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2 de junio de 2013

Mi querido enemigo


El argumento de la novela epistolar con ese título tan sugestivo, —advierto al lector que no he leído—, narra la experiencia de una joven que por casualidad, incluso como un favor, se convierte en la directora de un hospicio mientras encuentran un sustituto al antiguo director. La novela está ambientada en Norteamérica durante los primeros años del siglo XX, cuando la sociedad contraponía una fuerte resistencia a que las mujeres, aunque preparadas, pudieran ejercer una profesión. Un guiño, en aquella época, al feminismo y al sufragio de las mujeres.

Mientras tanto, la protagonista de la historia del libro, Sallie, se lanza a reformar la institución, a contratar nuevos profesionales, a lidiar con los antiguos empleados y a “trasladar” a los niños “defectuosos”, disminuidos físicos, psíquicos y a los epilépticos [piense el lector que la novela se escribió en 1915]. Cualquier parecido con la realidad es pura casualidad. En realidad, lo que hoy nos interesa de esa obra, referido a la actualidad local, es solo el título, por aquello de las relaciones entre los representantes de los partidos políticos, los alcaldes que han sido, el que es y las que pretenden serlo. Menudo cacao.

El periódico Getafe Capital, editado por el exalcalde socialista Jesús Prieto de la Fuente, publicó durante la semana de las fiestas locales una encuesta sobre la intención de voto en Getafe. El muestreo telefónico, encargado a la empresa Celeste Tel, se realizó en los primeros días de mayo, justo dos años después de la última campaña electoral. Los resultados, en la consonancia con la tendencia nacional, han conseguido aguar las fiestas patronales a la actual dirección de un PSOE local desnortado. Los datos que abocan al PSOE, cada día más, hacia un descalabro electoral ya los conocía la secretaria general por que se los habíamos anunciado; y no por una capacidad especial o don adivinatorio, sino como una apreciación perceptible para cualquiera que se sitúe fuera del escenario. También lo habíamos escrito; el Partido Socialista de Getafe se mueve como un pollo sin cabeza, correteando sin dirección, trastabillándose e instalándose en el hábito opositor de la descalificación y la falta de respeto institucional, o en la exaltación de movimientos carentes de nexo y comunión con un partido que ha gobernado en Getafe más de treinta años. Haber negado tres veces a Pedro Castro, no convierte al PSOE en adalid de la regeneración política, ni en la esperanza del ciudadano de una política social y económica distinta a la que se aplica en todas las instancia institucionales. De hecho, cuecen habas en todas partes de la geografía física, política y cultural de España. .

Los problemas del PSOE nacional, acrecentados en el ámbito regional y local por la falta de liderazgo de Tomás Gómez y de Sara Hernández, podrían hundir los resultados de este partido a niveles desconocidos, pudiendo incluso perder esa segunda posición en favor de IU o de UPyD. La errática labor de los socialistas [en Getafe] es, posiblemente, el resultado de su torpeza para ejercer la oposición. La trayectoria de los gobiernos socialistas que empezó, precisamente, con Jesús Prieto pesa como una losa de hormigón sobre la mayoría del censo electoral del municipio en cuanto a la intención de voto o la valoración del trabajo de los socialistas en el Ayuntamiento de Getafe. Y para colmo de despropósitos, se ha desestimado la experiencia, para bien y para mal, de Pedro Castro.

La publicación del sondeo ha provocado el enfado de Sara Hernánez que observa como el “fuego a discreción”, desde trincheras amigas, podría acabar definitivamente con sus esperanzas de acceder al “Olimpo getafense” junto a Jesús Prieto, Pedro Castro y Juan Soler. Malos tiempos para el socialismo local. A la ceguera política de la dirección se unen los problemas personales de muchos de los que vivían a costa del Ayuntamiento. Las prestaciones por desempleo de los que inicialmente salieron del ayuntamiento se acaban y algunos empiezan a pasar “los lunes al sol”, sin que haya solución aquí ni en ningún otro lugar. Otra ciudad, como decía Kavafis, no hay. La ciudad va en ti.

Jesús Prieto se ha convertido, con la publicación de la encuesta, en “mi querido enemigo” tanto para la secretaria general del PSOE, Sara Hernández, como para el actual alcalde, Juan Soler-Espiauba, aunque por razones inversas. La líderesa del PSOE local habrá pensado, de su correligionario el editor de Getafe Capital, que juega a la contra; no del enemigo ni del adversario, en contra suya y de su fracturado ejército. Sin embargo, es posible —incluso— que Jesús Prieto —haciendo un favorcito—hubiera maquillado el resultado del PSOE y, realmente, fuera más “querido” que “enemigo”. O al revés, cualquiera sabe. La segunda andanada de la encuesta, con la valoración de los líderes, ofrecerá alguna pista más sobre el tema.

Lo mismo habría dicho o pensado el alcalde Juan Soler: “parece que no es tan fiero el león como lo pintan, y que no puedes, Jesús, así, sino hacerme más feliz de lo que soy. Inmensamente feliz, mi querido enemigo”. Igualmente, el dueño del mandil podría haber desviado la perspectiva sobre la gestión del primer edil hacia el menos. Bueno, no se enfade nadie, que no es una acusación de nada. Ni de manipulación, ni de tergiversación; así son las encuestas. Se hacen y, luego, se cocinan.

El muestreo proyecta unos resultados que antes de su publicación eran previsibles y que así se lo habíamos trasmitido a cuantos les interesa nuestra opinión, que no son muchos. Se lo anticipamos a Sara, como el preludio de una triste sinfonía, casi un réquiem, y resultó como si le hubiéramos informado que “el hombre ha llegado a la luna”. Claro, menuda noticia, Juanito.

El PP obtendría [según el sondeo de Getafe Capital] un 37,6% de los votos válidos, bajando algo menos de 5 puntos porcentuales; el PSOE, que retrocedería seis puntos, un 26 por ciento; Izquierda Unida, al contrario crecería un 3,5% por ciento hasta el 17,5 por ciento; y UPyD, el que acumula mayores expectativas de voto subiría de un 6,6 a un 13,8 por ciento, duplicando sus resultados. La abstención, en el borde mismo del ecuador de la legislatura, se elevaría del 29,1% en mayo de 2011 al 37,4% de mayo de 2013, siendo este el dato más incierto se celebrasen realmente las votaciones. Parece, a primera vista, que los datos publicados muestran algún error importante en un par de sumas; la cifra de la abstención se incrementa, en valores absolutos, en unos 10.396 votantes, pero cuando se desgrana ese dato por “exvotantes” la suma alcanza, inexplicablemente un resultado de 13.416. Igual pasa con el censo total, actualizado con algo menos de 2.000 nuevos votantes y que, sin embargo, cuando se suman los nuevos votantes de los distintos partidos, incluido el “otros”, resultan más de cuatro mil. Hay algunos remiendos que no se ajustan al pantalón. Pero, bueno, en general resulta creíble y proporciona una foto fija interesante.

El reparto de concejales, aplicando la ley D’Hondt a los resultados de la encuesta, quedaría de la siguiente manera: Partido Popular 11 (-1); Partido Socialista 7 (-2); Izquierda Unida 5 (+1); y UPyD 4 (+2). Tanto IU como UPyD aprovechan los vientos favorables de la política nacional que tienden a romper la dinámica bipartidista.

El caso de UPyD nos recuerda, ya lejanamente, el experimento frustrado de Adolfo Suárez con el CDS. Mientras hubo líder, hubo partido y representación. No había mimbres para hacer un cesto entero. Dejando de lado esta comparación, suponemos que odiosa para los militantes y simpatizantes de la formación magenta, pensamos que es el único partido que se presenta ante el elector con un proyecto claro de regeneración [al margen de los individuos o las actuaciones personales] y una idea nítida de la España que propone. La encuesta, al igual que pasó en las dos últimas convocatorias mantiene abierto un espacio electoral importante para el “otros” [4,5%], cerca de la cifra que otorga ediles y que en los dos últimos comicios ha ocupado, finalmente sin éxito, la candidatura de Vientos del Pueblo.

De los 15.000 votos que perderían el PSOE y el PP, dos tercios se van al saco de la abstención y del no sabe aún o no contesta, creemos. Y los otros cinco mil más los nuevos votantes se anotan en los casilleros de los otros dos grupos con representación. El dato sobre la abstención es alarmante, como en el resto de España, y sintetiza el malestar de la ciudadanía con la clase política. Pero también denota, lamentablemente, la falta de interés de los vecinos por la vida pública —como si los políticos fueran extraterrestres— y no como una parte más de la misma sociedad. Se podrá criticar a la clase política; pero igual que a la judicial, a la periodística, a la financiera, y así, sucesivamente, a todos los sectores. Tenemos un problema como sociedad. Hay que reinventar España. Un concepto que solo rentabiliza UPyD, aunque sea de forma minoritaria, al doblar su intención de voto y de representación. IU, por su cuenta, y de manera inexplicable, solo recoge unos 1.200 votos de toda esa “marea de descontentos” y sectores corporativos cabreados a los que pretende representar y que, a la vista está, poco o nada tienen que ver con sus postulados políticos e ideológicos; ni con lo que necesita la sociedad en su totalidad.

El resultado del PP, a pesar del aprobado general de la gestión municipal, evidencia la situación económica del país, inmerso en lo lo más profundo de la crisis. El PSOE local es también un reflejo del partido a nivel nacional; no rentabiliza en absoluta el malestar de la ciudadanía; incluso, pierde más porcentaje y más votos en términos absolutos que el PP. Es la tenue proyección de la sombra de un PSOE sin proyecto en ninguna de las esferas local, regional o nacional, sin líderes, descabezado a nivel municipal.

Un 57% de los vecinos aprueba la gestión que está desarrollando Juan Soler al frente del Ayuntamiento. El dato revela que, en contra de lo que manifiesta machaconamente el PSOE local, Getafe necesitaba un lavado de cara que levantase la pátina acartonada y vieja que se había instalado en la vida pública local y en las calles del municipio. Un gobierno local que no castigue a los barrios más incómodos y antipáticos para los socialistas como pasó una legislatura tras otra con barrios como el de Centro-San Isidro o el Sector 3. Ha tenido que cambiar el gobierno municipal, tras más de treinta años, para que aparecieran dos barrenderos por la calle de los Sauces, la calle Limoneros o la calle Atenea. Y no son dos espectros, dos ánimas perdidas. Limpian  la vía pública.

Ningún partido de la oposición aprueba el escrutinio. El PSOE es el que peor lo lleva. Un 44 por ciento de los encuestados cree que lo hace mal o muy mal; IU le sigue a la zaga con un 38% y UPyD, la mejor parada de la oposición, con un 34 por ciento de suspensos.

De lo anterior se deduce fácilmente, aunque no se ha publicado aún, que el único líder de los partidos con representación municipal en el Ayuntamiento de Getafe que aprueba holgadamente ante la opinión de los vecinos es Juan Soler, el alcalde.

Es curioso, sin embargo, que el mayor grado de desconocimiento de la labor y del trabajo de la oposición es para UPyD. Un 31 por ciento de los encuestados manifestó desconocer la labor del partido magenta en el ayuntamiento de Getafe. En el extremo opuesto, el PSOE, con solo un 12 por ciento de “no sabe/no contesta”, es el partido del que más saben los vecinos, y de ahí colegir que el suspenso obtenido se lo han están ganando a pulso.

Los malos resultados del PSOE resaltan, sin duda, la división de este partido tras el descabezamiento del Pedro Castro y la asunción de la jefatura socialista por parte de Sara Hernández. Batacazo previsible y evidente que no puede disimular ni siquiera el periódico editado por el exalcalde socialista Jesús Prieto. El “no somos lo mismo” que pregona Hernández en la cuartilla publicitaria, se contesta en las redes sociales con la dosis normal de mofa y pitorreo que suscita la tontería. Y, para rematar la faena, mírese con detenimiento la imagen; la fotografía de la secretaria general del PSOE parece haber sido retocada por algún otro “querido enemigo” de los que tenga en nómina. Se nos ocurrió que acababa de leer la encuesta de Getafe Capital: despelucada y con unas ojeras como quien no duerme por un vaticinio terrible.

El PSOE es el partido al que peor valoran sus propios votantes; solo el 40 por ciento de los que votaron al PSOE creen que lo esté haciendo bien o muy bien en la oposición, mientras que un 29 por ciento estima que lo está haciendo mal o muy mal. Solo el 2 por ciento de los votantes del PSOE no saben o no contestan sobre la actividad del partido al que eligieron como mejor opción. Parece que el veredicto de los vecinos de Getafe es alto y claro: el PSOE no sabe hacer oposición. Lo cual resulta, si cabe, lógico, tras más de treinta años en el gobierno local. A lo peor, a fuerza de seguir erre que erre, empeñados en hacer una oposición absurda, falta del necesario respeto a la institución y a sus rivales, muy alejada de lo que quieren los vecinos, se olvidan también de gobernar.

Salvo los del PSOE, los votantes del resto de partidos aprueban la labor del partido al que eligieron en los anteriores comicios electorales. El 84% de los votantes al PP aprueban la gestión municipal (el 66,6% creen que lo está haciendo bien o muy bien); los votantes al PSOE e IU la consideran mala o muy mala, como no podía ser de otra forma (57% y 59,6%, respectivamente). Sin embargo, menuda sorpresa, se nos antoja un cierto romance [estadístico] entre los votantes del PP y los votantes de UPyD. Sorprendentemente un 58,1% de los votantes de UPyD aprueban la gestión del equipo de Juan Soler. Al revés, es algo peor; cuando se valora a la oposición, solo el 40 por ciento de los votantes del PP consideran mala o muy mala la labor de UPyD. Ese porcentaje de valoración negativa sube hasta el 49 y el 50 cuando los votantes del PP evalúan al PSOE y a IU.

UPyD saca buenas notas en casi todas las valoraciones. Un 36 por ciento de los votantes al PP considera que UPyD lo hace bien o muy bien; en el caso del PSOE el porcentaje se incrementa un punto, hasta el 37%; lo más generosos con el partido magenta, son los votantes de IU, de los cuales un 53 por ciento considera que UPyD lo ha hecho regular, bien o muy bien. El dato más negativo en los resultados de esta agrupación política es el desconocimiento de su labor que alcanza el 31 por ciento de los encuestados que no sabe nada o no contesta sobre la actividad del partido que lidera Esperanza Fernández.

Sin embargo, UPyD, también lastrado por la división interna, es el grupo municipal que mejor ha interpretado la labor de oposición al gobierno local, dejando claro que no están reñidos el trabajo junto a los vecinos y las proposiciones para mejorar el pueblo con el respeto institucional. Algo que sí han olvidado los dirigentes locales del PSOE y de IU, sin apenas frutos electorales. Si UPyD mejora el nivel de conocimiento de los vecinos sobre su trabajo podría escalar posiciones en el podio electoral, incluso situarse como la fuerza principal de la oposición. Esos posibles resultados dependerán, en mayor o menor medida, de la posibilidad de que se presente una candidatura independiente o más.


27 de marzo de 2011

Encuestas y mentiras estadísticas

El pasado día 29 de enero el BOE publicaba la Ley Orgánica 28/2011 por la que se modifica la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, de Régimen Electoral General (LOREG). La nueva Ley modifica de alguna manera los plazos para hacer publicidad y propaganda electoral, prohibiéndose desde el próximo día 29 de marzo, fecha en la que se publicará la convocatoria electoral, hasta el inicio de la campaña, intentando evitar de esta manera la precampaña. Lo único que ha conseguido esta reforma ha sido adelantar las campañas de imagen y publicidad, concentrar las inauguraciones y no impedir que las obras sigan, que se sigan acabando y que los gobiernos locales puedan seguir visitando esas actuaciones, incluso al momento de ser acabadas y hacerse la foto. También se limita la publicidad institucional en prensa, radio y televisión, aunque deja  –sin saber muy bien cómo puede controlar ese fenómeno- sin regular la que se difunde a través de internet, la red de redes, el resto de redes sociales, incluso las redecillas, blogs, videos virales, etc.. Ya se sabe, quien hace la Ley hace la trampa.

Se supone que el legislador ha tratado, con la modificación de la Ley Orgánica, de eliminar el periodo de precampaña electoral y evitar una saturación de contenidos publicitarios, de gasto, la mayor parte de las veces superfluo, aunque parece que esta primera convocatoria ha derivado en todo lo contrario.

Así, el otro día, una vecina se quejaba de la careta del candidato del PP a la alcaldía de Getafe que había embuzonado esta formación. Al diseño carnavalesco de la careta, en cartulina couché, troquelada con la forma y el tamaño, incluso con la parte trasera, reproduciendo innecesariamente, casi obscena [por su coste, sobre todo] el occipucio y el cabello que aún crece en esa parte de la cabeza de Juan Soler. Parece un gasto que contradice  las mismas propuestas que preconiza el propietario de la cara de la portada en el interior, de reducir y restringir los gastos innecesarios en el ayuntamiento, aplicando políticas de austeridad; no solo hay que proponerlo; hay que, debe, además de cumplirlo, parecer que se hace. Aunque ya saben, sufridos lectores, aquello del predicador y el trigo,...  Es penoso el derroche de dinero. Da igual que nos quejemos; ellos, los políticos, van a su bola, aunque ello signifique, siempre, gastar sin pudor ni vergüenza el dinero que no es suyo. Si no se le conoce es porque lleva apenas dos meses corre que te corre por las calles del municipio. No parece que la solución sea folletos carísimos y horteras. ¿Quién decía el otro día que había visto a dos jóvenes, agarrados de la mano, bailando con las caretas? Es para tomárselo a chufla.

La modificación de la Ley también recoge la prohibición de difundir encuestas los últimos cinco días de la campaña electoral. Durante esta semana ha empezado a sonar la pólvora de las encuestas electorales en Getafe, que podrá llegar , tirando petardos y cumpliendo la Ley, aunque sean mentira, manipuladas y de muchos colores, hasta la misma semana de las votaciones.

Casi a la misma vez, coincidentes en su aparición pública, el periódico de [Francisco] Felipe González [Gervaso], Al cabo de la Calle, y el de Raúl Heras Planells, Crónica de Getafe, han difundido sendas encuestas sobre la intención de voto en el municipio de Getafe. Ambos editores, convinieron igualmente en encargar sus respectivas encuestas a la misma empresa de estudios de mercados y demoscopia, en este singular caso y sincronía, a Sigma Dos. O, simplemente, cosa ya de por sí extraordinaria por los resultados que ofrecen, es  la misma.

La que publica Al cabo de la Calle contiene algunos errores de bulto que, en un primer vistazo, achacamos a la inexperta redacción. En los datos del semicírculo de la tarta interior, los que corresponden al año 2007, la portada de la publicación, al igual que en su interior, le adjudica a UPyD un porcentaje del 1,2 por ciento de los votos. Lo cierto es que UPyD, “la marea magenta”, no estuvo presente en las mesas de aquella convocatoria. Sin embargo, la responsabilidad del error no se debe atribuir en primera instancia a unos despistados periodistas o a un director desconocedor de la realidad getafense. El error es de la empresa encargada del sondeo, Sigma Dos. Aunque el periódico, el director y la redacción, certifican  su desconocimiento del municipio, la propia empresa demoscópica ha reconocido su error por teléfono, a nivel particular, asumiendo la responsabilidad del gazapo. Parece que el medio seguirá concatenando más rectificaciones de las recomendables en un medio de comunicación serio. Lo lamentable, seguramente desvirtúa su validez, es la ausencia de datos de la cuarta opción con más votos en los anteriores comicios, la candidatura de Vientos del Pueblo, con un 3,8 % de los votos emitidos válidos. Esa omisión, posiblemente, condiciona los resultados de la convocatoria que pronostica; y además con un daño en la imagen de Vientos del Pueblo, difícil de subsanar. Eso es, claramente, manipulación. Parece difícil que una opción que contó casi con un cuatro por ciento, no aparezca, en la conjetura ni siquiera con un 1,2 por ciento en la intención de voto.

UPyD se presentó por primera vez en las Elecciones Generales de 2008, recibiendo en Getafe [Rosa Díez] el 3,45 % de los votos emitidos; a nivel nacional, sí fue del 1,2 por ciento de los votos. No parece increíble la intención de voto que le atribuye para los comicios del próximo día 22 de mayo, incluso podría ser algo mayor. Lo que resulta, claramente increíble, es el resultado que Al cabo de la Calle atribuye a los dos partidos con mayor representación. El periódico, claramente pro PP, propiedad del constructor Felipe González, sugiere con su vaticinio o presentimiento un terremoto electoral; el que recibía un 36,4 % de los votos pasaría a tener un 43,7 % y el que tenía un 44,2% se quedaría en un 36,4%. Es curioso. Hablando siempre, está claro, de intención de voto. Un vuelco espectacular que bien  podrían parecerse a los que resulten de la desigual lid entre Esperanza Aguirre y Tomás Gómez en la demarcación electoral de Getafe. A pesar de su margen de confianza del 95,5 por ciento y del margen de error de “solo” el 3,5 por ciento. Todo muy técnico; pero... con indicios de falsedad, a lo mejor no intencionada. Pero falsedad.

La encuesta del periódico Al cabo de la Calle ha suscitado diversos comentarios en el pueblo. Al parecer su editor, promotor y constructor, ofreció a otros medios compartir la encuesta, que le había costado –según iba diciendo- unos 10.000 euros; incluso se atrevió a ofrecérsela al Getafe Capital , claramente de tendencia pro PSOE, por la mitad de ese presunto coste y que rechazó la propuesta no sin cierta sorna. A la vista de la negativa del periódico de [Paulino] Jesús Prieto de la Fuente, Felipe González se decidió a ofrecer la encuesta, casi a precio de saldo (4.000 euros), a otros partidos políticos con buenos resultados como PP, IU o UPyD. Lo cierto es que el único que pudo haberse interesado por asumir o compartir el coste del sondeo era el gran beneficiado de los datos, el candidato del PP, que en esos mismo días –se rumorea- tuvo un altercado de cierto nivel sonoro en una sucursal de un céntrico banco al pedir que adelantaran los fondos que regularmente transfiere el ayuntamiento a los grupos municipales. A lo peor, la encuesta y la careta la hemos pagado todos.

Sin embargo, lo que realmente confirma nuestras sospechas de manipulación, ya sea por parte de Sigma Dos, o de alguno de los dos medios de comunicación citados, es el propio sondeo que también difundía esta semana el periódico Crónica Getafe y del que se pueden leer en la ilustración el adelanto que ofrecía en su portada y que -según anunciaba el propio medio-, ampliará la próxima semana. Lo extraordinario de los resultados no es que sean radicalmente diferentes, posible y casi habitual cuando se habla de sondeos políticos, sino que ambos hayan sido cocinados por la misma empresa: Sigma Dos.

El sondeo realizado para el Crónica, que se difundía en la portada de su número del pasado día 22, otorga al Partido Popular una ventaja sobre el Partido Socialista de, atención, “un punto en intención de voto” (1%). Que sepamos, y si no cogemos una calculadora, de un 36,4 a casi un 43,7 van más de siete puntos porcentuales. Esta versión de la encuesta, desconocemos si ha sido confeccionada por el mismo equipo técnico de la empresa Sigma Dos que la otra, asegura que la imagen de los dos partidos, por parte de los encuestados, se diferencia en una cifra realmente cercana y atrevida: ¡¡¡cuarenta centésimas!!! Los ciudanos otorgan la misma valoración al PP y al PSOE. Una precisión, fuera del calibre técnico del sondeo, que sobrepasa con creces el nivel de confianza y el margen de error de la encuesta.

El sondeo realizado para el Crónica de Getafe, incluso, llega a realizar valoraciones sobre los candidatos. Se supone que la valoración del candidato del  PP pasará, antes de su calificación, por su grado o nivel de conocimiento público. En cuanto al actual alcalde, Pedro Castro, 40 por ciento de los encuestados califica su labor de buena o muy buena" y, hasta un 35 por ciento más, la considera "regular". Resumiendo, el 75 por ciento de los vecinos aprueba la gestión del alcalde, aunque sea "raspando". Parece difícil augurar unos resultados tan malos, teniendo ese nivel de aceptación.
 
Esto sí que es mala pata, que a la misma empresa de estudios de mercado le den resultados tan distintos hablando de lo mismo, preguntando lo mismo, con el mismo universo y,  encima, con esa presunción de exactitud, marca consolidada y certificados de calidad. ¡Como para confiar!


En la tabla inferior, hemos concentrado los resultados, con porcentaje y número de ediles,  de los comicios municipales en Getafe desde que Pedro Castro se presenta como candidato a la alcaldía. Los datos históricos, redondeados para su inclusión en la tabla, se pueden consultar en el Ministerio del Interior.

Si confeccionamos una curva que represente la trayectoria de los partidos con puntos suficientes para elaborar el gráfico, obtendremos una proyección que, a salvo de la influencia de otros factores como el tirón de la presidenta regional Esperanza Aguirre o el desmoronamiento del PSOE que protagoniza el presidente Zapatero, podríamos tener otros datos igualmente creíbles, o más. En general los ciudadanos [un buen número] distinguen entre el voto nacional, el regional y el local. No tiene nada que ver. Y así ha sido histórica y estadísticamente. No hay, como es evidente, razón por la que no pueda pasar. Mayores y más asentados mitos se han caido en lo que llevamos de siglo. Pero no es fácil [ni agradable] pensar en un color homogéneo, dominando el gobierno central, tintado el regional y en el ayuntamiento. Sea azul, o rojo, parece absolutamente gris.

Nuestra predicción, basada en datos reales históricos y en la proyección final de la curva, la tendencia o inercia, no es más mentira ni más verdad que las otras; tómese como otra adivinación, otro pronóstico, una conjetura, un augurio, una apuesta, una... "porra". En el gráfico faltarían los resultados, por la ausencia de puntos de inflexión históricos, de UPyD y de Vientos del Pueblo. Les asignaremos, con el mismo certificado de verosimilitud, un 4,8 y un 2,3 por ciento, respectivamente de los votos emitidos. Pero, ya saben, los resultados, el próximo 22 de mayo; hasta entonces, felices encuestas, sondeos y mentiras. ¿Y la publicidad?