además, a esa altura de los años veinte, la dictadura empezaba a reblandecerse. Y así, estando regulado, los ediles no tuvieron más remedio que  concederle la palabra.

La intervención de Filiberto Montagud se centró sobre dos temas sin relación alguna. En primer término manifestó su protesta por la celebración de la capea en las últimas fiestas en honor de la Virgen de los Ángeles, de la cual no era partidario. Montagud había dimitido como edil getafense y había cerrado el periódico La Región que dirigía por culpa de los tumultos y sucesos violentos provocados por la anulación de los festejos taurinos en las Fiestas del 1918. El exedil manifestó, y así lo recoge el acta de la sesión plenaria, que siendo él miembro de la Corporación, esos festejos no se celebraron durante dos años.

Seguidamente expresó su opinión en el sentido de la determinación que debieron adoptar los señores Concejales relacionada con la destitución del señor Alcalde. El pleno del Ayuntamiento, después de oír las manifestaciones de los concejales Barrilero y Herranz, y entendiendo de conformidad con estos señores que lo expuesto por el señor Montagud se refería a hechos pasados en cuanto a la capea y que no tenía el carácter de queja municipal que regula el Real Decreto de 29 de octubre de 1923; las aseveración realizadas por Filiberto Montagud en la segunda parte de su intervención y «puesto que afecta solamente a la actuación particular de los señores concejales se acuerda por unanimidad tener por no hecha la queja formulada», de lo que quedó enterado el interesado y así se anotó en el acta sin que sepamos en qué sentido intervino el crítico y sagaz Filiberto Montagud.

El 15 de febrero de 1928 la Asamblea quedó enterada de una Real orden de la Presidencia del Consejo de Ministros de 13 de febrero disponiendo que deje de formar parte de la Asamblea el señor don Manuel Semprún y Pombo que figuraba en ella como Alcalde Presidente del Ayuntamiento de Madrid.

Manuel Semprum y Pombo fue condecorado en vida como caballero de la Gran Cruz de Isabel la Católica y gran oficial de la Legión de Honor de Francia. Falleció en Madrid el 30 de noviembre de 1929.

Al final de la década de los veinte, la descomposición política de la dictablanda provocó la inestabilidad de los ayuntamientos. En dos años hubo cuatro alcaldes en Getafe; tres designado y uno elegido. En 1930 ejercieron el cargo de primer edil Gonzalo Valdez López y Mariano Ron González. En 1931,  Enrique Gutiérrez Carnero volvió a ser nombrado alcalde de Getafe. Ahora sí, a la dictablanda se le diagnosticó una fuerte diarrea. Algunos personajes, como Gutiérrez Carnero o Luis Martín aceptaron cargos en los que duraron apenas dos o tres  meses.  El gobierno convocó comicios municipales el 12 de abril de 1931; Enrique Gutiérrez Carnero se presentó a las elecciones con escaso éxito al conseguir solo 117 votos entre los cuatro distritos electorales. Otros candidatos como  Luis Martín Pérez, Mariano Benavente GonzálezLaureano Cervera Butragueño, Marcelo Cervera Herreros o Emilio Butragueño Moreno le duplicaron o, incluso, triplicaron el número de votos recogidos. El vencedor de las elecciones fue Luis Martín Pérez. Además de los citados, resultaron elegidos Valentín Benavente, Anastasio Deleyto, Miguel de Francisco, Lisardo Martín, Felipe Sacristán, Gregorio Pérez y Eusebio Antón.

Una de las primeras decisiones de la nueva Corporación fue el cambio de calles. Por unanimidad, y  como ejemplo, al caso que nos ocupa, la calle Jardines —que durante la dictadura se denominó oficialmente del General Primo de Rivera— pasó a llamarse de García Hernández. El paseo de la Estación, —de Alfonso XIII durante el mismo periodo—, se cambió por el de Pablo Iglesias; el paseo de la estación larga que hasta aquel día se llamó Avenida del Príncipe de Asturias, se transformó en Avenida de la República. La segunda república española  iniciaba su andadura; un camino plagado de ilusión pero también de sombras e incertidumbres.

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IMAGEN.— Ilustración realizada a partir de una fotografía con escasa resolución de Manuel Semprum y Pombo

18 de junio de 2014

Señor secretario


José Fariña Jamardo es otro de los 'hijos adoptivos' de Getafe. Nació el 26 de abril de 1919 en Caldas de Reis (Pontevedra). Sus primeros recuerdos estaban ligados, allá en su aldea, con la situación de la España de aquel tiempo; en una entrevista que le hizo la revista Madrygal, aseguró que su memoria empezaba con el final de la guerra de Marruecos a través de las imágenes de sus vecinos cuando salieron a la calle 'vestidos de mouros', llevando en medio a un pelele que representaba a  Abd-el-Krim, esposado, cantando aquello de 'Ab-del-Krim esta herido de un balazo que le dieron. Calla, calla alecrín que poco mal te hicieron'. Su infancia pasó en el transcurso de la dictadura de Primo de Rivera y los vaivenes de la Unión Patriótica. La república llegó a su aldea natal como preludio de un carnaval sangriento. En febrero de 1936, el 'Entroido' gallego se politizó de manera singular. Las típicas máscaras salían a la calle con propaganda de uno u otro bando. «El 'alzamiento' produjo un miedo enorme, muchos crímenes y persecuciones», aseguraba Fariña Jamardo.

En el trascurso de la guerra civil movilizaron su quinta y tuvo que incorporarse al ejército 'nacional'. Estuvo en Aravaca  y en la Ciudad Universitaria. Al final de la contienda ingresó en la Academia de Alféreces Provisionales de Granada, obteniendo esa graduación y siendo destinado a las Islas Baleares.

En el año 40, estando destinado en Galicia, se 'apuntó' a unas plazas de magisterio que salieron y, sacándolas, claro está,  le mandaron a Gijón para hacer prácticas. Los vencedores  imponían no solo la historia; también a los maestros. En el año 42, de nuevo, se incorporó al ejército, a la vez que  empezaba los estudios de derecho.

Su destino quedará marcado a finales de 1945 cuando aprobó la oposición para Secretario Municipal. Al finalizar los cursos en la Escuela de Administración Local, cogió plaza en Carbia, hoy perteneciente a Vila de Cruces (A Coruña). Casi de inmediato se casó con María Elena Tojo Barreiro, una maestra gallega, hija de maestro, con la que convivió toda su vida y que le sobrevivió sólo unos meses.

En Carbia estuvo hasta el año 49, hasta que le dieron la plaza en O Carballino, donde permaneció diez años. O Carballino es  uno de los municipios más estrechamente ligados a la trayectoria de Fariña Jamardo. Allí florecieron sus dos vocaciones. La literaria y la administración local. Empezó a escribir, unas veces en castellano y otras en gallego, en el semanario 'Ambiente', órgano de Acción  Católica. También publicó su primer libro de versos, 'Carballino' y creó el Boletín de Información do Concello donde se daba cuenta de la actividad municipal más árida, gastos, ingresos o sesiones, hasta el 'Noticiario Municipal' con un cierto carácter literario. Fariña Jamardo era el fundador del periódico y su único redactor.

A punto de empezar la década de los sesenta, en febrero de 1959, aceptó un empleo en una empresa privada en Madrid. Durante una década fue director administrativo en Madrid de Barreiros Diésel, y luego de Chrysler España. Al mismo tiempo le concedieron la secretaría de Cáceres, optando por solicitar la excedencia para no desplazarse a Extremadura. En el año 1970 volvió a la administración local consiguiendo plaza en el municipio de Corral de Almaguer.

En 1973 llegó a Getafe tras obtener la plaza de secretario del Ayuntamiento de Getafe.  Al poco tiempo sería designado alcalde Angel Arroyo Soberón, figura clave, con quien transitaría desde la dictadura hasta la democracia en una transición municipal que finalizó con la elección de Jesús Prieto de la Fuente.

Fariña Jamardo, como había hecho en Carballino, demostró que lo suyo y la prensa, la crónica y la historia era una cuestión de vocación personal que compartía con el conocimiento de la Administración Local.

En enero de 1975, con el dictador aún en vida, el Ayuntamiento de Getafe inició la publicación de un boletín de información muncipal bajo el título de 'Getafe', subrayando el topónimo con el calificativo de 'Centro y Corazón de España'. El impulsor de la iniciativa y director fue el secretario del Ayuntamiento, José Fariña Jamardo.

Fotografía usada como portada
para el  libro La población de Getafe  (1984)
Era una época de aluvión humano  y disgregación cultural. La población de Getafe a medidos de los años setenta estaba formada por un aluvión de distintas regiones que se fueron asentando en una simple y descuidada ciudad dormitorio del área metropolitana; el 70 por ciento de los vecinos habían nacido fuera de Getafe. El nuevo boletín  municipal potenciaba secciones históricas como las Notas sobre el Getafe del siglo XVI, que Fariña Jamardo inició en octubre de 1976, 'Del antiguo Getafe' o 'Hace 100 y 50 años'. José Fariña Jamardo valoraba positivamente el trabajo que se realizaba en el Boletín Munincipal, según indicó en el prólogo de uno de sus libros,  y que era posible «gracias a los 'entusiastas' investigadores locales como el párroco de la iglesia de la Magdalena, Rafael Pazos Pría, Manuel de la Peña, Marcial Donado e Isabel Seco».

El apoyo de Ángel Arroyo Soberón y las buenas relaciones del primer edil en el seno de la Diputación de Madrid, hicieron posible que Fariña Jamardo  publicara dos estudios: La población de Getafe y El getafe del siglo XVIII al que "dedicó tres años de su tiempo libre", un trabajo que él mismo calificó en el prólogo como una 'historia singular, atípica y, por su origen, municipal y espesa, parodiando al poeta nicaragüense. ["La arquitectura del modernismo es laberíntica, la esctulrua teratológica, la pintura difusa, la música estrepitosa y barahúnda, y la poesía anárquica y algarabía".  'Almas niñas, versos novos. Atrio de José Zahonero. Peristilo de Vicente Casanova. Cripta de Sinesio Delgado. Y... no va más', obra de Quintiliano Bueno, en la que se parodia el modernismo de Rubén Darío].

El 9 de diciembre de 1976, José Fariña Jamardo, sin ser aún Cronista Oficial, participó como ponente  en la la primera reunión fundacional de la Asociación Española de Cronistas Oficiales (AECO) que tuvo lugar en Toledo.

El Pleno del Ayuntamiento nombró Cronistas Oficiales de la Villa de Getafe a Ángel del Río López el 6 de septiembre de 1977, y a José Fariña Jamardo y a Manuel de la Peña Rodríguez-Martín el 6 de marzo de 1978. Apenas tres meses después, el 24 de junio de 1978 se constituyó la Asociación Española de Cronistas oficiales de  en la que  “participaron personalmente 27 Cronistas y otros 38 lo hicieron mediante delegación”. Según Manuel de la Peña, en su crónica de la referida Asamblea: “Primera Asamblea de Cronistas Oficiales”, publicada en la revista Impacto Municipal de Getafe asistieron 35 Cronistas. Allí, de una manera u otra, en una asamblea o en la otra, estaban los tres flamantes cronistas oficiales de Getafe.

José Fariña Jamardo, el primero por la derecha de la fila inferior, posando tras
la constitución de la Asociación Española de Cronistas Oficiales 


El Boletín de Información Municipal vivió una época dorada con artículos de los investigadores locales citados, además de los  suyos que servirían como base para la publicación de los libros sobre Getafe. Fariña  Jamardo era el 'alma' de la publicación que se completaba con el artículo en portada del alcalde y las numerosas colaboraciones del edil Sebastián Carro Sánchez. Fariña indicó el camino y otros, como Carro lo recorrió de principio a fin, descubriéndose públicamente como un auténtico 'animal político', incansable cronista y vecino reinvidicativo, aunque mal poeta. Allí estaba el germen de lo que luego fueron el periódico Acción Getafense o la Nueva Gran Piña.

Tras las elecciones municipales de 1979 y la llegada de Jesús Prieto como alcalde, el boletín municipal cambió de tercio. Ahora incluye nuevas secciones y artículos como Correspondencia entre Pablo Iglesias y Enrique de Francisco (1910-1924). «Aunque parezca mentira, ... decía al principio el articulo firmado por Victor Manuel Arbeloa, presidente del Parlamento Foral de Navarra. [Enrique de Francisco Jiménez nació en Getafe el 1 de mayo de 1878, iniciándose en la logia masónica Iberia de Madrid el 9 de febrero de 1905 con el nombre simbólico de "Carlos Marx"; de Francisco era dependiente de comercio].

La transición [democrática] municipal en uno de los pueblos más importantes y luchadores del llamado 'cinturón rojo' de Madrid estaba hecha. En Getafe había un alcalde socialista. Y la etapa de Fariña Jamardo en Madrid se había acabado. En 1981 fue nombrado secretario de la Diputación de Pontevedra, dejando atrás los ocho años que pasó en Getafe.

El 18 de diciembre de 1981, la Junta Directiva de la Real Academmia de la Historia  le eligió como miembro 'correspondiente'  por la provincia de Pontevedra. La categoría de Académico correspondiente se creó el 23 de marzo de 1770 para historiadores de mérito que residiesen fuera de la Corte o en el extranjero.



En 1983, al resultar elegido al frente de la Diputación de Pontevedra, Mariano Rajoy  contó probablemente con el mejor organigrama administrativo que tuvo nunca aquella institución, y esa circunstancia le facilitó mucho su labor presidencial. Fariña Jamardo había dejado definitivamente de ser José para ser Xosé. Fariña era el tipo perfecto para la misión; estaba curado de espanto y tenía más que cumplidas sus expectativas profesionales tras jalonar una brillante trayectoria en la administración pública y en la empresa privada.

Xosé Fariña Jamardo, en el año 2005
Rajoy había coincidido anteriormente con Fariña en la Mesa del Parlamento de Galicia, donde ejerció como primer oficial mayor, función que simultaneó con su trabajo en la Diputación de Pontevedra. Su doble condición de renombrado especialista en Administración Local y de reconocido galleguista valió a Fariña aquella encomienda especial cuando la Xunta echó a andar. Allí se jubiló en 1986.

Dos años antes el Ayuntamiento de Getafe reeditó el libro 'La población de Getafe (1497-1982)'. Era alcalde Pedro Castro Vázquez. El diseño de la portada recayó entre mis ocupaciones en aquella época (1984) dentro del 'incipiente' gabinete de diseño gráfico al que me trasladé tras abandonar la Delegación de la Juventud y el área de Casas de Juventud que dirigí durante un tiempo. La fotografía fue tomada por Antonio Sansegundo.

Fue, además de lo narrado,  Vicepresidente del Colegio de Secretarios de Ourense, Presidente del de Madrid, secretario y luego Presidente del Colegio Nacional de Secretarios, Interventores y Depositarios de España, profesor y jefe de estudios del Instituto Nacional de Administración Local, Oficial Mayor del Parlamento de Galicia, durante su constitución y primera etapa;  con posterioridad fue nombrado Asesor. Hasta su muerte formó parte como académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, y fue miembro de número del Instituto de Estudios de Administración Local. Y eso, si no se nos queda nada entre la documentación consultada. El Ayuntamiento de Getafe le nombró Hijo Adoptivo y Cronista Oficial. Varios municipios gallegos han dado su nombre a calles en recuerdo de nuestro querido y prolífico señor secretario.

Xosé Fariña Jamardo falleció el 19 de agosto de 2008.











OBRA PUBLICADA:

Instrucciones a los alcaldes de barrio y celadores para el mejor desempeño de su función. Antúnez. Pontevedra. 1948.
Señor Secretario. Premio Certamen de novela. 1955.
Carballino. Poemas o exito vello pra unha vila nova. Gallego. Carballino. 1957
Mosaico municipal. Certamen. 1961
Guía de Carballino.  Rústica. Numerosas fotografías en blanco y negro. por Rizo Publicidad. 1961.
Historias de la Brea. Novela. En castellano. 1964.
Pepiño. Premio Valle Inclán de novela. Delmo libros. Madrid. 1966.
Co sorriso nos beizos. Cuentos. En Gallego. Edit. Galaxia. Vigo. 1969.
A flor de piel. Rosas Bayer. Barcelona. 1969.
O mesón do birollo. Nos. Buenos Aires. 1971.
Señor Secretario. Tercera Edición. Certamen. 1974.
La parroquia rural en Galicia. Premio Marqués de Carbó. Insituto de Estudios de Administración Local. Madrid, 1976.
La vida municipal es así. Municipalia. 1976.
 A persoalidade da parroquia galega. SEPT. Vigo. 1976.
La balada del wolfram. Novelas y cuentos. Editorial Magisterio Español. Prólogo: M. Blanco Tobio. Ilustrado con una fotografía del autor. Madrid. Madrid. 1977.
Agonía y muerte del Municipio rural. Certamen. 1977.
El Getafe del siglo XVI. Cisneros. Madrid. 1978
La población de Getafe. Diputación. Madrid. 1978.
A Liña.Carballiño- Ribadavia, treinta y oito minutos. En gallego. Novela. Alfer. Vigo. 1980.
El habitat gallego. Diputación de A Coruña. 1981.
A feira do Carballiño. En gallego. Novela. Alfer. Vigo. 1981.
La población de Getafe. Ayuntamiento de Getafe. 1981.
El Getafe del siglo XVIII. Ayuntamiento de Getafe. 1981.
Concellos abertos na Limia. Xunta de Galicia. 1982.
La población de Getafe: 1497-1982. Reedición. Ayuntamiento de Getafe. 1984.
Tiroliro a sete voces. En gallego. Novela. 1984.
—La entidad local menor y su proyección en Galicia. 1985
El pequeño mundo de la vida local. Artículos. Diputación provincial de Pontevedra. 1986
La Diputación de Pontevedra: 1836-1986. 1986
O nacemento dos axuntamentos da provincia de Pontevedra. En gallego. Premio Diputación y Losada Diéguez.
A parroquia rural en Galicia. En Gallego. 1986.
A Deputacion de Pontevedra: 1836-1986. En Gallego.  1986.
Golfaróns de sangue. Novela. En gallego. Ediciós do Castro. 1989.
Os Concellos galegos. Parte xeral. En Gallego.  1991.
Os Concellos galegos. Parte Especial. En Gallego.  1993
Nacemento, evolucion e desnreolo dos concellos pontevedreses. En Gallego.  1998.
Historia de las Rías. Editado por El Faro de Vigo y la Fundación Caixa Galicia.
Pepiño. Reedición de la novela en gallego. 2003.
Coa alma espida. Poesía. En gallego. 2003.
Unha vida calquera. Novela.  En gallego. 2006.
Memorial de Xoaquín Pérez. Novela publicada tras su muerte. 2010

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Sobre artículos publicados en prensa o revistas, el Ruiz del Castillo (1969), el de O Centolo de ouro (1972), Pontevedra, Capital de las Rías Baixas (1975), Julio Camba (1984), La flor de la Camelia (1985) y el Premio Galicia de Xornalismo, otorgado por la Xunta en 1985. Sus colaboraciones prensa y revistas fueron muy numerosas, lo mismo que en conferencias, pregones, folletos, en especial sobre historia local. En 1982 le fue concedido el premio  Otero Pedrayo al conjunto de su obra.




11 de junio de 2014

Joaquín López Puigcerver, 'hijo adoptivo' de Getafe y diputado invencible


¡Qué les pasa los de Getafe! Otro político ilustre ligado a este municipio, esta vez 'adoptado', no nacido por estas tierras, que fue Ministro de Hacienda y Gobernador del Banco de España. Se trata de Joaquín López Puigcerver.

Nuestros generosos lectores habrán notado claramente la trayectoria última de este blog con una serie artículos dedicados a personajes, muchos de ellos desconocidos para la mayoría de los vecinos, 'hijos ilustres' de esta villa o nombrados 'Hijos Adoptivos de Getafe'. Gentes que, en muchas ocasiones, no han sido profetas en su tierra, olvidados en el lugar donde nacieron, y que tampoco son recordados en las villas y municipios que los adoptaron. No tiene calle en  ningún lugar de España. ¡Pobre Puigcerver, tan pelotas en cuando ostentabas el poder en vida y tan olvidadizos tras el entierro!

Joaquín López Puigcerver nació en Valencia el 18 de noviembre de 1841 y falleció en  Madrid el 28 de junio de 1906. Abogado y político español, fue ministro de Hacienda, ministro de Fomento, ministro de Gracia y Justicia y ministro de Gobernación durante la regencia de María Cristina de Habsburgo y nuevamente ministro de Gracia y Justicia durante el reinado de Alfonso XIII. Una capacidad  sorprendente por los asuntos tan diversos de los que se ocupó. ¡Un auténtico 'animal político'.

En 1872 resultó elegido diputado a cortes por Santa Fe (Granada); en 1884 por Almería y 1886 por Almería y Murcia, llevando, por consiguiente, acta doble. En los comicios de 1888, 1891, 1893, 1896, 1898, 1899, 1901 y 1903 fue elegio diputado por el distrito de Getafe. Al principio, en los primeros años que se presentó por este distrito, "derrotó a sus adversarios con brillantez, aunque en los últimos ya no tuvo que luchar porque no había quien osase disputarle un puesto en el que se consideró político invencible", según recoge la nota necrológica aparecida el día 5 de julio de 1906 en el Heraldo de Gerona, periódico propiedad del diputado por aquella circunscripción y amigo del finado, Jaime Roure y Prats.

Siempre estuvo afiliado a los partidos liberales demócratas, conservándose fiel a la bandera de Sagasta. Tras la muerte del Sagasta se situó junto al nuevo jefe del partido, Montero Ríos. La prensa amiga consideró que "hizo mucho y bueno" en el desempeño de las funciones que tuvo a su cargo.

En 1894, tras asumir el ministerio de Fomento, reformó el plan de estudios del Bachillerato. Y a pesar de ser un ministro liberal introdujo en ese plan de estudios la asignatura de Religión; eso sí, como optativa. Esta modificación sirvió de caballo de batalla ideológico entre conservadores y liberales. Unos que la querían obligatoria y otros optativa. Una pelea de católicos contra laicos, el principio de la polémica clericalismo-anticlericalismo.

En el mes de marzo de 1898, en las elecciones a diputado por el distrito de 'Jetafe', el editor del periódico La Crónica de los Carabancheles, afín a Enrique López de Puigcerver, se acercó hasta el municipio  para seguir el escrutinio aunque en la siguiente edición escribió: "Para nadie era de dudar el triunfo de 'nuestro candidato'; así que aquí debieramos concluir nuestra crónica de este día"; el periodista reconocía, sin embargo, que era una buena ocasión para hablar con los hombres influyentes de la región, sus tendencias, aspiraciones y propósitos.. De los 9.681 electores del distrito votaron 8.428, de los cuales 8426 'optaron' por el 'invencible diputado de Getafe'.

Después de dar cumplimiento de las obligaciones del escrutinio y proclamación del candidato, se pasó a dar cuenta a la necesidad natural, la satisfacción gastronómica que  la Unión Jetafense ofreció en forma de banquete. No estuvo el hijo predilecto, asistiendo en su representación el diputado Sr. Romero junto al alcalde Aquilino Herrero, al letrado y 'rico propietario' Gregorio Sauquillo, Luis Herreros, César del Pozo, juez municipal, Antonio Lafuente, registrador de la propiedad y Victoriano Hurtado.
El menú, soberbio y delicadamente servido, hizo honor a la acreditada cocina del inteligente fondista Antonio Herráez, dueño del Café del Círculo.En los brindis, los representantes de Getafe, Leganés, Valdemoro, Aranjuez o Pinto alabaron la figura del diputado e hicieron referencias a la prensa 'amiga', la Crónica de los Carabancheles  y La Voz de la Verdad de Pinto. La crónica periodística acababa con el texto del telegrama enviado por  todos los destacados políticos locales con el testimonio de su consideración y estimación personal.

El final de la guerra de Cuba le sorprendió como ministro de Hacienda. El desastre del 98, mirado desde el punto de vista 'patriótico', no fue tal desde una perspectiva económica. Gracias al dinero recibido  por la venta de los restos del imperio español, la deuda exterior quedó bastante aminorada y pagando un interés muy reducido sin tener que acudir al empeño, como se había pensado inicialmente, de otros recursos nacionales como las minas de Almadén. Joaquín Lopez Puigcerver hizo frente a la angustiosa deuda de una nación que se había gastado durante la guerra unos 3.000 millones de pesetas, una cifra equivalente al presupuesto nacional de cuatro años.

A principios del verano, en julio de 1898, la guerra estaba perdida. El enorme crédito contraído con los prestamistas extranjeros se complicó durante la negociación del Tratado de París cuando las potencias triunfadoras impusieron  no solo la pérdida de todas las colonias —Cuba, Puerto Rico, Filipinas, las Carolinas y las Marianas — sino el rechazo de la llamada deuda cubana. Una cantidad que España esperaba cobrar de la isla pero que Estados Unidos vetó porque —según quedó 'acordado'— no había sido consultada ni aceptada por el pueblo cubano.

El ministro Enrique López Puigcerver y Estanislado García Monfort, director general de deuda, diseñaron e hicieron frente al más duro recorte de gastos y aumento de impuestos que recuerda la historia financiera de España. El ejercicio fiscal de 1898/1899 es a día de hoy todo un ejemplo de apretón del cinturón; para los pobres, sobre todo. Pero así, en marzo de 1899, cuando pasaron el testigo de la Hacienda pública a manos de Raimundo Fernández Villaverde, el camino trazado y, en apenas unos años España pudo abordar con el nuevo siglo un nuevo ciclo económico, de crecimiento.

Con todo, el sufrimieno de la sociedad española por las consecuencias económicas del desastre también fue histórico. El capítulo principal de los ajustes fiscales, como de costumbre, recayó sobre el consumo olvidándose de las rentas más altas, lo que gravó de manera especial los alimentos. Las protestas públicas no se hicieron esperar. La noticia más repetida en la prensa nacional durante el primer cuarto de siglo en España, además de las nuevas guerras iniciadas en el norte de Marruecos, era el aumento del precio del pan.

Mientras López Puigcerver estuvo al frente de la política económica se le criticó duramente haber depreciado la peseta en un momento en que ésta era una de las monedas más fuertes. López Puigcerver fue también director de Tabacalera y gobernador del Banco de España. En los últimos años de su vida, enemistado con sus compañeros y con el propio Sagasta, se pasó a las filas del Partido Conservador.

Se había casado con María Nieto y Pérez, hermana de la Marquesa de Guadalerzas, por la sierra toledana. Al fallecer la cuñada sin descendientes, el título pasó al hijo de Joaquín López Puigcerver, José Luis López-Puigcerver y Nieto, IV Marqués de Guadalerzas.

Además de ateneísta y conferenciante, sobre todo de temas de administración y ciencia económica, López Puigcerver mantuvo su despacho de abogado abierto, defendiendo clientes particulares como era costumbre de los bufetes de los políticos de la época.

Además de los cargos citados Puigcerver desempeñó otros cargos como presidente del Consejo de Instrucción Pública, presidente de la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia, miembro de la Junta de Beneficencia o Consejero de Estado.

Estaba condecorado con la Gran Cruz de Isabel la Católica, la de la Concepción de Villaviciosa de Portugal, de la Estrella Polar de Suecia y otras. Había sido nombrado "hijo adoptivo" de Getafe, de Carabanchel y Leganés, Murcia, La Unión y Calonge (Gerona).