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27 de marzo de 2011

Encuestas y mentiras estadísticas

El pasado día 29 de enero el BOE publicaba la Ley Orgánica 28/2011 por la que se modifica la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, de Régimen Electoral General (LOREG). La nueva Ley modifica de alguna manera los plazos para hacer publicidad y propaganda electoral, prohibiéndose desde el próximo día 29 de marzo, fecha en la que se publicará la convocatoria electoral, hasta el inicio de la campaña, intentando evitar de esta manera la precampaña. Lo único que ha conseguido esta reforma ha sido adelantar las campañas de imagen y publicidad, concentrar las inauguraciones y no impedir que las obras sigan, que se sigan acabando y que los gobiernos locales puedan seguir visitando esas actuaciones, incluso al momento de ser acabadas y hacerse la foto. También se limita la publicidad institucional en prensa, radio y televisión, aunque deja  –sin saber muy bien cómo puede controlar ese fenómeno- sin regular la que se difunde a través de internet, la red de redes, el resto de redes sociales, incluso las redecillas, blogs, videos virales, etc.. Ya se sabe, quien hace la Ley hace la trampa.

Se supone que el legislador ha tratado, con la modificación de la Ley Orgánica, de eliminar el periodo de precampaña electoral y evitar una saturación de contenidos publicitarios, de gasto, la mayor parte de las veces superfluo, aunque parece que esta primera convocatoria ha derivado en todo lo contrario.

Así, el otro día, una vecina se quejaba de la careta del candidato del PP a la alcaldía de Getafe que había embuzonado esta formación. Al diseño carnavalesco de la careta, en cartulina couché, troquelada con la forma y el tamaño, incluso con la parte trasera, reproduciendo innecesariamente, casi obscena [por su coste, sobre todo] el occipucio y el cabello que aún crece en esa parte de la cabeza de Juan Soler. Parece un gasto que contradice  las mismas propuestas que preconiza el propietario de la cara de la portada en el interior, de reducir y restringir los gastos innecesarios en el ayuntamiento, aplicando políticas de austeridad; no solo hay que proponerlo; hay que, debe, además de cumplirlo, parecer que se hace. Aunque ya saben, sufridos lectores, aquello del predicador y el trigo,...  Es penoso el derroche de dinero. Da igual que nos quejemos; ellos, los políticos, van a su bola, aunque ello signifique, siempre, gastar sin pudor ni vergüenza el dinero que no es suyo. Si no se le conoce es porque lleva apenas dos meses corre que te corre por las calles del municipio. No parece que la solución sea folletos carísimos y horteras. ¿Quién decía el otro día que había visto a dos jóvenes, agarrados de la mano, bailando con las caretas? Es para tomárselo a chufla.

La modificación de la Ley también recoge la prohibición de difundir encuestas los últimos cinco días de la campaña electoral. Durante esta semana ha empezado a sonar la pólvora de las encuestas electorales en Getafe, que podrá llegar , tirando petardos y cumpliendo la Ley, aunque sean mentira, manipuladas y de muchos colores, hasta la misma semana de las votaciones.

Casi a la misma vez, coincidentes en su aparición pública, el periódico de [Francisco] Felipe González [Gervaso], Al cabo de la Calle, y el de Raúl Heras Planells, Crónica de Getafe, han difundido sendas encuestas sobre la intención de voto en el municipio de Getafe. Ambos editores, convinieron igualmente en encargar sus respectivas encuestas a la misma empresa de estudios de mercados y demoscopia, en este singular caso y sincronía, a Sigma Dos. O, simplemente, cosa ya de por sí extraordinaria por los resultados que ofrecen, es  la misma.

La que publica Al cabo de la Calle contiene algunos errores de bulto que, en un primer vistazo, achacamos a la inexperta redacción. En los datos del semicírculo de la tarta interior, los que corresponden al año 2007, la portada de la publicación, al igual que en su interior, le adjudica a UPyD un porcentaje del 1,2 por ciento de los votos. Lo cierto es que UPyD, “la marea magenta”, no estuvo presente en las mesas de aquella convocatoria. Sin embargo, la responsabilidad del error no se debe atribuir en primera instancia a unos despistados periodistas o a un director desconocedor de la realidad getafense. El error es de la empresa encargada del sondeo, Sigma Dos. Aunque el periódico, el director y la redacción, certifican  su desconocimiento del municipio, la propia empresa demoscópica ha reconocido su error por teléfono, a nivel particular, asumiendo la responsabilidad del gazapo. Parece que el medio seguirá concatenando más rectificaciones de las recomendables en un medio de comunicación serio. Lo lamentable, seguramente desvirtúa su validez, es la ausencia de datos de la cuarta opción con más votos en los anteriores comicios, la candidatura de Vientos del Pueblo, con un 3,8 % de los votos emitidos válidos. Esa omisión, posiblemente, condiciona los resultados de la convocatoria que pronostica; y además con un daño en la imagen de Vientos del Pueblo, difícil de subsanar. Eso es, claramente, manipulación. Parece difícil que una opción que contó casi con un cuatro por ciento, no aparezca, en la conjetura ni siquiera con un 1,2 por ciento en la intención de voto.

UPyD se presentó por primera vez en las Elecciones Generales de 2008, recibiendo en Getafe [Rosa Díez] el 3,45 % de los votos emitidos; a nivel nacional, sí fue del 1,2 por ciento de los votos. No parece increíble la intención de voto que le atribuye para los comicios del próximo día 22 de mayo, incluso podría ser algo mayor. Lo que resulta, claramente increíble, es el resultado que Al cabo de la Calle atribuye a los dos partidos con mayor representación. El periódico, claramente pro PP, propiedad del constructor Felipe González, sugiere con su vaticinio o presentimiento un terremoto electoral; el que recibía un 36,4 % de los votos pasaría a tener un 43,7 % y el que tenía un 44,2% se quedaría en un 36,4%. Es curioso. Hablando siempre, está claro, de intención de voto. Un vuelco espectacular que bien  podrían parecerse a los que resulten de la desigual lid entre Esperanza Aguirre y Tomás Gómez en la demarcación electoral de Getafe. A pesar de su margen de confianza del 95,5 por ciento y del margen de error de “solo” el 3,5 por ciento. Todo muy técnico; pero... con indicios de falsedad, a lo mejor no intencionada. Pero falsedad.

La encuesta del periódico Al cabo de la Calle ha suscitado diversos comentarios en el pueblo. Al parecer su editor, promotor y constructor, ofreció a otros medios compartir la encuesta, que le había costado –según iba diciendo- unos 10.000 euros; incluso se atrevió a ofrecérsela al Getafe Capital , claramente de tendencia pro PSOE, por la mitad de ese presunto coste y que rechazó la propuesta no sin cierta sorna. A la vista de la negativa del periódico de [Paulino] Jesús Prieto de la Fuente, Felipe González se decidió a ofrecer la encuesta, casi a precio de saldo (4.000 euros), a otros partidos políticos con buenos resultados como PP, IU o UPyD. Lo cierto es que el único que pudo haberse interesado por asumir o compartir el coste del sondeo era el gran beneficiado de los datos, el candidato del PP, que en esos mismo días –se rumorea- tuvo un altercado de cierto nivel sonoro en una sucursal de un céntrico banco al pedir que adelantaran los fondos que regularmente transfiere el ayuntamiento a los grupos municipales. A lo peor, la encuesta y la careta la hemos pagado todos.

Sin embargo, lo que realmente confirma nuestras sospechas de manipulación, ya sea por parte de Sigma Dos, o de alguno de los dos medios de comunicación citados, es el propio sondeo que también difundía esta semana el periódico Crónica Getafe y del que se pueden leer en la ilustración el adelanto que ofrecía en su portada y que -según anunciaba el propio medio-, ampliará la próxima semana. Lo extraordinario de los resultados no es que sean radicalmente diferentes, posible y casi habitual cuando se habla de sondeos políticos, sino que ambos hayan sido cocinados por la misma empresa: Sigma Dos.

El sondeo realizado para el Crónica, que se difundía en la portada de su número del pasado día 22, otorga al Partido Popular una ventaja sobre el Partido Socialista de, atención, “un punto en intención de voto” (1%). Que sepamos, y si no cogemos una calculadora, de un 36,4 a casi un 43,7 van más de siete puntos porcentuales. Esta versión de la encuesta, desconocemos si ha sido confeccionada por el mismo equipo técnico de la empresa Sigma Dos que la otra, asegura que la imagen de los dos partidos, por parte de los encuestados, se diferencia en una cifra realmente cercana y atrevida: ¡¡¡cuarenta centésimas!!! Los ciudanos otorgan la misma valoración al PP y al PSOE. Una precisión, fuera del calibre técnico del sondeo, que sobrepasa con creces el nivel de confianza y el margen de error de la encuesta.

El sondeo realizado para el Crónica de Getafe, incluso, llega a realizar valoraciones sobre los candidatos. Se supone que la valoración del candidato del  PP pasará, antes de su calificación, por su grado o nivel de conocimiento público. En cuanto al actual alcalde, Pedro Castro, 40 por ciento de los encuestados califica su labor de buena o muy buena" y, hasta un 35 por ciento más, la considera "regular". Resumiendo, el 75 por ciento de los vecinos aprueba la gestión del alcalde, aunque sea "raspando". Parece difícil augurar unos resultados tan malos, teniendo ese nivel de aceptación.
 
Esto sí que es mala pata, que a la misma empresa de estudios de mercado le den resultados tan distintos hablando de lo mismo, preguntando lo mismo, con el mismo universo y,  encima, con esa presunción de exactitud, marca consolidada y certificados de calidad. ¡Como para confiar!


En la tabla inferior, hemos concentrado los resultados, con porcentaje y número de ediles,  de los comicios municipales en Getafe desde que Pedro Castro se presenta como candidato a la alcaldía. Los datos históricos, redondeados para su inclusión en la tabla, se pueden consultar en el Ministerio del Interior.

Si confeccionamos una curva que represente la trayectoria de los partidos con puntos suficientes para elaborar el gráfico, obtendremos una proyección que, a salvo de la influencia de otros factores como el tirón de la presidenta regional Esperanza Aguirre o el desmoronamiento del PSOE que protagoniza el presidente Zapatero, podríamos tener otros datos igualmente creíbles, o más. En general los ciudadanos [un buen número] distinguen entre el voto nacional, el regional y el local. No tiene nada que ver. Y así ha sido histórica y estadísticamente. No hay, como es evidente, razón por la que no pueda pasar. Mayores y más asentados mitos se han caido en lo que llevamos de siglo. Pero no es fácil [ni agradable] pensar en un color homogéneo, dominando el gobierno central, tintado el regional y en el ayuntamiento. Sea azul, o rojo, parece absolutamente gris.

Nuestra predicción, basada en datos reales históricos y en la proyección final de la curva, la tendencia o inercia, no es más mentira ni más verdad que las otras; tómese como otra adivinación, otro pronóstico, una conjetura, un augurio, una apuesta, una... "porra". En el gráfico faltarían los resultados, por la ausencia de puntos de inflexión históricos, de UPyD y de Vientos del Pueblo. Les asignaremos, con el mismo certificado de verosimilitud, un 4,8 y un 2,3 por ciento, respectivamente de los votos emitidos. Pero, ya saben, los resultados, el próximo 22 de mayo; hasta entonces, felices encuestas, sondeos y mentiras. ¿Y la publicidad?

20 de marzo de 2011

Resultados visibles y transparentes

La campaña publicitaria y la búsqueda del voto de cara a las elecciones del próximo mes de mayo discurre con algunos sobresaltos, más de lo que podría anticipar la escasa tensión social y su discurrir flojo, muy diferente a otras convocatorias anteriores. Y eso, a pesar del torbellino de acontecimientos de los últimos cuatro meses, tiempo suficiente para que Pedro Castro, titular actual y, por enésima vez, candidato a la alcaldía del PSOE, consiga dejar atrás en esta carrera que se repite cada cuatro años, como la maratón olímpica, a tres de los candidatos de los principales partidos o coaliciones convocados a los comicios municipales [y sin apenas esfuerzo].

No vamos a hacer recuento de todos los que alguna vez, durante las ocho veces que Castro se ha examinado ante los ciudadanos para el cargo de alcalde, se han enfrentado a él, con ilusión o desidia y resignación, para intentar arrebatarle el bastón de mando. Sería largo y tedioso. Muchos vecinos sólo han conocido a un alcalde. Todo un récord, en sí mismo, difícil de batir en el futuro. El candidato socialista cumplirá, el próximo 3 de abril, treinta y dos años como cargo electo. La vida pasa, y los candidatos de la oposición;  él sigue.

Qué se puede decir de su capacidad política, de su afán, de su incansable actividad, de su constante renovación, de su estallido final de inauguraciones, duplicándose para asistir a actos vecinales, plantaciones de árboles, convenios sociales, culturales, sindicales, deportivos, y de todo tipo, revisando las obras, paseando por las calles, inundando con su presencia, sea día laborable o festivo escenarios inalcanzables para cualquier otro, candidato, acompañante o pretendiente.

¡Quién diría que las dos imágenes de la izquierda son de la misma actriz!; y podría cualquiera, llegado el caso, enamorarse una quimera, de algo que solo existe en la ficción, en el postizo y el maquillaje.

Para cumplir el eslogan que ya luce en su publicidad, resultados visibles, y que  sugiere como en el caso de la Longoria el uso, abuso y manejo del photoshop, el “peeling”, o el gasto excesivo y desproporcionado de cremas rejuvenecedoras y exfoliantes o, rápido como el puntero del ratón, la cirugía digital, el candidato socialista, valga la contradicción con el mismo lema, pero acorde con el mensaje, se ha quitado las gafas y ha plagado algunos barrios con modernas y “sostenibles” farolas para que iluminen, imaginamos, los compromisos transparentes. ¡Cómo luce, “viejomán”!

Hay que anotar que la primera derrotada en este trasiego, aunque sigue en carrera, ha sido su propia compañera, ahijada política y teniente de alcalde, Sara Hernández. Algo que parecía evidente desde que se plantó frente al alcalde y vendió su apoyo al candidato regional Tomás Gómez a cambio de la primera posición en la lista de los socialistas getafenses. No ocurrió ni podía ser que pasara, pensamos. Un error que marcará en el futuro, para bien o para mal, el destino político de su protagonista.


Granito a granito

El declive [político], o más bien caída, del portavoz municipal del Partido Popular era un hecho anunciado por los rumores que se extendían desde los mismos aledaños del poder regional. Ha sido abandonado por la misma fuerza que le encumbró. El castigo que su propio partido ha infligido a González, para unos ha sido desmesurado y cruel; para otros, a cada acción corresponde una reacción, acertado y cabal. La trayectoria de Carlos González Pereira se ha visto marcada, además de por algunos conflictos sociales y políticos como el caso PSG, por la anodina imagen que ofrecía un PP sin ideas, atenazado por algunas incipientes y peligrosas amistades, temores y peligros a los que no ha sabido sobreponerse, ni él ni su partido, o, al menos, reaccionar tímidamente.
                           
Tras acariciar el objetivo de enfrentarse a Pedro Castro, pasará [González] a la historia local como el eterno pretendiente, candidato a candidato, incapaz de encaramarse en poder de su partido a nivel local ni de encauzar los conflictos permanentes en el seno del PP local, en continuo arrebato tras el paréntesis de la “pax romana” que terminó imponiendo José Luis Moreno; tras suceder a este último, sin el necesario consenso o refrendo local, y designado por Esperanza Aguirre como líder del partido, ha sido igualmente defenestrado por orden de la autoridad superior (casi como se hacía en el Renacimiento, tirándolo por la ventana) cuatro meses antes de la convocatoria definitiva de su vida.

Parecía [la sustitución de González] un hecho, un rumor cantado y casi anunciado por la dirección regional del PP. Además, "Carlitos", como le llaman sus falsos amigos y sus enemigos, no tenía ni siquiera ganas de enfrascarse en una verdadera pelea electoral. No fuera que la refriega pudiera salpicar, o incluso escaldar, al aún portavoz de los populares getafenses. En su lugar llegó, a la capital del sur procedente de la capital del reino, designado como no podía ser de otra manera por la presidenta regional, el enésimo candidato conservador a "jubilar" al "rejuvenecido" Pedro Castro: Juan Soler-Espiauba.

El flamante candidato de los populares, Juan Soler-Espiauba, es un perfecto desconocido que, como cuando alguien resulta, a expensas de una herencia o un sorteo, en nuevo rico anda gastando en poco tiempo una fortuna en enormes e inverosímiles fotos adosadas a la trasera de los autobuses urbanos y a las cabinas de teléfonos. Corre, corre, el candidato en una correría sin tiempo apenas para darse a conocer en empresas, echando el bofe por llegar a los últimos rincones de este, su actual destino, citando asociaciones, visitando mercadillos, recorriendo las calles, entrando en los comercios, en los bares, comiendo en los restaurantes, asistiendo al fútbol "con el corazón partío", sin sentir especial pasión por el fútbol, entre el equipo de su ciudad natal, el Rácing de Santander, y la necesaria, imprescindible y casi obligatoria afiliación al equipo de la ciudad que pretende gobernar. No se trata de recaudar nuevos votos, lo importante es no perder los de los numerosos aficionados que consideran más importante la marcha del equipo que unas elecciones en las que nunca se resuelve nada.

Hay quien piensa que el candidato popular José Luis Moreno perdió las anteriores comicios por la marea azul, casi un tsunami, que produjo la final de la copa del Rey. Las elecciones en Getafe son veintisiete contra veintisiete y siempre [hasta ahora] gana Castro. Puro fútbol.

Anda [el nuevo candidato a alcalde] más despistado que un pavo en un garaje a pesar de las buenas intenciones por acercarse, apenas rozar, en tan poco espacio de tiempo a la sociedad getafense, una actividad entre lo real y lo digital, que se resume en sus entradas en las redes sociales, sobre todo en el escueto twitter. Piensan los modernos estrategas de imagen, incluso los modernos candidatos que esa actividad virtual, plasmada en la red, condicionará el resultado de las votaciones, sin llegar a reflexionar o a concluir que eso solo vale para anunciar lo poco o lo mucho que se anda, y vacilar a los colegas y contestar o transmitir laa mismas tonterías que andan dando vueltas entre los ciento cincuenta y dos  frikis del iPhone.

Su precampaña se está completando con actos en los distintos barrios, "para conocer de primera mano los problemas y las inquietudes de los vecinos, porque quiero que mi proyecto, -asegura el candidato en una de las fotocopias embuzonadas-, esté formado por el granito de arena que cada uno de vosotros pueda aportar". Pues en qué poca cosa valora el candidato popular la aportación de la ciudadanía. En un puñado de arena, ni más ni menos, de cualquier playa cabe todo lo que puede, o podría, aportar el pueblo de Getafe a su programa de gobierno. ¿Cuánto mide un grano de arena? Poca cosa parece.

El autobús, tras dar algunas vueltas por el casco urbano, se dirige de nuevo a Madrid por la A-42. Y ni siquiera se ha dado cuenta. El fotógrafo sí ha captado ese detalle. No hay espacio para la reflexión, para el conocimiento, para la charla tranquila, sin prisas. Apenas hay tiempo.


Sobran los motivos 

El último en caerse de las papeletas, segado por la guadaña política, ha sido el simpático candidato de Izquierda Unida, Javier Viondi. Alguien creyó que era el momento oportuno, aún con la espiga sin granar, de guillotinar su breve trayectoria pública. Nadie se explica el infantil empeño, la estúpida necesidad de engordar el currículo, de parecer lo que no se es, de figurar, fingir o simular lo innecesario, en este caso accesorio y más en una coalición como Izquierda Unida donde prevalecen los "méritos" obreros y la capacidad de lucha y resistencia.

El hecho, es que, tras destaparse el "presunto" escándalo, él mismo se ha apartado, una decisión que según quien mire y opine pensará que es digna y necesaria o, sencillamente, de obligado cumplimiento. ¿Quién estaba interesado en amputar ese miembro, a tan escasa distancia de la fecha que convoca a los ciudadanos a las urnas? No somos los únicos que pensamos que si la denuncia, el chivatazo, hubiera sido exterior, como una agresión al representante de la coalición, no desde el mismo entorno, lo más probable es que ese error se hubiese subsanado, entre unos y otros, con unas simples, aunque sinceras disculpas, un chorro de compromisos obreros, un mea culpa con tres cubalibres y a otra cosa mariposa, ¿o no?  Quizá Viondi se había vuelto incómodo, demasiado autónomo, ligero, independiente,…No proponemos teoría conspirativa alguna, pero los antiguos modos, aún vigentes por ideología y convicción, del centralismo “democrático”, han demostrado a lo largo de los años, que hasta el mismísimo Trotsky desaparecía de las fotos [a instancias de su camarada y enemigo Stalin], consiguiendo como se hace con el moderno photoshop, resultados invisibles.

Aún hoy, mientras la flamante e inesperada candidata reparte su publicidad en la calle Madrid se puede ver en la estación de Cercanías Getafe Central el arrinconado cartel de la coalición con la foto del pretendiente Viondi junto a una flecha que indica la salida. ¿Sobran motivos?

Quedarse sin candidato, o sustituirlo por una candidata casi desconocida, a punto de cumplirse la hora del último plazo, del tiempo sin retorno, no preocupa en Izquierda Unida, donde las personas no son importante, lo fundamental es el grupo, en este caso, tan reducido casi como una familia, acotado por el mismo hecho de la ideología. Aquí, sobre todo aquí, nadie va por libre. Lo esencial, e irreemplazable, es el papel y la autoridad del líder, guía político y, a su vez, "pater familias". El derecho romano concedía a este último la potestad de manumisión y de emancipación; nada que no salga de su patria potestad . Si el esclavo, en el caso que nos ocupa niño grande, se pasa con las piruletas, se castiga severamente y así aprenden todos, los que son y los que quieren ser.

El deplorable hecho de mentir [en un currículo que hasta los más antiguos camaradas tenían por cierto], cosa por otra parte habitual en todos los políticos, y lo repentino de la jugada ha situado, de manera repentina, como solución ya prevista para el transcurso de la próxima legislatura, delante del fotógrafo a María Luisa Gollerizo. Algún excamarada aseguraba que la imagen de la nueva cabeza de lista, impresa en cuartillas y que algunos miembros de IU repartían el viernes por la mañana en en la calle Madrid, es “algo oscura, más cerca de la estética de la Familia Adams que de una candidata a alcaldesa”.
 
La imagen, aunque contenga pequeñas mentiras pintadas a base de photoshop y maquillaje, es imprescindible para transmitir las propuestas. La coalición, como es lógico por la premura de la mudanza, no ha tenido tiempo para sustituir su imagen de número dos, aunque nosotros, por puro divertimento, hemos hecho un pequeño esbozo, en el que se elimina maquillaje y negro de la sombra de ojos, para aclarar la mirada, retirando también el negro empastado de las gafas, incluso se dulcifican las arrugas. Una foto electoral es una foto publicitaria.


Un camión muy antiguo

Vientos del Pueblo es otra de las alternativas que se presentan ante la ciudadanía  para intentar cambiar la distribución política del consistorio. En la anterior convocatoria, a la que concurrieron por primera vez, quedó muy cerca de conseguir la ansiada representación municipal con algo más del cuatro por ciento de los votos. La incógnita que se plantea este año es si la candidatura vecinal será capaz de revalidar, o superar, esos resultados sin el efecto rebote que se produjo con el caso  PSG y los distintos sarpullidos de “ciudadanos cabreados”. 

Parece que la situación social juega en contra; a su favor, el trabajo de base y la reivindicación permanente, sin paréntesis.  Eso sí, el camión que aparece en la fotografía, con su publicidad es una muestra, a pesar de su presunta modernidad con rótulos estilo grafitero, de publicidad basada en estándares muy antiguos, atrasada y anclada en conceptos excesivamente pasados de moda. No vende eficacia, ni modernidad, ni una mejor gestión del transporte público ni de la limpieza. A pesar de las buenas intenciones, hay que saber venderlas. Los ciudadanos no van a concluir que es un vehículo limpio, sostenible, con el que podemos tener una ciudad  menos contaminada. Su imagen contradice, en sí mima, la lucha contra la radiación electromagnética, la contaminación, la chapuzas, etc.. que desarrolla desde hace tiempo la candidatura vecinal.


Los de María Rosa

Los últimos en llegar, y que pondrán a prueba al electorado de Getafe, son el partido de Rosa Díez, UPyD, la “marea magenta” que reclaman, dicho en términos de separación de colores CMYK, la “marea rosa” en términos populares. El otro día los encontramos por la calle y pudimos comprobar una cosa evidente. A pesar de su entusiasmo y de la pretensión de que “sin saberlo aún, tú también eres de UPyD", lo de marea, intentado emular los masivos movimiento de los hinchas futboleros les viene algo grande aunque quiren plantarse como la “alternativa necesaria”. 

En la imagen, el candidato a la alcaldía por este partido, José Luis Morato Gómez, posa en la foto con José Luis Sánchez, integrante también de la lista de UPyD y uno de su dos únicos acompañantes esa mañana de viernes; no es precisamente, un tsunami, ni una marea, ni siquiera una pequeña marejadilla; casi mar tranquila. Tampoco pensaba nadie que lo suyo fuera a ser un camino de rosas hasta el salón de plenos. No falta por el contrario, al parecer, ni moral ni ilusión. Sin embargo en sus petos, hubiera sido mejor ponerse, lo que son,  los de "María Rosa”.

28 de enero de 2011

La brigada paracaidista del PP


Durante la penúltima visita de Esperanza Aguirre a Getafe, con motivo de la inauguración del concesionario de automóviles Inauto BMW en La Carpetania, la periodista de GetafeNoticias.com, Sonia Baños, le preguntó a la presidenta por la designación del candidato a la alcaldía de la localidad. Aguirre ya conocía que el run-run y el pica-pica corrían por el pueblo sin freno y a la segunda, ni discreta ni callada, ni corta ni perezosa, le espetó: “mire usted, vamos a traer a la Brigada Paracaidista”. Para algunos, los más inocentes, la respuesta de la “dama de hierro” madrileña podría ser una simple alegoría de la fuerza con la que se quiere volcar en la zona sur madrileña, expresión evasiva, previa a la designación del candidato; para otros muchos, entre ellos para el portavoz local, Carlos González Pereira, la frasecilla confirmaba los peores augurios y sus más íntimos temores sobre el insistente rumor que se había extendido por el municipio.

El mismo periódico digital, propiciado o amparado por el propio Partido Popular de Getafe,  publicaba en el mes de noviembre una nota de respuesta a la noticia que había publicado ese mismo día la edición en papel del Crónica de Getafe. Génova desmentía tajantemente la información [evidentemente, eran ellos los que mentían al desmentir]. La dirección regional del PP no estaba buscando un candidato para Getafe; ya lo tenía. El presunto aspirante local, designado en su día como portavoz a dedo por Aguirre, sufría un enorme desgaste político que, a finales de año, había evolucionado hacia una parálisis total, personal y del aparato, dejando al partido sin voz y sin respuesta ante las iniciativas del gobierno municipal y de su adversario Pedro Castro. El otro apoyo mediático de Carlos González, el periódico promovido por el constructor y promotor inmobiliario Francisco Felipe González Gervaso, empezó a echar humo a finales del año pasado, constatando en un editorial la ausencia de la necesaria acción política que les conduciría, al cabo de la calle y dios mediante, al gobierno municipal, antesala como todo el mundo sabe del paraíso urbanístico levantado con hierro, hormigón y ladrillos; lápiz y borra. Un caballo de papel para conquistar la Troya de ambos González; Felipe y Carlos.

Sin embargo, mucho antes de que las noticias locales recogieran el rumor extendido por el entorno de la presidenta y la ansiedad por la falta de confirmación de Pereira, durante el mes de noviembre, Esperanza Aguirre había encontrado la solución a su enigma: sabía quién iría al sur a luchar contra ese matusalén y pejiguera que gobierna Getafe casi desde la época prehistórica. Ninguna de las chicas que podrían arrebatar la alcaldía a Pedro Castro querían el pringue de venir a vivir a la capital del sur. Imagínense, por ejemplo, el traslado de Pozuelo a Getafe. Pero ahí estaba ese fan incondicional, militante casi integrista, de la presidenta. Juan Soler-Espiauba Gallo; más aguirrista que Aguirre, sustituyendo en el dicho popular al titular de la cátedra de San Pedro, obra que glorifica el poder y la infalibilidad del papa, por la mandamás de la Comunidad de Madrid.



Los blogs los carga el diablo

Lo cierto es que en noviembre le propusieron el destino, y como militar disciplinado, aceptó la plaza, capital del sur y cuna de la aviación. Se iba a tirar en paracaídas. Lo primero que tuvo que hacer, tras una recomendación especial, era cerrar el blog desde el que prodigaba lindezas imborrables y se explayaba contra tirios y troyanos, contra compañeros y adversarios, incluso contra la "chusma". La última entrada a su blog, opinionenvanguardia.blogspot.com la subió en el mes de noviembre. A mediados de diciembre el blog fue eliminado de la blogosfera. Sin embargo, acudiendo a Google, en sus búsquedas (por ejemplo, juan soler espiauba opinion en vanguardia trinidad jiménez) y pinchando en la versión “En caché” se pueden rescatar sus dotes como escritor de la más fiera guerrilla “aguirrista”.

El diputado Juan Soler-Espiauba Gallo ejerce de sobrado y de soberbio. En los escritos que aún se pueden leer en la web, a pesar de su intento de “eliminarlos” digitalmente, manifiesta con atrevimiento un cierto complejo de superioridad, como si hubiera sido elegido para la gloria, portador de una formación académica y de unos recursos intelectuales que no oculta, incluso de los que presume. Diríamos, antes de conocer sus estudios, que cuando se mira al espejo no encuentra limitaciones, es más, podríamos pensar que es doctor en Física cuántica, que está capacitado, como ingeniero, para calcular la resistencia de la estructura de un puente, o que, tras una larga experiencia, podría disertar sobre las últimas técnicas del trasplante de hígado. En realidad es Licenciado en Historia moderna y en Sociología. Joder, qué maravilla, qué perla cultivada hemos encontrado, qué brillante inteligencia tan escasa en este país de lerdos. Alardea de ello, se vanagloria al etiquetar a otros, y no duda en arrear mandobles retóricos, incluso a sus propios compañeros de partido, definiéndoles como lisiados mentales, faltos de recursos, trepas, aunque –dice como disculpándoles el aún diputado- “sin responsabilidad por su propia limitación”.

En su carrera política, única ocupación que se le conoce, ha manatenido desencuentros con distintos sectores de su propio partido como Nacho Uriarte (Presidente nacional de Nuevas Generaciones ) e Iñaki Oyarzabal, Secretario General del Partido Popular del País Vasco de los que dice que “han trepado a puestos de responsabilidad dentro del Partido Popular con una formación académica, política y cultural digamos que limitada. Esa y no otra es la razón de sus exabruptos. Salgo en su defensa desvelando las deficiencias que explican sus posiciones: porque no se trata de transfuguismo político sino de carencias evidentes y perdonables […]”. Posteriormente, para disculparse insistió: “quiero pedir comprensión y disculpas, discrepar de Iñaki Oyarzábal en una manifestación política, acudiendo a su alejamiento de la cultura escrita sin recordar que tiene virtudes políticas que podrían compensar sus defectos culturales a los que yo aludí de una manera muy pedante” . También ha plasmado en e lmencionado cuaderno digital su rifirrafe con Manuel Cobo, la mano derecha de Gallardón, al que profesa una manía visceral, casi fundamentalista y al que tachó, suspendido de miltancia, “ahora que no puede considerarse compañero, porque su inteligencia se ha visto nublada, absolutamente cerrada, por el odio que dispensa a Esperanza Aguirre”.

También ha dirigido buenas tarascadas, fuera del PP, a José Bono o Trinidad Jiménez a la que profetizó que perdería con Gómez (le gustaba más Tomás que Trini) y aconsejó que “el acento de Jiménez [nacida en Málaga] le hace más apta para ser una candidata a Dos Hermanas o Vélez-Málaga… Le falta fondo y cuajo madrileño”. Toma castaña. Un comentario desafortunado como reconoció el propio autor y, pensamos nosotros, algo xenófobo. Ya saben los candidatos con acentos distintos a los carpetovetónicos, los alemanes, polacos, etc… El PP a nivel nacional le “recomendó” que se disculpara. Y para ello, tras un montón de tópicos sobre la Andalucía más folclórica y el aceite de oliva, dijo que bueno, que la Trini le caía bien, que “era encantadora, lista y guapa”. Y así, lo terminó de arreglar.

Con apellido y blasón

Juan Soler-Espiauba Gallo nació en Santander en 1960. Es un político maduro, aunque, según dice él mismo, en España, “si pasas de los veintitantos te empiezan a considerar un carrozón, costumbre a todas luces viciosa, aunque para los americanos –continúa Soler-Espiauba- aún podría ser un guayabito” (me temo que este hombre no sabe lo que significa el apelativo que le otorgan esos americanos a los que se refiere; hay que aclararle que en el Caribe y en otras zonas de América guayabito es un ratoncito pequeño, término que podría tomarse cariñosamente, pero que no tiene nada que ver con la edad; el guayabito en cuestión podría ser viejo, muy viejito).

Detenta este Juan un apellido singular que procede de Francia y que se desperdigó, ya en la península ibérica, por la región de Murcia, por Madrid y Santander. Está soltero y vive en Madrid. Todo el mundo, por lo bajito, dice que es gay, una opción personal absolutamente respetable. Aunque no estamos seguros de que sea así, puede que sea maledicencia, y tan sólo sea un simple solterón dedicado a la política, casado como un sacerdote con sus votos de castidad y todo, con su diosa Esperanza. De todas formas, lo he dicho alguna vez antes: cada uno hace con su culo un tambor y se lo deja tocar a quien quiera.

Su carrera política se inició cuando se afilió con 18 años a Nuevas Generaciones, el vivero juvenil de ideología conservadora cuando el partido aún se llamaba Alianza Popular. En 1987 fue elegido diputado en la Asamblea de Madrid. Alberto Ruiz-Gallardón le echó de las listas en la siguiente convocatoria. Entre 1999 y 2004 trabajó en la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) de José María Aznar donde ejerció como director gerente y director de estudios. En el año 2003 volvió a ser elegido diputado autonómico, ya en la lista presidida por Esperanza Aguirre.

El diputado “faltón” como le tildan algunos medios de la izquierda digital es producto de una educación durante su infancia moldeada por tintes religiosos y franquistas. Su padre, José Manuel Soler-Espiauba y Mirones ha colaborado en la revista digital elgrancapitan.org  escribiendo sobre sus antepasados Juan Soler-Espiauba Gambino   y José Manuel Soler-Espiauba y de Angosto.

Jose Manuel Soler-Espiauba y Mirones es, al igual que su hijo, de raza le viene al galgo, proclive a los comentarios en internet que dejan una huella indeleble. Y si no, comprueben la ideología que ha “mamado” el candidato a la alcaldía de Getafe en un comentario publicado hace apenas un año: “Dios bendiga eternamente al Sr. Obispo de Alcalá de Henares, por mantenerse fiel y agradecido a nuestros Mártires de la Cruzada de Liberación Nacional. Vuestra Ilustrísima, Sr. Obispo, no ha renegado. No ha apostatado como, en medio del escándalo, han hecho tantos otros malos Pastores. Quien estas sinceras palabras os envía es un huérfano de padre y de madre, caidos ambos en la defensa de la Religión católica y de la Patria España en 1936 y en 1939. En nombre de mis padres, Monseñor, un millón de gracias. Beso vuestro anillo pastoral”.


No lo quiere ni dios

Actualmente es vice portavoz del PP en la Asamblea de Madrid y miembro de la Comisión de Educación de la misma Asamblea regional, miembro de la Asamblea de Caja Madrid y cuatro cosillas más sin relación alguna con la gestión. No se lleva bien, por los proyectiles amigos disparados, con ningún ala del PP, salvo la que orquesta la presidenta regional. Dentro del PP, está tachado por la derecha neocon, por los más moderados o rajoynianos y por muchos de los que comulgan con las ideas liberales de Aguirre. Baste como ejemplo, que además de El País, El Mundo o del ABC, hay que rebuscar en la prensa local para anotar ecos de su designación como candidato a la alcaldía de Getafe. El grupo de Libertad Digital, una de las “fábricas de pensar” más duras  y espesas de la derecha española, ni siquiera ha hecho una mínima referencia. En otros ambientes, políticos y católicos, también está señalado como persona “non grata”.

Soler-Espiauba, que nació bajo el signo de aries (el 21 de marzo, cumple 51 tacos), está tutelado por  Marte, el dios de la guerra, se significa como una personalidad impulsiva y a veces agresiva, manifiestando su personalidad, como no podría ser de otra manera, través de la palabra escrita, mostrándose, las más de las veces algo insolente. A pesar de sus numerosos detractores, dentro y fuera del PP, intentará convertirse en el líder de su grupo.

Durante el mandato de José María Aznar, Juan Soler-Espiauba Gallo, que a la sazón era director gerente del FAES, registró el dominio “democraciasinira.net”  (actualmente desactivado) a través de la cual, y financiada por la misma fundación conservadora, difundió un manifiesto en el que se justificaba la guerra de Irak. Eso sí es tener un buen estómago y un hígado estimulado (bueno, procede como hemos visto de una familiar muy marcial). “No toda guerra es siempre inmoral, aunque traiga consigo pérdida de vidas humanas y empobrecimiento de pueblos…”. Está todo dicho. Habló el historiador, el filósofo sobrado, el ideólogo de la miseria,… Actitud rastrera, seguramente hipócrita, y pesebrera que, por supuesto, ni antes ni ahora, ni poco ni algo, compartimos de ninguna manera. Una cosa es la voz silenciosa de muchos militantes del PP que veían con disgusto como el presidente Aznar nos mezclaba en una sangrienta y penosa guerra de la que aún no nos hemos recuperado los españoles, ni los americanos ni, mucho menos, los pobres ciudadanos iraquíes, y otra justificar intelectualmente lo injustificable. En su escrito  remitía la polémica ciudadana y social sobre la guerra, con cierta bravuconería, a las urnas en las que, suponía él, se ratificaría la política de acompañamiento militar del hombrecillo con bigote. Evidentemente, se equivocaba; se equivocaban Aznar y  Soler-Espiauba.

Amigos y Colegas en el armario

Su [presunta] tendencia sexual le ha generado algunos disgustos en política. Los grupos neoconservadores, militantes del nuevo integrismo religioso católico le tacharon cuando presionó como diputado en algunos despachos de la Comunidad de Madrid a favor de COLEGAS (Colectivo de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales).

El titular de alguno de los despachos visitados por Soler-Espiauba filtró la iniciativa a la prensa más conservadora. La enredadera de grupos ultra católicos y neoconservadores se cebó con el diputado aguirrista. Esos grupos, a los que se califica como miembros de la Organización del Bien Común (El Yunque mejicano), una nueva “masonería blanca”,  tienen por objeto prioritario mantener y restablecer los valores católicos desde posiciones modernas y fundamentalistas. Hazteoir.org, derechoavivir.com, Profesionales por la ética o el  Instituto de Política Familiar son algunos de estas organizaciones transversales que manteniendo posiciones creacionistas, negando la evolución, utilizan de manera especialmente hábil las nuevas tecnologías y redes sociales. Se les acusa de ser sociedades secretas, aunque los implicados lo niegan: se estructuran, según ellos, en Asociaciones que se mantienen con las cuotas de sus afiliados. Sin embargo, no ocultan su formación e influencia en el Phoenix Institute de Arizona, uno de los think tank, (fábrica de ideas) del Tea Party americano. En España, están prohibidas las sociedades secretas.

El obispado de Getafe, contrario a la existencia de organizaciones secretas en el seno de la iglesia, alertó del peligro de “hazteoir.org” según el reportaje publicado por el diario El País, en los primeros días de este año y que los responsables del "hazteoir.org calificaron de grotesco y de paranoía conspirativa del mismísimo primer ministro Rubalcaba, desvelando una presunta pelea entre las fundaciones americanas que apoyan a los sectores enfrentados en España. Por una parte la que propicia los movimientos ultra católicos y neoconservadores, el Fhoenix Institute; y por la otra, el nuevo socio capitalista de referencia de Prisa, la Liberty Acquisitions Holding, ligada a la "abortista" Fundación Rockefeller y al ex presidente Felipe González.

La información sobre las maniobras del diputado Soler-Espiauba se difundió a través del semanario ALBA y concluyó con una campaña de correos electrónicos que los lectores y suscriptores de Hazteoir.org podían dirigir a Esperanza Aguirre, denunciando las presiones que ejercía Soler-Espiauba para promover talleres de sexualidad dirigidos a niños a partir de 6 años sin el permiso de los padres.  En la ofensiva iniciada por el conglomerado de medios y periodistas ultra conservadores contra la imagen del diputado de la Asamblea de Madrid, aseguraban que ese apoyo se debía a la “estrecha amistad" con el presidente de COLEGAS. La influencia, cada día mayor de estas organizaciones, ha llegado hasta el punto que son capaces de amenazar con la retirada de votos a los partidos que apoyen, o, si así se requiere, no lo hagan con determinadas iniciativas de este nuevo integrismo religioso. Además del famoso “hazteoir.org” y el resto de organizaciones mencionadas, este concierto fundamentalista suena gracias a  personas y medios ligados a Intereconomía, La Gaceta y el Semanario ALBA y otros sectores de ideología carlista, dejando como antiguallas inútiles para la batalla social al Opus Dei, incluso a los mismísimos "kikos".

A cuenta del apoyo del diputado y ahora candidato a alcalde, el semanario ALBA entrevistaba al aludido y para acabar, el periodista le preguntaba  sobre los hechos denunciados por su propio medio:
"¿Le gustaría decir algo más a los lectores de ALBA sobre este asunto?
- Hombre, me gustaría saber quién desde dentro del Partido Popular ha filtrado esa información, pero le puedo asegurar que llevo ya muchos años en esto de la política, y no me sorprende nada. Sé cómo actuar y si me quieren perseguir... me va en el sueldo". 

Hay quien piensa, no sin una cierta base, que la designación de Juan Soler-Espiauba Gallo como candidato a la alcaldía de Getafe, está provocada por la presión de este conglomerado ideológico y religioso; además, se le envía a competir en el municipio en el que tiene la sede el obispado rebelde y que, al parecer, se ha mostrado más crítico con los “mariachis”, mote de los grupos afines al Yunque mejicano u Organización del Bien Común en España.


Llega un pipiolo

Tras su designación por Esperanza Aguirre en una decisión tardía e inexplicable en la mayoría de los ambientes locales, aunque se justifica por el escaso tirón popular del hasta ahora portavoz popular, Carlos González Pereira, (¿Cuándo un candidato del PP ha tenido tirón electoral en Getafe?).

Juan Soler-Espiauba Gallo, al poco de ser designado contrincante del Presidente de la FEMP, aseguró había llegado el momento de que Pedro Castro se “jubile”, casi sin darse cuenta que él, no debería seguir pensando que es, precisamaente, un “pipiolo” o guayabito. Pedro Castro nació en 1945, sólo siete años antes que, y aunque sea una indiscreción decirlo, su adorada Esperanza Aguirre, que el pasado 3 de enero cumplió 59 años, cerca ya de convertirse en sexagenaria, aunque lejos por aún de la edad de jubilación que nos ofrece el gobierno de Zapatero. No está bien llamarle vieja a la jefa. Ni que es de otra época.

Castro, al igual que Soler-Espiauba, no se corta ni cuando se afeita. Al saludo del diputado regional y ya contrincante electoral, contestó diciendo que parecía mentira que el PP tuviera que enviar a un cunero como candidato a la alcaldía de Getafe. El popular le devolvió la pelota equivocada cuando aseguró que el viejo alcalde insultaba a los vecinos de Getafe que habían venido de otras zonas de la geografía española. Este licenciado en Historia, en Sociología, paracaidista político (por la urgencia, casi militar) y cunero ni siquiera se entretuvo en mirar el diccionario. Cunero no es un insulto. Le define, en su acepción tercera, perfectamente.

Hace bien Esperanza Aguirre, pensando que para hacer algo en Getafe tiene que lanzar a la Brigada Paracaidista. Al igual que está haciendo en otros municipios como Alcorcón o Leganés.  Otra cosa es conocer o dilucidar quién acompañará al jefe del escuadrón que ya desciende, o cae, atraído por fuerza de gravedad hacia el nido de víboras que ha sido siempre y sigue siendo, este pueblo de Getafe. Hay que andarse con cuidado y con la espada en alto.

Tras el nuevo, e insólito, descabezamiento del PP a nivel local, se prepara, a nuestro entender una nueva batalla entre La Montaña y La Llanura de esta organización política. Creía La Llanura que había triunfado tras la marcha de José Luis Moreno y la “jubilación” anticipada de su compañero y amigo, José Luis Vicente Palencia. Los seguidores de estos, La Montaña del PP local, “rajoynianos” o “gallardonianos” se veían con una patada en el culo y ni un “ahí te pudras” en las próximas elecciones locales.

Carlos González Pereira y sus seguidores, adscritos al sector de La Llanura, que al principio se vieron como caballo ganador, ven con amargura como la misma mano que te pone, te quita, no sin sospechar o querer sospechar que tras esta decisión incomprensible [para él y los suyos] estaban y están las maniobras de José Luis Moreno y José Luis Vicente Palencia; si esto fuera así, y hubiera ganado La Montaña, como se teme González, no habrían tirado por la escotilla del avión madrileño a uno de los más fieles seguidores de Esperanza Aguirre. Y de nuevo, como todo en el universo, vuelta al principio. La Llanura y La Montaña se aprestan de nuevo a luchar por el poder local. Ahora es el momento de acudir al candidato para mercadear con los respectivos apoyos, influencias y conocimientos. Habrá que ver si Juan Soler-Espiauba Gallo mantiene su puesto en la listas a diputados de la Comunidad de Madrid o sale definitivamente de la política regional, desterrado [con honores, por supuesto] a este lugar gobernado por Pedro Castro. Getafe se va a convertir, si no lo remedian los contrincantes, en el sitio de los excesos verbales. Si fuera de esa manera, Esperanza Aguirre habría matado dos pájaros de un tiro. Asegurarse el control de este patio de colegio que siempre ha sido el PP local y tener a raya a uno de sus más duros huesos de roer, intentando jubilarle o impedir el paso a su hijo y posible heredero.

Tras las elecciones municipales, y a la vista de los resultados, es más que probable que el jefe de la brigada paracaidista, tras la breve contienda, se largue con viento en popa y abandone este lugar, tan cerca de Madrid y, a la vez, tan lejos. Ahí quedarán estos políticos pueblerinos, ni siquiera provincianos, tan escasos de recursos culturales y huérfanos de inteligencia. Al igual que sus vecinos, fiel reflejo de sus representantes.

Al fin y al cabo, según ha dicho él mismo, cualquier desaire, persecución personal o política, [incluso perder las elecciones en un lugar pueblerino] se justifica con el sueldo. Eso sí es una buena razón. Y andando. Vista así la política y la cosa pública, a lo peor, vamos a tener que mordernos la lengua y reconocer, tarde o temprano, que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Con el gobierno y con la oposición. Tiempo al tiempo.

20 de enero de 2011

La rotonda más pequeña de Getafe


El tráfico rodado en el polígo industrial de Los Ángeles está sujeto a imprevistos como los numerosos baches, zanjas, postes de media tensión en medio de la calzada,  o como en el caso que nos ocupa, una rotonda pequeña y provisional ejecutada con unos cuantos bolardos de plástico y una señal en cada uno de las cuatro sentidos de la circulación; uno de ellos conectará, el norte del polígono con el sur del nuevo barrio de Los Molinos. La rotonda, excesivamente pequeña, provoca no pocas dudas sobre la prioridad en el tráfico. Es uno más de esos "pequeños" detalles que dan cuenta del olvido y la dejadez que se han instalado en este viejo polígono industrial. 

Los "amos" del urbanismo local, desde hace años y hasta hace muy poco, andaban dando vueltas a una modificación de la calificación urbanística de este sector industrial, catalogándolo como obsoleto (al igual que El Rosón) y pintando con el lápiz de la codicia un futuro residencial. La idea, aunque no está desechada ni mucho menos, ha quedado para  momentos más propicios. A lo mejor, incluso, para otra generación de políticos, técnicos, urbanistas y promotores. Mientras se aprueba el nuevo Plan General, se desatascan las afecciones en el cono de vuelo alrededor de la Base Aérea, y se van acopiando derechos y opciones sobre las grandes parcelas, Olvido y Dejadez han tenido un hijo perezoso que se llama Abandono y una hija,  más bien fea, llamada Chapuza.


19 de enero de 2011

A vueltas con el arte por la zona sur


Viernes 26 de noviembre de 2010; por la tarde. Polígono Industrial de Los Olivos, en Getafe. El conductor del furgón Mercedes Benz Artego aparcó el vehículo en el interior de la nave, comprobó con el encargado el albarán de transporte y dejó las llaves en la guantera. Tras despedirse del resto del personal, recogió su coche aparcado frente al número 3 de la misma calle Destreza y se alejó sin mirar atrás. Finalizaba su jornada laboral y un largo viaje desde Colonia a Getafe, con escalas técnicas en París y Barcelona. Estaba deseando llegar a casa y disfrutar del fin de semana. Hasta el lunes. Había oscurecido y empezaba a bajar la actividad en el polígono industrial, ralentizándose el pulso, disminuyendo sensiblemente el tráfico de vehículos industriales y personas.

A la mañana siguiente, tres hombres caminan haciéndose los distraídos aunque en realidad vigilan la zona, escrutan los alrededores de la sede de Transportes Crisóstomo, una empresa con cuarenta años de experiencia y especializada en el transporte de obras de arte. Las pocas empresas que han abierto el sábado por la mañana han empezado a echar los cierres. Es medio día y no hay ni un alma por esa parte del polígono. Los tres personajes saben que en el interior de la nave hay un “tesoro” de más de cinco millones de euros. El chivatazo es de los buenos. Desguarnecido. La nave 10B no tiene vigilancia durante el fin de semana; solo una alarma contra intrusos y un circuito cerrado de video. Parece sencillo. Los ladrones lo saben. Antes de forzar la puerta de entrada, se colocan las capuchas de lana negra. Actúan rápidamente como si estuviera perfectamente planificado, sabiendo lo que hacen, directos hacia el furgón. Certeros. El golpe dura apenas tres minutos. Abren el portón y se largan. Aceleran. Getafe está en el centro de una encrucijada de caminos; un lugar perfecto para tener una nave logística o de transportes y, claro, también para una huida rápida y anónima. Un robo como en las películas americanas; los cacos se llevan la mercancía casi sin esfuerzo, sin violencia, sin víctimas. Aquí paga el seguro. La A-4, la M-45, la M-50, la A-42. ¿A dónde? Corre, corre… con el dinero.

Lejos, y a la misma vez, en la central de la empresa de vigilancia sonó la alarma. Eran las 13 horas del sábado. Algún descuido, piensan, pero… El protocolo de actuación en estos casos dicta que se llame al dueño del negocio y a la policía. La nave debe está cerrada. No tiene por qué haber nadie. En pocos minutos, el vehículo de la brigada de seguridad ciudadana hizo acto de presencia en la sede de la empresa transportista observando que la puerta estaba forzada. El dueño, un tal Virgilio Crisóstomo, cómo no, denunció la falta un vehículo que había llegado la tarde anterior procedente de Colonia (Alemania) con treinta y cinco obras de arte de autores como Fernando Botero, Eduardo Chillida, Pablo Ruiz Picasso, Gonzalo González, Cvueto Marsic, Julio González y Antonio Saura. Lo cierto es que las informaciones son un poco confusas. Nadie sabe cuántas obras iban exactamente en el furgón. Además de las que salieron de Colonia, están las que el conductor recogió en París directamente del estudio de Fernando Botero y que, tras hacer escala en Madrid, saldrán expedidas hacia una nueva exposición en Singapur. Parece que son treinta y cinco. Así es el mundo del préstamo de obras de arte para exposiciones. Todo es ir y venir.

Las obras robadas, propiedad de cinco o seis galerías de arte, procedían de una exposición en la Stephan Ropkë, en Colonia, y habían sido valoradas por sus dueños a “precio de mercado” en más de cinco millones de euros; los mismos cuadros y esculturas habían sido asegurados por AXA Art Colonia y tasados en 2,5 millones de euros. El transporte se realizó, contra lo que marca la normativa en este tipo de trayectos internacionales y con esa valoración económica, sin el preceptivo furgón blindado, sin vigilantes jurados, ni medidas especiales de seguridad. El mundo del arte, como el ladrillo y otros muchos sectores, están atravesando momentos difíciles. Los implicados, galeristas, expositores y transportistas, se ahorran esos costes que muchas veces harían inviable algunas de las exposiciones que figuran en las guías del ocio de muchas ciudades. Eso mismo está convirtiendo al sector en una diana fácil para los ladrones de guante blanco y guante negro.

Tras revisar la grabación, los investigadores se sorprenden por la agilidad y la limpieza del golpe; las llaves estaban en la guantera. Parece evidente. Se piensa en un cómplice, en el enemigo en casa que se llama en las serie b de televisión. En los primeros momentos de la investigación se duda del vigilante de la empresa, con antecedentes penales (¿ustedes se imaginan?), por delitos -eso sí cancelados- contra el patrimonio o, incluso, del mismo conductor, téngase en cuenta que, además de su ocupación, era de nacionalidad rumana.

La policía ocultó la noticia a los medios de comunicación hasta saber con certeza si se trataba de una chapuza local, de un robo planificado en Alemania por alguna banda de delincuentes de los países del este, incluso una especie de cheque a cuenta o pago en especie a las mafias de la droga y el tráfico de armas, fácilmente canjeable en ambientes de la peor y más culta delincuencia.

El conductor rumano fue interrogado. Los investigadores concluyeron, al parecer, que el hombre no tenía nada que ver con el robo. También el vigilante. Nada transcendió de ese interrogatorio. Los policías se mantienen testarudos para mantener el secreto del sumario y de las investigaciones. Tres días después, aparecía el furgón de Transportes Crisóstomo en un polígono industrial de Alcorcón. Estaba vacío. Las obras de arte se habían esfumado. Se consolidaba la idea de un golpe profesional; las presuntas víctimas del robo, los propietarios de los cuadros y esculturas empezaban a pensar en los damnificados reales: las aseguradoras. Casi nunca se recuperan las obras de arte robadas. Habría que esperar, cuán largo lo fían, al menos una generación ¿Cuántos seremos menos para que ese Botero o Chillida vuelvan a ver la calle?

Según el escritor y experto en sustracción de obras de arte, Noah Charney, fundador también de una compañía de investigadores contra esa modalidad delictiva, asesoraba a la poli través de los periódicos. Charney aseguró a la agencia EFE que “el robo se había planificado en Alemania, país en el que hay muchas bandas de Europea del Este y en el que se hallaban esas obras cedidas para ser expuestas". Todo el mundo dudaba volver a ver las obras. La falta de responsabilidad y profesionalidad se mostraban como pruebas evidentes. La cabezas rodaban con prontitud. Los galeristas y dueños de las piezas se mostraban escandalizados con las circunstancia del transporte y custodia de sus valiosas propiedades. Incluso, la dueña de la escultura “Topos IV”, de Eduardo Chillida, advirtió de las dificultades de su manejo. La escultura, un banco en acero oxidado, pesa una tonelada. ¡Cualquiera va por ahí con un cacharro de mil kilos de hierro como quien lleva un cuadrito..!

En el transcurso de la investigación, se localizó el “pesado” banco de acero del escultor vasco en una chatarrería de Palomeque, municipio de la comarca de la Sagra, entre Cedillo del Condado y Casarrubios del Monte. El dueño de “Recuperaciones Becerra” aseguró a la prensa local –tan ufano- que había sido su propia hija la que había ofrecido y pagado 33 euros por el banco de mil kilos y otros ciento cincuenta kilos más de chatarra a un tipo flaco al que habían visto sólo un par de veces. 30 euros por el banco oxidado. Y por cierto, aseguraban los dueños de la chatarrería, que el vendedor no era –seguro- uno de los ladrones. Ahora, sí; estábamos jodidos. Ni el famoso y sabihondo escritor, ni los expertos policiales podían creerse el primer lance de la historia de uno de los mayores robos de obras de arte en España.

La noticia se publicaba dos días antes del sorteo de la Lotería de Navidad. ¡Qué disparate o disparidad de criterios! De la tasación oficial de una obra de arte, del valor que las aseguradoras y fuerzas de seguridad asignaban a una de las piezas del robo, a la valoración que finalmente le asignaba el propietario y tasador, tasadora en este caso, de la parte compradora.

Lo sorprendente del caso es que en la chatarrería, todos pensaron, los dueños y los trabajadores, que se trataba de un simple banco oxidado que a lo mejor había sido abandonado en un ignoto vertedero por algún ayuntamiento caprichoso. Las chatarrerías están en el punto de mira de la policía desde que aumentaron los robos de cable de cobre, pero esto era diferente. A las preguntas de la policía sobre la pieza de arte, uno de los trabajadores de la chatarrería dijo que eso no era ninguna pieza, sino “un cacho de hierro que no servía para nada”. La policía le aseguró al estupefacto trabajador que el “cacho de hierro” en cuestión se llamaba “Topos IV” y que estaba valorado en 800.000 euros. El dueño de la chatarrería no lo dijo seguramente, pero lo pensó, en aquel mismo momento, “topo-ta-madre, so bruta, becerra... si teníamos la lotería de navidad delante de las narices y no lo veíamos”. El trabajador seguía pensando lo mismo: ¡eso es un cacho de hierro oxidado!

El dueño del almacén de morralla, el tal Becerra, aseguró a los investigadores que en unos 20 0 30 días el famoso “topo” hubiera acabado su días en una fundición situada en la localidad de Getafe [recoño, otra vez para Getafe] a la que envía la mayoría de los materiales que almacena en la parcela situada en la carretera regional CM-4004. Y así, el destino del ahora famoso banco se dirigía de nuevo a Getafe, de donde salió sin permiso, ni visado, y donde hubiera acabado su historia como obra de arte del tal Eduardo Chillida Juantegui. Menudo mes, para la obra del artista vasco. Primero le venden una obra de casi un millón de euros en una chatarrería al peso, y luego cierra su famoso museo Chillida-Leku en Hernani (Guipúzcoa), tras un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). La cosa está fatal. ¿Habría que volver a tasar su obra tras ese penoso incidente, el de un euro por cada treinta y tres kilos de acero oxidado? Lástima.

El descubrimiento del banco en la chatarrería toledana, contribuyó a acelerar las investigaciones y a constatar que el robo había sido perpetrado por aficionados con algún chivatazo o información, pero desconocedores del contenido real del furgón sustraído y de las posibilidades de convertir el valor de lo robado en dinero. No había forma de dar salida a aquel montón de cuadros y hierros valorados, por no se sabe quién, en cinco millones de euros.

El sábado 18 de diciembre, la policía localizó en un polígono industrial de Leganés el resto de las obras dentro de una furgoneta en la que los ladrones guardaban el material robado. Hasta la fecha, mediados de enero de 2011, no ha habido detenciones, ni se ha esclarecido el robo.

Los tres ladrones robaron un último coche -suponemos nosotros- y enfilaron la carretera de Toledo por enésima vez. De repente se sorprendieron mirando hacia el mismo punto, allí cerca del hotel AC, frente al nuevo barrio de El Bercial, habían colocado un cartel de plástico transparente donde algún gracioso había pintado con letras mayúsculas la palabra ARTE. ¡Y una mierda, arte! A nosotros nos lo van a decir; y, para colmo de desgracia, nos lo recuerdan en una valla publicitaria. Y luego siguen pintando porquerías… Eso será el arte.

La definición de esta actividad intelectual y emocional está sujeta a discusión permanente. Aunque eso sí, permite asignar ese calificativo a cualquier trabajo humano, pictórico, escultórico, textil, arquitectónico, literario, fotográfico, cinematográfico, etc., incluso gastronómico, que comunique algo o, simplemente, emocione al espectador. Y esa valla llegó, sin duda, al corazoncito de los ladrones. Pero en forma de ofensa, de recordatorio de su ignorancia, como insulto a su falta de pericia, como pública noticia de su inexistente cualificación para el oficio de ladrón de mercancías artísticas.

Sin embargo, la discrepancia entre las distintas valoraciones de los objetos sustraídos en la empresa Transportes Crisóstomo, la que plasmó en los papeles el dueño de la empresa transportista, la que asignaban los propietarios, la que aseguraban las presuntas víctimas económicas, las compañía de seguros, la de los trabajadores de la chatarrería que tuvieron que “tasar ” la obra de Eduardo Chillida, incluso la opinión real de los ladrones, aún por conocer, muestra ante nosotros una fábula parecieda a la de los “tejedores pícaros que engañaron al rey” con un tejido tan maravilloso que sólo podían ver los que no eran hijos de su presunto padre [hijosdeputa o hijos de madre adúltera], según una de las historias ejemplarizantes o cuentos moralizantes que se relatan en el libro del Conde Lucanor, obra escrita a finales de la edad media por D. Juan Manuel. El escritor danés Hans Christian Andersen, que leyó una traducción alemana de esa primera obra, escribió el cuento titulado “El rey desnudo” o “El traje nuevo del Emperador” y en el que, tratando de huir de la temática del adulterio de la que se burló el Infante castellano, puso énfasis y dirigió el objetivo de la sátira de los fraudulentos tejedores al orgullo y a la vanidad intelectual. “Porque todos crean que algo es bueno o verdadero, no se concluye que lo sea". También Cervantes trató el mismo tema, con otro argumento, en su famoso entremés “El retablo de las Maravillas”.

Cuando hablamos de arte, no hay dos, ni tres opiniones. Hay un mundo, una infinidad de perspectivas en las que cada cual y cada uno tiene o aporta su definición y sus gustos sobre ese hecho creativo, aunque es cierto que el arte moderno está –cada día más- bajo la sospecha de falsedad, de ausencia de tejido real, presa de argumentos embaucadores, lleno de mentiras cómplices, contra las que nadie, que no quiera señalarse como estúpido, es capaz de aventurar que esa cosa, objeto o instalación, que nos enseñan en una muestra o exposición, en un museo, o en una valla de expresión libre, es un cacho de hierro oxidado o una porquería ejecutada con pintura sintética en espray. Alabado sea, el rey desnudo. ¡Qué bello vestido porta!

Viene a unirse toda esta extensa y, por lo que sabemos, verídica narración, cosa que intentamos en casi todas los temas que tratamos, con la manía de mezclar historias y noticias que puedan llegar a contener un mensaje parecido, y que nos sirva de fábula particular o de hilo conductor para llegar a una moraleja o conclusión. No es casualidad; se trata de aquilatar la suficiente paciencia para que los temas se junten solos, se reúnan, se muevan bajo un mismo titular, al menos aparentemente. Disculpe el lector que viene a la nota breve, el “post”, a la entrada sencilla y novedosa. Ni uno ni otro. Podríamos haber acabado sencillamente diciendo que la imagen que Getafe muestra a sus transeúntes y turistas, de paso por el municipio, es una auténtica vergüenza. No se trata de que puedan robar impunemente un Botero. No. Ni un Chillida. Se trata de un “desarte”, de lo que, nos parece muy claro, no es arte por que no comunica, ni es bello, más bien feo; solo desarte callejero, aunque contradiga su denominación en la página web del consistorio.

Hace poco, el Ayuntamiento de Getafe, a través de su Concejalía de Cultura y Juventud (y Urbanismo, no lo olvidemos) ponía en marcha una iniciativa deleznable, inconsistente: un concurso de grafitis en una hilera de parcelas verticales de metacrilato transparente con vistas a la A-42 [hasta que las enguarraron con pintura sintética]. Solo hay que transitar por la Carretera de Toledo, para observar a su paso por el término municipal de Getafe dos mundos distintos y distantes, y sin embargo, cercanos. Sólo seis carriles de la autovía y su mediana los separan, y así, en un sentido u otro, de Toledo para Madrid o de Madrid para Toledo, se puede comparar la barrera que oculta y ampara de ruidos a los barrios planificados a un lado y otro, El Bercial y El Rosón. A la derecha, según vamos hacia Parla, el caballón de El Bercial, con su descuidada jardinería, pero lleno de árboles que en poco tiempo despuntarán y acompañarán como gigantes benéficos a los aburridos conductores, habituales y transeúntes ocasionales, de esta vía de la zona sur madrileña. Al otro lado, a la izquierda siempre en el mismo sentido, intentando ocultar los ruidos de la carretera al fracasado y esperpéntico barrio de El Rosón, una valla de metacrilato pintarrojeada con grafitis vulgares, de tipografías psicodélicas y miméticos a los de cualquier sitio imprime ante los ojos del viajero la imagen de una ciudad macarra, de una chapuza de arte mayor; por supuesto, sin contenido cultural, ni propuesta, alternativa o real de la juventud de este municipio.

Así vista, parece la idea que tiene la institución del arte juvenil, la misma que debería velar por la imagen de la ciudad. Es increíble, aunque no inaudito. Siempre el mismo concepto cultural vacío, hueco, ausente. Piénsese que ha sido el propio Ayuntamiento de Getafe el inductor de la idea –pensamos que para ayudar a los promotores y amigos de El Rosón con un proyecto bonito y barato- el que ha organizado o impulsado la idea de “expres-arte”, arte rápido o mancha urgente, guarrería fugaz, para intentar que los jóvenes del municipio se expresen. ¡Si esa es su visión del arte, qué mal están los jóvenes de Getafe! Es una propuesta de la concejalía de Cultura y Juventud sobre el arte mural aplicado al urbanismo. No sólo se pone el lienzo [encima de puta, poner la cama]. También la pintura. En la Delegación de Juventud se podían reservar, previa inscripción, hasta ocho metros de panel de metacrilato transparente. Un pequeño espacio para el arte con vistas a la A-42. Además, el Ayuntamiento pagaba la pintura. Creo que 16 botes de pintura sintética en espray por autor [creador]. Se trata de que te expres-es; de expres-arte, de impresión-arte, de descoloc-arte, de descojon-arte, ... De verdad que tiene … [ponga usted, querido o desafecto lector, el sustantivo que le venga en gana] la cosa. Pasamos del Getafe negro, al Getafe a “colorines”, salpicado de estúpidos rótulos de siglas, nombre y motes, en un instante. El turista accidental, el que pasa la primera vez por la carretera de Toledo piensa que ahí, detrás de esos garabatos de ignorantes, de atrasados culturales, hay un pueblo de gamberros. Se reserva el derecho de admisión. Getafe, Capital de la Comunidad de Madrid; sólo fracasados, guarros e ignorantes. Y ahí empieza todo. O acaba.

Pensarán, si fueran capaces de tal cosa, los promotores del barrio fantasma de El Rosón, que con el dinero que se ahorraban con la “artística” valla les saldría más barata la urbanización y podrían vender más casas; y más caras las casas. Y parcelas, a incautos promotores que quieran vender casas en un barrio que parece, más bien, vista la imagen que se proporciona en la tarjeta de visita, un barrio marginal como el Pozo del Tío Raimundo, el Vallecas de cuando solo era el “valle del kas” o el San Fermín de Villaverde de los mejores tiempos cuando los barrios del sur eran territorio prohibido a señoritos y pijos. ¿Qué tugurio, barrio hortera, o ciudad vulgar, se esconde tras esa barrera de plástico pintada de manera tan horrenda? ¿Quién es, no el concejal o concejala de Cultura, el de limpieza de este municipio de tránsito, de entrada y salida, de la capital de España?

No entramos en la pretensión de los industriales ubicados a pie de carretera y que esperaban quedarse en primera línea de la nueva Castellana del Sur, como definió en algún momento el Alcalde la nueva A-42 tras su “defunción” y posterior enterramiento. El problema es que no hay dinero. Se acabó la diversión del enterrador. No hay primera línea de gran avenida. Y en muchos años.

Parece lógico que el Ayuntamiento de Getafe, asesorado por los Servicios Técnicos, siempre tan equitativo, en su reparto de cargas y beneficios en los diferentes barrios que se proyectan en el municipio exigiera a la Junta de Compensación de El Rosón lo mismo que ha exigido a la de El Bercial. Que aísle el barrio de ruidos, conforme a la Ley, y que además lo haga de una manera que no desprestigie con una imagen grosera y zafia, falsamente artística, a la [presunta] capital del sur. ¿No podrían hacer un pequeño caballón, casi un poni, con una barrera de árboles [piénsese en una muralla vegetal] con un pequeño jardín vertical de plantas trepadoras y enredaderas. Imaginen los promotores y su amigo el concejal de urbanismo, cultura y juventud: una reja metálica de dos metros de altura, sobre la tierra apuntalada, con enredaderas a modo de escudo de una hilera o dos de cipreses y riego por goteo… No es que sea arte, ni siquiera artístico, cualidad cercana a la buena voluntad del que se considera un artista; ni siquiera artesanía, pero será bonito, verde, ecológico y no es muy caro [además]. Sus amigos se lo agradecerán. Podrán vender algún piso, no muchos, no crea… Pero eso es otro arte.

Con respecto a los artistas del grafiti, que también los hay, porqué no se retoma la idea de adecentar y decorar con obras, previo proyecto aprobado, los muchos testeros destartalados que hay en el centro urbano. No sería mala idea, pero no como un concurso. Como trabajo meditado, continuo, perseverante con los que realmente tengan algo que decir. La valla instalada en la carretera de circunvalación, desde la puerta de lal Base Aérea hasta el Sector 3, también se ha empezado a llenar de borrones y manchurrones. Nos rodean los artistas... Por favor, a los que pintan letritas, que alguien les pegue una patada en culo [simbólicamente, eh] y si ensucian las paredes, múltenles: a ellos o, si son menores y sin recursos, a sus padres. Así aprenderán, si no a pintar y a crear de verdad, a respetar.  Basta de tomaduras de pelo y de jóvenes [presuntamente] rebeldes que no saben hacer la o con el canuto de un rollo de papel higiénico.