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6 de octubre de 2012

El caso aparcamientos sigue rodando


El calendario exhibe el primer mes del año de 2007. En el mes de mayo tocan elecciones municipales y autonómicas. Uno de los principales problemas de la localidad es la falta de aparcamientos para residentes. Los coches se amontonan en las calles de los barrios más populosos, como la Alhóndiga o Juan de la Cierva. La publicidad institucional arrecia tras las fiestas de Navidad. No hay tiempo que perder. El Ayuntamiento de Getafe anuncia a toda página en los periódicos locales su Plan Municipal de Aparcamientos 2004 2008. Y para confeccionar el diseño de la publicidad ha utilizado una frase imposible. Y además falsa. Y no es un problema de redacción publicitaria. No. Cerca de 4.000 plazas entregadas en Septiembre de 2007. Pero, bueno, si..., todavía estamos en enero. El tiempo verbal utilizado futuro pluscuamperfecto, podría considerarse una licencia prematura, un gatillazo publicitario, si no fuera por que la propaganda se exhibía bajo el epígrafe de «información al ciudadano». No era un deseo; ni siquiera una apuesta o una profecía; era, simplemente, una gran mentira. Si contamos las plazas de garaje entregadas desde que se ideó el desafortunado plan, las 101 de la plaza del Lavadero y las 104 de la Plaza del Matadero, sumamos 205. Extraordinario. Más espacio, más ciudad. El ayuntamiento había construido cincuenta y un garajes al año. ¡Espectacular gestión!

El Plan Municipal tenía previsto, según la publicidad, entregar entre junio, julio, agosto, septiembre y octubre un total de 2.182. ¿Dónde están el resto hasta las 4.000 de las que presumen en los periódicos? A las pocas entregadas y a las inútiles, electoralmente hablando, que podrían entregar pasado el verano, hay que sumar las 800 del depósito municipal de vehículos abandonados del Polígono Industrial Los Olivos [que se entregaron a la Policía Municipal] y las 273 de la calle General Pingarrón de próxima adquisición por el Ayuntamiento. ¡Qué osadía!

El aparcamiento de la calle General Pingarrón había sido una iniciativa privada con la mayoría de las plazas alquiladas, y que obtuvo –por tanto– el éxito que se prometían y presuponían en su día [principio de los años 90] los promotores y los exconcejales de hacienda y de urbanismo. Ahora, muchos años después, el ayuntamiento había decidido gastarse el dinero de todos los vecinos para comprar ese inmueble y, suponemos, regalar liquidez a una empresa determinada y «hacer caja». Y, si cae algo por los servicios prestados, ya se sabe… ¿Qué interés tienen los responsable políticos del gobierno municipal en ese negocio para gastar una buena cantidad de dinero público en adquirir un garaje privado que ya cumple de manera formidable con su función?

En la publicidad municipal, de la que teníamos guardada una imagen suponiendo que el tema traería cola, figuraban como estrellas del Plan de Aparcamientos cinco cooperativas que gestionaba y comercializaba la empresa Roblepark, SL. La campaña publicitaria, insertada en el boletín municipal y en otros periódicos locales, le regalaba propaganda «institucional y gratuita» a la empresa privada que se encargaba de la gestión de las cooperativas de los aparcamientos de la calle Jilguero y Plus Ultra, remitiendo expresamente al teléfono de esta mercantil para la información. Pero ¿cómo empezó todo este embrollo?

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NOVIEMBRE DE 2006. Vayamos hacia atrás en nuestro relato: una pequeña analepsis o flashback como dicen los ingleses. Vecinos de Getafe, que se habían apuntado en GISA como interesados en plazas de garaje en los distintos barrios, denunciaban a través del Buzón de Getafe que una empresa privada [Roblepark, SL] les llamaba para ofrecerles plazas de garaje en futuros aparcamientos. Se acusaba al hijo del alcalde, David Castro, como responsable último de la empresa municipal Getafe Iniciativas, de haber «cedido» de manera ilegal los listados de demandantes a las cooperativas que venían «cocinando y tejiendo» la trama de los aparcamientos desde el año 2005. Las cinco cooperativas adjudicatarias se habían constituido el mismo día, todas tenían el domicilio social en la calle Madrid 30, de Getafe. Estaban gestionadas, igualmente las cinco, por la mercantil Roblepark, SL.

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  ¡Avante de nuevo! OCTUBRE DE 2008. Apenas dos años después de aquella frase imposible, y pasadas las elecciones municipales, los periódicos locales fijaban sus objetivos en la empresa Roblepark, SL, tras «amenazar con paralizar las obras de los aparcamientos de las calles Alicante y Pus Ultra por falta de liquidez». La empresa intentaba obligar a los presuntos cooperativistas a comprar una segunda plaza de garaje para asegurar la viabilidad del proyecto. El coste de la construcción de este tipo de inmuebles en ese momento se podría calcular entre diez y doce mil euros por plaza, a los que habría que añadir un diez por ciento de gestión y otro diez por ciento entre proyectos, licencias y gastos financieros. Sin embargo, el precio de cada plaza, sobre suelo público gratuito era de 18.000 euros; los adjudicatarios desembolsaban 10.000 euros de entrada (más del cincuenta por ciento) y firmaban letras hasta el total. Era mucha la diferencia hasta el precio de coste que se suponía al ejecutarse en cooperativa. De las 410 plazas proyectadas en esos dos aparcamientos sólo había 269 vendidas y no había mucha más demanda. La solución era fácil, había que multiplicar por dos. Cada cooperativista tenía que comprar dos, aunque sólo tuviera un coche… El Ayuntamiento estaba informado, aunque –según denunciaban los afectados– «tenemos la sensación que se lava las manos en este asunto». Estaba casi todo dicho, aunque había nacido un problema político, económico y jurídico que sobreviviría a esa legislatura y llegaría hasta nuestros días, sin que haya tenido todavía una resolución final.

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ABRIL DE 2009. Tras las primeras noticias del «affaire aparcamientos», de finales de 2008, se pasó a una oleada de informaciones en la primavera siguiente que convertían a los aparcamientos en la punta de lanza de la acción política de la oposición al gobierno de Pedro Castro. A finales de abril de 2009, el Ayuntamiento de Getafe aprobaba suscribir créditos por 5,6 millones de euros para comprar plazas de garaje no vendidas por Roblepark o avalar a la empresa. Así se reflota cualquier empresa que tenga dificultades en vender, o ¿no? Sin embargo esta solución no se llegaría a concretar. Los responsables socialistas valoraban también rescatar el contrato y que fuera el propio Ayuntamiento el que lo ejecutara. Bien podrían haber empezado por ahí. Siendo el gobierno de coalición de PSOE e IU tan intervencionista nadie comprendía el modelo elegido para dotar a Getafe de aparcamientos para residentes sobre suelo público. Luego, no solo se se tendría la sospecha de las razones: se conocerían.

La respuesta del PP no se hizo esperar y solicitó que se investigara a la empresa Roblepark por si hubiera responsabilidad. Las obras de la calle Alicante y Plus Ultra estaban paralizadas; los vecinos temían la generalización del conflicto lo que podría conllevar, incluso, la pérdida de las cantidades anticipadas y la imposibilidad de conseguir los garajes. Sin dinero y sin garaje, como los de PSG. El Ayuntamiento, ante las quejas de los vecinos del barrio, había decidido no ejecutar el de la calle Valdemorillo y se olvidó del proyecto tras indemnizar a la cooperativa con 244.218 euros.

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27 DE MAYO DE 2009. En círculos políticos y periodísticos se conocía desde hacía algún tiempo. Las sospechas se habían confirmado. Pero hay que ser estúpido. Ese día se hizo público que el marido de Cristina González, concejala delegada de Obras [PSOE], José Miguel Vieito Aguado, era miembro del consejo rector de Jilguero 2005 Sociedad Cooperativa Madrileña, adjudicataria del aparcamiento de la calle del mismo nombre en el que estaban previstas 461 plazas de garaje. Para rematar la fotografía del chanchullo, la madre de la concejala era la tesorera y el padre el secretariodel Consejo Rector de la citada cooperativa. Todo quedaba en familia. 

El PP pidió la dimisión de Cristina González, la edil socialista, por «presunta corrupción urbanística» al vulnerar –hay que decir que presuntamente– la Ley. Cristina González no solo había votado a favor de la adjudicación en la Junta de Gobierno del día 12 de julio de 2007, sino que además había vuelto a «pringarse» de nuevo al votar la modificación de las condiciones de la adjudicación en las que se ampliaba el plazo de la concesión de 40 a 60 años; eso es, un incremento del 50 por ciento.

Parecía que los populares habían alcanzado una buena presa: se acusaba a Pedro Castro de orquestar una trama corrupta para adjudicar los aparcamientos. Entrado el verano, José Luis Vicente Palencia solicitó la entrega del acta de concejal de Cristina González y anunció que su partido pediría a Anticorrupción que se investigara la trama socialista para adjudicar los aparcamientos. El entonces vicepresidente, y ahora presidente, de la Comunidad de Madrid, Ignacio González exigió a Tomás Gómez, secretario general de los socialistas madrileños explicaciones urgentes por las adjudicaciones de los aparcamientos de Getafe.

Cristina González
A esas alturas del escándalo, Izquierda Unida largó amarras y se distanció de su socio de gobierno; empezaron a pedir a Pedro Castro, sin demasiadas convicciones, la dimisión de la tan traída y lleva Cristina González. El máximo responsable del PSM, Tomás Gómez, exigía a Pedro Castro, –avivando el fuego entre ellos–, «soluciones ante la concesión de un parking al marido de una concejala». Tomás Gómez desconocía en aquel momento que Cristina González, «abandonada moralmente» por Pedro Castro, se integraría en su bando, liderado a nivel local por Sara Hernández. Esperanza Aguirre, que no suele saltarse ni una, aseguró que el Ayuntamiento de Getafe «debía abrir una comisión de investigación»; la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid se mostró «escandalizada» ante las informaciones que señalaban a algunas empresas implicadas –a través de los miembros de los consejos rectores– con la financiación de las campañas electorales del exalcalde de Parla. Y así se hizo. Getafe debe ser uno de los municipios españoles, si no el primero, de los que más alto se sitúan en el ranking de comisiones de investigación abiertas por corrupción en el ámbito local.

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15 DE JUNIO DE 2009. Se constituye la comisión de investigación por el caso aparcamiento. A lo largo de ese mes se reunió varias veces; no sirvió para nada. Los expedientes estaban cercenados; las comparecencias solicitadas, entre ellas las de Pedro Castro, Tomás Gómez, Cristina González, otros ediles del Ayuntamiento de Getafe o los familiares implicados en el caso, concretamente, el marido y el padre de la concejala, no llegaron a producirse. Tampoco se admitió la recusación de David Castro, al que el PP consideraba implicado, como miembro de la comisión de investigación. La primera teniente de alcalde, Sara Hernández afirmó que había que dejar trabajar a la comisión «para no poner el carro encima de los bueyes» (solo les faltaba eso a los pobres animales de carga) y que la decisión de vetar las comparecencias tenía como objetivo «evitar un sainete de personas que van y vienen».

El gobierno municipal, pesar de las reticencias de IU, dio carpetazo al asunto. A otra cosa, mariposa. No se puede, ni se debe, esperar más de una comisión de investigación, salvo que no aclare nada y lo deje todo como estaba.

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ABRIL DE 2010. La Fiscalía Especial contra la Corrupción y el Crimen Organizado archivó el caso. La fiscal jefe del área de Getafe y Leganés, Adela Prieta, argumentaba en sus conclusiones que los hechos no eran constitutivos de ninguno de los delitos a los que hacía referencia la denuncia del PP, ni siquiera –consideraba la fiscal– había indicios. El PP acusó a la fiscalía de sufrir «miopía jurídica» y de adoptar decisiones dependiendo del partido que interpone las denuncias. Es normal, el partidismo, llega a cualquier instancia.

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JULIO DE 2010. Hacía tres meses que la fiscalía había archivado la denuncia de los populares. Carlos González, en aquel momento portavoz del PP local, y Gádor Ongil, vicesecretaria general del PP de Madrid, anunciaron en rueda de prensa una querella por cohecho, prevaricación y tráfico de influencias contra algunos miembros del Gobierno Local de Getafe. El PP apuntaba que la trama de los aparcamientos getafenses podría haber generado unos «beneficios» de 12 millones de euros. Esta cifra estaba algo inflada; según nuestras cuentas, si el coste de cada garaje era de diez o doce mil euros y se vendía a dieciocho mil, el beneficio [antes de impuestos] o la gestión que se embolsaría Roblepark, una vez vendidas las 1.000 plazas proyectadas, hubiera ascendido a la mitad: 6 millones de euros.

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FEBRERO DE 2011. La clase política getafense encaraba ya la nueva convocatoria electoral de mayo. Ante las acusaciones del nuevo candidato del PP a la alcaldía, Juan Soler-Espiauba, de haber provocado un sobreprecio en el coste de las plazas de garaje, el PSOE recordaba que la fiscalía no había encontrado reparos en la adjudicación. El juicio empezó por esas fechas.

Cristina González fue citada en el juzgado número 7 de Getafe a declarar. A la salida, declaró a la prensa que ignoraba que con su voto favoreciera a su marido y a sus padres. «Me enteré por la prensa de que mis familiares formaban parte de la cooperativa adjudicataria del aparcamiento. Sabía que querían una plaza de garaje, pero no que estuvieran en la sociedad». Solo con eso parece suficiente para condenarla, al menos, mientras la justicia no dictamine,  moralmente.

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16 DE ENERO DE 2012. Han pasado seis años desde que las cooperativas se pusieron en marcha para intentar quedarse con el negocio de los aparcamientos sobre suelo público. El Juzgado que instruye el caso citó este día a declarar Antonio Cruz, administrador de Roblepark, en calidad de imputado. Se trata de dilucidar las responsabilidades penales de los actores protagonistas de este subterráneo serial. El Partido Popular de Madrid ha solicitó «personarse» como acusación particular en el proceso. Su primera acción será solicitar, a través del juzgado, la relación completa de inmuebles promovidos por estas cooperativas y sus adjudicatarios «para investigar si pudo haber un trato de favor o directamente regalos en favor de los concejales socialistas o de sus familias».

El PP quiere que se cite a Pedro Castro y a Cristina González. Se buscan, desesperadamente, las plazas de garaje con las que –presuntamente– fueron sobornados algunos ediles socialistas o sus familiares.
 
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5 DE OCTUBRE DE 2012. Se hace público el auto de la titular del juzgado número 7 de Getafe de fecha 3 de octubre, en el que cita a declarar lo días 21 y 25 de noviembre y 5 de diciembre a doce personas relacionadas con el caso, entre ellos a  tres concejales del PSOE y a una de IU. El auto de la jueza se basa en el informe pericial del funcionario habilitado por la Intervención General de la Comunidad de Madrid en el que se certifican determinadas irregularidades. Se trata de dilucidar si existe responsabilidad penal por los presuntos delitos de prevaricación, malversación de fondos públicos, tráfico de influencias y cohecho, o simplemente  una responsabilidad administrativa.

Destaca y llega a sorprender en el auto de la jueza que todavía estén pendientes de practicar algunas diligencias acordadas el 5 de octubre de 2010 y el 24 de enero de 2012. Eso sí es una justicia rápida. Aunque parece que la lentitud del caso se debe al deseo del ministerio fiscal de archivar el caso. Solo faltaba que además de lenta, fuera inútil [la justicia, en general]. A lo peor, la judicatura y el ministerio fiscal, son también —como algunos piensan de los políticos— una clase "decadente".  

La noticia del auto es, sin duda, la citación como imputado del exalcalde Pedro Castro; también han sido citados a declarar el exconcejal de Hacienda e hijo del primero, David Castro, el exconcejal de Urbanismo José Manuel Vázquez y a la presidenta de la Mesa de Contratación, la edil de Izquierda Unida, Sylvia Uyarra. Ha destacado el actual alcalde, Juan Soler-Espiauba, no sin razón, que casi la mitad de los miembros del grupo socialista están imputados. ¿Dimitirán los concejales imputados como se exigen los partidos políticos unos a otros cuando llega ese momento o aguantarán como Cristina González, seguramente la imputada con más méritos para ser condenada? Parece más que evidente.  No. Nadie espera que se vayan a su casa a pesar de las voces que reclarman ese punto de dignidad.  

Entre los técnicos imputados destaca el Jefe de los servicios Técnicos, Armando García,  auténtico "cerebro" del urbanismo a la carta del PSOE y temible "brazo armado" del no ético exconcejal de Urbanismo Jesús Neira hasta la llegada del PP al gobierno local. También han sido citados igualmente como imputados Antonio López Mejía, jefe de Sección de los Servicios Técnicos del Ayuntamiento ["la sombra de la tercera planta"], Joaquín Castillo, hijo de Joaquín Castillo Cantos y Epifanio Espinosa, administrador o representante legal de Estudio 23, Juan Carlos Segovia Ferrero, viceinterventor del Ayuntamiento de Getafe;  Alfredo Bobillo Garvía, letrado consistorial y  Mónica Ayuso García, vocal secretaria. 


Pedro Castro y José Antonio Serrano [el metralleta], primer edil condenado por corrupción en el Ayuntamiento de Getafe. Al fondo, José Luis Rivas y Jesús Neira
 En el [presunto] caso que fueran condenados todos los imputados por su [presunta] colaboración, en mayor o menor grado, Cristina se convertiría en el segundo edil de obras  del Ayuntamiento de Getafe condenado [por corrupción, sin presunción alguna]. Igualmente podríamos trazar o aventurar el devenir de  los dos grupos políticos afectados: PSOE e IU. En el caso del Partido Socialista, Sara Hernández sería [hipotéticamente] la gran damnificada a pesar que ella también estaba en el gobierno municipal que aprobó el penoso plan de aparcamientos. Acabaría, de esta manera con la vieja  historia del socialismo local, con el clan de los Castro, y a la vez con la "chinita en el ojo" que es hoy Jose Manuel Vázquez, Zole, portavoz del grupo municipal. Así finaliza la época del socialismo bifronte en la capital del sur. Menudo golpe a la experiencia.  En lo que afecta a la coalición rojiverde, se refuerza el papel dominante del diputado regional Gregorio Gordo;  no va  más. Además de "aparcar" a  Sylvia Uyarra lejos de Getafe, completaría la jugada "laminando" al sector liderado por Javier Viondi, que fuera portavoz de la coalición y fugaz candidato, defenestrado por sus propios camaradas al filtrar que había falseado el curriculum, incluida  la concejala Vanesa Lillo...  ¡Cómo anda el patio de mi casa!

UPyD rota y sin pegamento; IU, resquebrajada: pocos y mal avenidos; el PSOE, estallado, bisoño y sin rumbo. Así se las ponían a Felipe II; en realidad no sabemos qué le ponían, pero la expresión nos viene al pelo para describir rápidamente la situación política que vislumbra el alcalde Juan Soler-Espiauba, un camino cada día más fácil gracias a su capacidad política o, incluso y además, por las facilidades y la debilidad de  sus contrincantes... Pero no avancemos más de lo requerido. El tiempo dirá. Es preciso navegar, como diría Pessoa.  

28 de mayo de 2011

Ser o no ser, esa es la cuestión

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"Ser o no ser, ésta es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar qué sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios? Cuando el que esto sufre, pudiera procurar su quietud con sólo un puñal. ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta si no fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá..." HAMLET. Act. III. Esc. IV  (*)
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A falta de dos semanas para elegir alcalde, una sombra, como escapada de las tragedias de Shakespeare, ronda por los pasillos y recovecos que conducen al salón de plenos del Ayuntamiento de Getafe, por las sedes de los partidos y hasta se detiene, a plena luz del día, en las esquinas de las calles principales del centro urbano aconsejando felonía, conjura, ingratitud o venganza por las afrentas del pasado. Todos los personajes están convocados, en un solo acto y muchas escenas, con la mente puesta en el sillón del corregidor municipal. Y mientras la sombra aparece y desaparece como nube de primavera, los vecinos del municipio se preparan para la bajada de la Virgen desde el cerro hasta la Catedral de la Magdalena.

El halo claroscuro del drama se refuerza con un cierto misterio religioso, alguna duda exotérica y con algunas paradojas políticas. El mismo día que la Patrona desciende hasta el casco urbano, el jueves próximo, el actual alcalde en funciones [Pedro Castro] le entregará en la misma rotonda de la base aérea, como es tradicional, el bastón de mando a la imagen Nuestra Señora de Los Ángeles, un símbolo del poder terrenal que ostentará hasta el final de las Fiestas Locales. ¿Quién sabe a cuál de los candidatos se lo devolverá antes de regresar a su morada habitual en el Cerro de Los Ángeles?

Las dudas sobre la continuidad o la renovación del cargo del primer edil de Getafe se muestran de manera pública, sin pudor, sin ningún recato, con la vergonzosa mudanza de actitudes, declaraciones, compañías y vestuario de algunos personajillos locales; tras el #22M empezó el desfile, a la hora del aperitivo o a la hora de comer, por baretos y restaurantes como el Plaza o el Órdago, Casa Pías, o el Aderezo, de los que antes se ufanaban de su éxito y poder disfrazados de empresarios progres, con la americana de cuadros y la corbata de christian dior a rayas rojas y blancas, poniéndose de manera urgente –a ver qué tal les queda- la chaquetilla azul, y cavilando, por si acaso, en una mudanza discreta, una transición social, un cambio de bando,… sin más, ni más. No es personal. Solo son negocios.

La constitución del nuevo Ayuntamiento y la elección del alcalde será, Dios mediante y si la Virgen lo permite, el próximo sábado 11 de junio, el mismo día en que el escultor Eladio de Mora, conocido en el mundillo artístico como dEMO, se encargará de ofrecer a la ciudadanía, desde el balcón del Ayuntamiento, el tradicional pregón con el que empiezan oficialmente las Fiestas Patronales. El pobre dEMO anda medio loco, como el más famoso de los personajes teatrales, sin saber quién estará a su lado, acompañándole en el balcón del ayuntamiento como alcalde electo de Getafe. Si repite o se renueva. Y, si ya es difícil, más que hacer un oso de plástico, escribir un pregón que guste a los vecinos y vecinas, más penoso es esbozar o pergeñar dos.

Nosotros, como broma gráfica, claro está, hemos tomado una hipotética y venidera foto del artista y tres de sus osos, uno azul, uno rojo y otro rosa [el otro andaba de parranda], meditando en la terraza del Ayuntamiento el mismo día y sólo unas horas antes de que la plaza se llene de vecinos y de vecinas, de jóvenes y viejos, atolondrados por el abigarrado gentío, la marabunta, y el griterío de la serpiente multicolor de chiquillos ¿Cuál de los osos será mi compañero? ¡Ay, Demo, qué duda y qué sentimiento tan agridulce!

Los resultados, que se pueden ver en la tabla [abajo del todo], no han concedido la mayoría absoluta a ningún partido. La opción política ganadora es la misma que gobernaba en el Ayuntamiento; aunque el Partido Popular ha resultado la lista más votada, la suma de los ediles (y de los votos) de PSOE e IU, socios en el gobierno municipal desde hace tanto tiempo [aunque de vez en cuando amaguen divorcio] que parecen lo mismo, sobrepasa a la alternativa representada por Juan Soler-Espiauba. Además, en Getafe, los que votaban a PSOE aceptaban claramente que, en el caso de ganar, aún con mayoría absoluta, gobernarían con IU; y viceversa. Claro y diáfano. Trasparente. Trece son más que doce; tan evidente como complicado. No será fácil, para el alcalde, hoy en funciones, bailar como hace cuatro años. Esta vez, más difícil todavía, el que ha sido primer edil de esta localidad durante veintiocho años, es un acróbata vencido que camina por el alambre intentando salvar la última función.

La campaña electoral que acabó el mismo día #22M se planteó esta vez como una auténtica batalla, sin concesiones a la elegancia, ni a la propuesta política, disputando en todos y cada uno de los territorios posibles cada uno de los votos; una guerra marcada por la excesiva preponderancia de las redes sociales. Las propuestas se desgranaban como frases sueltas. Se iba de aquí para allá y se anunciaba. Ahora, inauguro una obra y propongo que, donde hay un polideportivo anacrónico, haremos un gran centro comercial. #paraqueganegetafe. La oposición, también twittea y se mea en la idea del alcalde: seguro que se prepara, dónde no, otra oportunidad para los especuladores y amiguetes, otrora rápidos, ágiles, impíos, casi crueles, faltos de ética, pero eficaces, sin dudas ni dilemas, afiliados desde siempre al rico beneficio económico. #porelcambionecesario.

Dede una trinchera y otra, en los blogs, en twitter, en facebook, picoteando, flickeando o meneando las historias, intentando hacerlas visibles y, sobre todo pensando en llegar al mayor número de personas que puedan dar continuidad o transmitir la misma gilipollez, esa que marca la frontera entre los que están conmigo, contra mí, o no pintan un carajo, y pensando siempre en las nuevas revoluciones gracias a la comunicación que se manda a golpe de iphone y retwitteo. Desde la premisa de hacer la guerra digital, despistar al enemigo, mostrar su cara más arisca, oscura, surgió la figura del “avatar” del candidato del PP, Juan Soler, contraposición digital del blog que intentó eliminar el candidato popular. El bando contrario se esforzaba, igualmente, en transmitir o devolver con la misma moneda, o con mayor contundencia si cabe, toda la porquería que se pueda acumular, intentando aumentar el desprestigio, constatando en diversas pizarras digitales lo ya constatado, denunciando lo ya denunciado, con noticias y novedades de un pasado lejano, que apenas interesa a los ciudadanos. Y así, había cuentas para todo, en todas las redes, intentando un “hit parade” en las listas de éxitos como “coloco a mi hijo”, “las chapuzas del carril bici”, etc..

Y a todo esto, la mayoría de los ciudadanos sin enterarse un pijo de la batalla digital que se libraba a golpe de pajarito, de teléfono móvil o de portátil. Cualquier tonto con twitter se atreve a decir en 140 caracteres una gilipollez  más grande [si cabe] que la anterior y que ha expelido el teléfono de algún otro maestro del “escupitajo” verbal. Está de moda la estética del iphone, sin contenidos, con monólogos breves y pobres, faltos de argumentos, sin trama.

Pedro Castro es uno de los políticos que más se ha volcado en las redes sociales con una presencia más que impresionante, mostrándose en sus cuentas de Facebook, Blogger, Frienfeed, Flickr, Picotea, Youtube, Issuu, Twitter, Bitacoras.com, Networkedblogs, YellowMind, Linkedin, Xing, Globonet, Foursquare y Spotify. Total para nada, para que [al final] no te voten ni tus compañeros.

Ha sido, en general, una campaña electoral sucia y enconada, con los típicos excesos de publicidad, sin mensajes de auténtico calado político, plagada de insultos, descalificaciones, burdas manipulaciones, anónimos, rabietas y venganzas personales, por uno y otro bando, incluso dentro de cada bando, unos contra otros, intentando desmerecer las opciones rivales. Ahora deviene la ocupación del poder. Por los que estaban o por los que se arrogan una victoria, la de la lista más votada, escasa, pírrica y casi irreal.

 
Dentro de la cáscara de una nuez

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HAMLET.- ¡Oh! ¡Dios mío! Yo pudiera estar encerrado en la cáscara de una nuez y creerme soberano de un estado inmenso... Pero, estos sueños terribles me hacen infeliz.
RICARDO.- Todos esos sueños son ambición, y todo cuanto al ambicioso le agita no es más que la sombra de un sueño.
HAMLET.- El sueño, en sí, no es más que una sombra.
RICARDO.- Ciertamente, y yo considero la ambición por tan ligera y vana, que me parece la sombra de una sombra
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El Partido Popular, a pesar de ser la lista más votada, sólo ha aumentado un concejal con respecto a la anterior convocatoria. Un edil y un porcentaje de votos que iguala, por fin, el porcentaje de votos del candidato local con los votos de la por ahora invencible Esperanza Aguirre. Poco, a nivel local, o nada en la pelea por los escaños regionales, ha ganado la alternativa conservadora con respecto a las elecciones del año 2007. No debe estar contenta la lideresa del PP con su apuesta en el municipio. La candidatura popular al ayuntamiento de Getafe –pudiera decirse con absoluta tranquilidad- ha fracasado con estrépito, si miramos los resultados que el partido obtuvo en 2007 o los conseguidos en otras ciudades como Pinto o Alcorcón. Y eso, gracias al momento, con viento en popa a toda vela. Si ella [Esperanza] es la suma de todos, todos no suman lo que ella. ¡Vaya.., aquí enunciamos nuestra primera paradoja política!

El segundo partido, por actas obtenidas y votos, es el PSOE. Una derrota que se produce tras nueve convocatorias electorales. En todas, menos en la primera, el capitán del barco socialista estaba comandado por Pedro Castro. Hoy, más que nunca, se percibe un cambio de ciclo que de manera precipitada y equivocada habíamos anunciado tras los resultados del 2007.

El PSOE ha recibido un severo castigo de los vecinos, en parte achacable a la gestión de la crisis del “mesiánico” Zapatero, auténtico adalid de la indigencia intelectual, la mentira, la chapuza, la improvisación, el mal fario y la infantil gestión de asuntos sin importancia en una época de profunda crisis económica, una crisis que arrastramos desde hace varios años, y otra parte atribuible a los errores cometidos por los responsables socialistas a nivel local y regional. Y para rematar una gestión insulsa y apática, durante la última legislatura, el gobierno municipal PSOE-IU ha seguido sin escuchar las quejas y reivindicaciones de los vecinos, desairándolos y empecinándose en decisiones basadas en conceptos o supuestos posiblemente erróneos. A la vista está el veredicto.

No deja de sorprender en este caso, a la vista del batacazo del PSOE, la influencia de las rencillas habidas en el PSM antes, durante y tras la pelea de las primarias que enfrentaron a Tomás Gómez, “invictus” hasta el pasado día 22, ahora “pijus magníficus” del socialismo madrileño, y Trinidad Jiménez. Pedro Castro ha obtenido, dentro de la circunscripción getafeña, algo menos de cuatro puntos menos que su compañero Tomás Gómez; demasiados votos para la ofensiva de SMS de los teléfonos críticos del socialismo local que recomendaban votar a Tomás y a…, en fin, evitar la papeleta de Pedro Castro. Un castigo o venganza, visto lo visto, que aunque no justifique ni resuelva el tamaño de las disputas o las afrentas, pudiera haber ido más allá del objetivo, pasándose de la raya de la advertencia, yéndose de las manos a sus impulsores. ¿Cuántos irán al paro por culpa de un SMS?

Los cargos de confianza del gobierno municipal, entretenidos hasta ahora en sus cuitas personales y sus batallitas, empiezan a tener mala cara; a temer, como cualquier hijo de vecino, el paro, las cuotas de la hipoteca y el resto de secuelas de la crisis económica. Aunque volviese a salir elegido Pedro Castro como alcalde, se prevé, pensamos que además son merecedores por su pésimo trabajo, una tremenda “limpia” impuesta, no como castigo, como mandato de los votantes, como uno de los necesarios gestos de austeridad presupuestaria. No hay cama para tanta gente, ni siquiera en otros municipios. Es aquí donde hay que concretar otra paradoja política. Los socialistas, por primera vez, han luchado por perder las elecciones, y –claro está- lo han conseguido, han ganado en su empeño. Las han perdido. Pedro Castro obtuvo 2.616 votos menos que Tomás Gómez. Da la sensación de que no tienen remedio. El ostracismo es más que una amenaza.

Izquierda Unida, medalla de bronce en el campeonato local, ha mejorado sus resultados, tanto en votos como en ediles, aprovechándose del castigo infligido por los vecinos a sus socios de gobierno. La candidata local, María Luisa Gollerizo, ha superado los resultados de la coalición en el 2007, incluso a su camarada Gregorio Gordo, candidato regional de la coalición y vecino igualmente del municipio; más de un 2,6 por ciento de los votos  [exactamente 2.222 papeletas], casi los mismos que perdió Pedro Castro, es la diferencia entre el porcentaje recibido por las candidaturas local y regional de IU. El trasvase de votos es evidente tratándose de la misma fuerza política, del mismo equipo y poniendo como presunto hadicap de la lista local el descabalgamiento a última hora de Javier Viondi y el desconocimiento de su nueva candidata María Luisa Gollerizo; es claro. ¿A alguien se le fue la mano en la oscura maniobra? La candidata local con un peso específico [político] menor y poco conocida hasta ese momento le ha dado “una paliza” a su camarada y jefe de la coalición, Gregorio Gordo. ¿Mérito de María Luisa o castigo a Gordo? ¿Habrán ayudado los compañeros socialistas a ese ilógico desequilibrio, imagen inversa de la radiografia electoral del PSOE?

Sin embargo la noticia de la noche electoral fue, sin ninguna duda, la irrupción en el panorama político local de UPyD con un porcentaje del 6,45 por ciento [5.407 votos], igualando el resultado de la candidatura regional [6,47%] y tomando ese trozo de la tarta gracias al “voto de castigo” al PSOE por su errática política nacional. Hasta muy avanzado el recuento de votos la “marea magenta” anduvo entre uno y dos concejales. Al final, con más del 80 por ciento, parecía que finalmente iba a obtener  solo un acta, concediento un único premio a su candidato a alcalde. A esas alturas de la noche, José Luis Morato, exaltado, eufórico y sudoroso, celebraba su particular triunfo en el Castelar (C/. Carabanchel), mientras que algunas decenas de militantes y simpatizantes del PP jaleaban y acogían en la calle Madrid al trece, número maldito que da la victoria aunque no la mayoría, aclamando a gritos a Juan Soler como "alcalde, alcalde, alcalde". En escasos minutos, del 83 al 93 por ciento del recuento, se esfumó el número de la mala suerte de las pantallas de los ordenadores, asignando un segundo edil a la formación magenta y dejando la docena en la cesta popular. Era una noche de infarto. El PP amenazaba con revisar el recuento para intentar devolver el acta al granero popular. Y aquí tenemos nuestra siguiente paradoja política, referida a UPyD. A pesar de la exitosa irrupción en el panorama político local, y duplicando al final un resultado magnífico, parecía a nuestros ojos más un descalabro que una victoria, una maldición más que un logro. Quizás no era seguro que Juan Soler fuera a ser el próximo alcalde del municipio. Vaya decepción…

Según algunos destacados miembros del PP local, de antes y de ahora,  Morato estaba "en el bote". Hay que recordar que el número uno de la lista local de Rosa Díez había sido candidato a concejal en las listas que el PP presentó en el año 1991, junto a gente como su amigo José Luis Vicente Palencia. Ahora, con dos concejales, se planteaba un escenario distinto. La número dos, Esperanza Fernandez Acedo, mucho más disciplinada en cuanto a las declaraciones pública y situada ideológicamente de manera clara en la socialdemocracia, tiene una trayectoria muy distinta y parece más difícil de encajar o encasillar en el escenario, si no idílico sí posible, que se habían imaginado los "paracaidistas" de Esperanza Aguirre. Esperanza [Fernández Acedo] protagonizó, a escasos días de las votaciones, uno de los escarceos que se han producido en las listas al Ayuntamiento de Getafe antes de las votaciones, junto a la destitución de Javier Viondi como candidato de IU. Esperanza, que iba inicialmente de número tres, pasó a dos, tras la decisión de los órganos regionales de UPyD, desplazando en el último momento a José Luis Cifuentes [Barbalta], y provocando su salida de la candidatura y del partido magenta.

Y para terminar [ya está bien], tenemos que reseñar el resultado de la candidatura Vientos del Pueblo. Los vecinos han obtenido algo más de 2.000 votos y un porcentaje del 2,42 %, insuficiente para tener representación municipal. Además, ha sufrido una importante pérdida de votos que hará necesaria la correspondiente autocrítica y el evidente replanteo de su opción como candidatura política. El trabajo de Vientos del Pueblo merece nuestro reconocimiento aunque no haya obtenido representación municipal. Quizá el futuro de la formación vecinal tenga que ver con su buen trabajo asociativo y reivindicativo; dejando las elecciones y la política hasta que se modifique una ley injusta y se puedan elegir a los candidatos –al menos a los concejales- independientemente de la lista o del partido al que estén adscritos.


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(*) . Los textos de William Shakespeare pertenecen a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Traducción de Leandro Fernández de Moratín.