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22 de septiembre de 2014

El antiguo mercado exhibe su esqueleto


El antiguo mercado municipal de Getafe ha permanecido, dormitando y acrecentando su ruina, frente al despacho mismo de la alcaldía getafense, tan visible que resulta, cuando menos, increíble que lleve cerrado más de 16 años.

La casa que hacía esquina a la plaza del Ayuntamiento  y a la calle Jardines era propiedad del consistorio. Durante la guerra sufrió grandes daños que se suplieron por la necesidad de espacios. Allí estuvo la primera sede de la Falange Española hasta que estuvieron que  huir a causa de los cascotes. Tras un arreglo parcial se ubicó la oficina de Arbitrios y Consumos del municipio.

En el verano de 1945, a la vista del estado tan deplorable que presentaba la casa, se abandonó trasladándose la oficina a un local de la calle Madrid, cercano al Bar España, que hacía esquina con la Plaza de la Constitución. Tras el correspondiente proyecto de derribo, la casa fue demolida dejando como un solar donde se instalaban los puestos del mercado al aire libre.

Dos años más tarde, en 1947, el consistorio encargó al arquitecto José María Pellón y Vierna, el proyecto de un edificio destinado en su planta baja a mercado y, en la superior, como sede de los juzgados que hasta entonces se ubicaban en el mismo ayuntamiento. En 1951 se aprobó el proyecto definitivo del mercado que incluía, además, la oficina de arbitrios.

El arquitecto elegido era uno más de los proyectista del régimen franquista tras la guerra civil. Era hijo de los condes de Casa Puente, José María Pellón y Ezquerra y Emilia de Vierna, familia de procedencia cántabra,  fallecidos ambos antes de la guerra civil. José María Pellón estudió arquitectura en Barcelona y era'Congregante del Santísimo Cristo de la Salud'. Su hermano Fernando heredó el título nobiliario de Casa Puente. Falleció el 15 de enero de 1962. En 1940 ostentaba la plaza de Arquitecto Municipal de Plasencia. Entre sus obras, además del Mercado Municipal de Getafe, hemos localizado el anteproyecto del parque de la Cruz de los Caídos de Plasencia, conocido como el parque de la rana por el anfibio que 'reina' en una de sus fuentes.

La escasez de recursos y falta de presupuesto imposibilitó el inicio de las obras hasta 1955; el proyecto, finalmente, se vio favorecido ese año por las nuevas normas de la dictadura para la reconstrucción del patrimonio nacional. Y para ello, se dispusieron créditos a bajo interés destinados a las administraciones locales, provinciales y estatales para recuperar edificios que fueran a ser utilizados como sede de servicios al público. Juan Vergara Butragueño, que era alcalde desde 1943, y los ediles Pedro Manzanares y Manuel Galeote, familia de constructores, impulsaron las obras de construcción que durarían otros dos años más.

El mercado se inauguró en 1957 con veinte puestos; y tres años más tarde, en 1960, se abrieron los puestos con cámaras frigoríficas. Estuvo abierto al público algo más de cuarenta años, cerrando sus puertas en 1998. Era un edificio obsoleto que no reunía las mínimas condiciones para su funcionamiento como mercado de abastos. Desde ese año, el edificio ha soportado con algunas capas de pintura la decrepitud de su muros de ladrillo, aunque hay quien dice que era 'el mercado de las ratas' por tener en esos terribles roedores a sus más habituales visitantes.

En los últimos tiempos del gobierno de Pedro Castro, en pleno auge de la burbuja urbanística, el mercado quedó englobado en el proyecto de la Plaza Porticada que va desde esa esquina al Hospitalillo de San José y, desde  allí, a la calle Magdalena para volver al edificio del mercado por la calle Jardines. Un proyecto que se mantiene en el limbo de los pelotazos del ayer a la espera de  mejores tiempos.

Sin embargo, la nueva Corporación ha retomado la iniciativa para rehabilitar el edificio. Para llevar a cabo uno de los proyectos emblemáticos de Juan Soler, se tuvo que modificar el Plan General de Ordenación Urbana en julio de 2013 y cambiar la calificación urbanística del suelo, de comercial a  equipamiento cultural. Posteriormente, principios de este año, se acometió la demolición parcial.

Gracias a la piqueta, como si de un trabajo arquelógico se tratara, y a los 61.000 euros invertidos, apareció un hermoso esqueleto de hormigón prefabricado, con su columna vertebral y las costillas que sujetaba la cubierta del antiguo mercado.

Rafael Llamazares y Joaquín Torres
El Ayuntamiento de Getafe adjudicó en el mes de mayo la redacción del proyecto (53.000 euros) para transformar el viejo mercado en un centro de usos múltiples a la empresa A-Cero Tecnología e Industrialización. Las obras cuentan con un presupuesto de un millón doscientos mil euros.  A-cero es una empresa de los del afamado arquitecto Joaquín Torres y su socio Rafael Llamazarez constituida para promover y lanzar al mercado un producto de arquitectura modular, basado en los principios de la construcción industrializada que engloba distintas tipologías, y que se caracteriza por la ruptura total con la construcción tradicional.

El nuevo edificio se levantará sobre un solar de 950 metros cuadrados y contará con una planta baja en la que se ha previsto un vestíbulo, una sala polivalente para exposiciones o presentaciones y un almacén. En la primera planta habrá dos salas de conferencias y en el sótano otro almacén e instalaciones.

Imagen del anteproyecto presentado por Xaloc Arquitectos que no resultó elegido. 

15 de agosto de 2014

Indignado con coche de lujo


La fotografía, por sí sola, explica la realidad del país; y  la estulticia o la ignorancia de algunos. Además de manifestarse contra el sistema, exhibe sin pudor el soporte publicitario de lujo que usa y que, seguramente, ganó durante los felices años de la burbuja. Alguna actividad lucrativa empresarial o comercial le catapultó al éxito; ahora, en época  de vacas flacas, renqueando tras interminables años de crisis, el indignado propietario de este 'Lexus' se ha sumado al movimiento que preconiza el final del bipartidismo con un contundente eslogan: «deja ya de jugar al pin-pon», refiriéndose —en concreto— al PP y al PSOE.

Es curioso, cuando menos, el medio de comunicación elegido. La  mayoría de los 'indignados', que ahora 'pueden o podrán', utilizan el altavoz que les han prestado algunos medios de comunicación,  las redes sociales, la política 3.0 y algunas estúpidas tertulias televisivas. Este, sin embargo, sin otra posibilidad —no 'podrá' tal vez—  ha emprendido la guerra por su cuenta y utiliza como pancarta o  valla publicitaria la chapa de su automóvil de lujo. Podía haber utilizado un cacharro viejo y destartalado, un  modesto 'Seat Ibiza',  un 'Hiunday i-20' o incluso un 'Toyota Yaris'; pero no. Muestra su escaso ideario político y hace proselitismo con un mensaje en su vehículo de 'alta gama'.  ¡Cómo son algunos de estos indignados, empresarios o comerciantes venidos a menos, en otro tiempo ricos y exitosos ciudadanos!

Se sabe que las revoluciones las prevén los filósofos, los visionarios y los adelantados sociales, las cosechan, sobre el terreno abonado previamente,  los 'listillos'  y algunos miembros de la clase universitaria más releída y 'progre', siempre en nombre y representación de los pobres, obreros, campesinos, clase media, 'perroflautas' o, incluso, de burgueses 'indignados'. A esas revoluciones, nacidas de la imperiosa necesidad de un nuevo tiempo, las esquilma la renovada clase dirigente, la 'vanguardia' del pueblo ignorante. Nadie duda, por lo que la historia muestra, que estos iluminados del colectivismo acabarán aprovechándose de los flamantes ciudadanos y  lucrándose con los mismos delitos de siempre pero en un nuevo sistema.   Consustancial a la condición humana.

La interminable crisis ha conseguido expandir el desánimo hasta las últimas y más recónditas celdillas de la sociedad,  provocando de manera inexorable la irrupción de podemistas, indignados, movimientos asamblearios y otras  'mareas' de colorines.  El éxito de 'Podemos' y su 'revolcón', no revolución, contra la 'casta' ha estigmatizado a los 'esos' partidos  [PP, PSOE, UPyD, IU y otros], bajo la sospecha de corrupción generalizada. Se lanza, a la vez,  el mensaje de la increíble honestidad de los círculos de indignados; ahora,  nadie tiene un padre, una hermana, un primo, un familiar lejano, ni siquiera un amigo, que sea parte de la ignominiosa 'casta'.  Y, al contrario, siguiendo la falsa lógica de las consignas del nuevo movimiento, todos los 'podemistas' son, —y serán, se supone— gente honrada, abnegados ciudadanos que cobrarán lo justo por su dedicación a lo público, que respetarán los derechos de los disidentes, garantes de la libertad de prensa y de asociación, incapaces de recibir sobornos, inmunes a la codicia, vacunados contra la tentación del dinero fácil, impermeables a lo que el resto de mortales considera la buena vida; y que nunca recibirán regalos ni  comisiones por sus decisiones, ni para ellos ni para  financiar irregularmente al partido, ciudadanos que repudiarán el nepotismo, tan claros y transparentes que no se beneficiarán con información privilegiada, negados por convicción a las corruptelas urbanísticas, a la arbitrariedad, la prevaricación, el expolio y saqueo de lo público o al latrocinio sin contemplaciones... Nadie. Ninguno de ellos cometerá pecado alguno contra el pueblo. Y menos contra ellos mismos; ningún 'podemista' traicionará a su compañero, envidiará el cargo del vecino, traicionará a sus camaradas y menos a su líder; ninguno de los chorrocientos mil afiliados de 'podemos, ganemos y, por tanto queremos' (un cargo) disentirá de las únicas propuestas que señalan los jefes y 'gurús', nadie hablará mal del partido y, por el contrario, celebrará sinceramente los logros del gran timonel. Pero no porque lo prohíban los estatutos del partido; no, por pura convicción ideológica.

¿Serán, tal vez, extraterrestres que nos han invadido para inculcarnos moral, rectitud intelectual y valores? ¿Serán políticos modificados genéticamente como melocotones grandes, anaranjados y sin mácula? ¿Diputados transgénicos? ¿Alcalde y ediles fecundados 'in vitro', cultivados en serie, con dosis extraordinarias de recato, virtud y compostura añadida? ¿Sería posible que el movimiento de los indignados no padezca los mismo errores, delitos y corruptelas que los gobernantes de los otros partidos? ¿Hay alguna diferencia genética, provienen de un entorno diferente, han recibido una educación distinta? Difícil.

Ninguna generalización es cierta. Es evidente que no 'podemos' catalogar bajo la misma etiqueta de 'casta' a todos los ciudadanos que optaron, y lo siguen haciendo aún, por los partidos 'más tradicionales'; ni los que ahora irrumpen en la cosa pública para 'poder' o querer coger el poder, para gestionar lo público, son ciudadanos sin mácula ni sospecha. La democracia asamblearia, horizontal y verdaderamente popular, no existe. Es  uno de los mitos que alimenta la utopía de pequeños grupúsculos anarquistas; una mentira, un trampatojo, de la ficción política.

El lector habrá observado que el indignado de la fotografía superior ha dejado su coche 'aparcado' en una zona de carga y descarga. Creerá, al margen de la publicidad política, que  esas ridículas y pequeñas normas de tráfico  están  para incumplirlas. Y no ha sido un día; parece una práctica habitual del conductor de este llamativo vehículo, quizá porque tiene su domicilio o su negocia cerca de la zona del Ayuntamiento y, claro está, no tiene aparcamiento ni quiere pagar la zona azul. Curioso. A lo mejor para él, cuando gobiernen sus idealizados 'indignados', podrá estacionar su coche de lujo, cual 'Granma' mítico, donde le salga de las narices. Se lo habrá ganado.  Habrán triunfado las personas... en su lucha contra el sistema.


Tu tienes tu lenguaje





Tu tienes tu lenguaje, tu música, tus ruidos,
Que expresan misteriosos tu insólito anhelar;
Si ruges, en los montes retumban tus bramidos,
Si lloras, en las playas rubricas tu pesar...
(Al mar. Ignacio Negrín)


11 de agosto de 2014

Luna resplandeciente y escaladora

Desde hace milenios, noche a noche, escuchan el canto del mar y esperan que la claridad de Hécate, la luna, acaricie sus huesos desnudos. Fueron jóvenes truncados antes de tiempo por la Moira, vírgenes intactas, madres separadas de sus hijos, hombres en la plenitud de su virilidad, jóvenes en cuyas mejillas empezaba a asomar el vello. Recorrieron los mares en ágiles barcos, y la tierra en fogosos caballos, en carruajes espléndidos de fervorosas ruedas... Duermen en la arena limpia, entre las rocas tersas, bajo esta bóbeda solemne, en este ambiente no contaminado. Aquí, su descanso es sagrado e inaccesible... (El oráculo. Valerio Massimo Manfredi).






27 de julio de 2014

Zapatero, el general 'cuatro tiros'. 4

Grabado que representa la toma de Hernani en 1837

[ANTERIOR]

Marqués de Santa Marina

Tras su paso por Cataluña ejerció el mando como  capitán general de Andalucía (1858-1859), Galicia (1862-1865) y Aragón (1865-1866). Fue Senador vitalicio (1863-1864), Consejero de Estado (1866-67). El 20 de enero de 1867 fue nombrado Inspector General del Real Cuerpo de Carabineros y Consejero de Estado. Al año siguiente vio la luz un librito 'pedagógico' titulado 'Manual del Carabinero del Reino', firmado por el general Zapatero y publicado por la Imprenta del mismo Cuerpo de Carabineros que mandaba.

La revolución del 68, 'la gloriosa',  destronó a la reina de los 'tristes destinos' y la mandó al exilio parisino. Zapatero quedó en dique seco. Aunque era monárquico, no comulgó con la idea de que las Cortes pudieran elegir a un nuevo rey. Entre 1868 y 1974 estuvo retirado de la vida pública aunque no cesó en su fervor por la reina.  El 19 de septiembre de 1871 envió otra carta a Isabel II sugiriéndole acciones 'políticas' en favor de su hijo Alfonso XII,  además de mostrar por escrito y por enésima vez su fidelidad a la reina destronada. La elección de un nuevo rey a la manera 'democrática' iba a ser un fracaso, un intento fallido de regenerar la monarquía  que terminaría con Amadeo de Saboya desquiciado y huyendo de 'la jaula de locos' que era España. Comenzaba la primera república, demostración única del disparate colectivo que se gestaba en las entrañas del país.

En diciembre de 1874, el general Martínez-Campos realizó el pronunciamiento de Sagunto a favor de la monarquía provocando la restauración borbónica en la persona de Alfonso XII. El nuevo monarca, como es lógico, repartió privilegios y títulos entre los militares más files a la dinastía que representaba. Un Real Decreto de 4 de octubre de 1875 [despachado el 10 de diciembre de ese año] le otorgó a Juan Zapatero y Navas el título de Marqués de Santa Marina.

El decreto en virtud del cual S.M. el rey ha hecho merced del marquesado de Santa Marina al 'digno general' Zapatero está concebido en los siguientes términos:
«Queriendo dar una prueba señalada de mi real aprecio al teniente general Juan Zapatero y Navas por los relevantes servicios que ha prestado al trono y a la patria en su larga carrera militar, de acuerdo con el parecer de mi consejo de Ministros, vengo en hacerle merced de título del reino con la denominación de marqué de Santa Marina para sí, sus hijos y sucesores legítimos, lilbre esta concesión de todo gasto y a reserva por ello de car cuenta a las Cortes».

El nombre del título nobiliario  recuerda uno de los hechos de armas  más brillantes de la larga carrera militar del general Zapatero. Las batallas o combates  ocurrieron el 24 de marzo de 1837 en las alturas de Santa Marina, lugar que se encuentra cerca  de Galdácano y Bilbao, siendo capitán del tercer regimiento de la Guardia real de infantería y mandando como más antiguo el segundo batallón del mismo.

«Espartero salió de Bilbao el día 10 de marzo con veinte batallones  en dirección a Durango, confiando más en el valor de sus tropas, que en la bondad del plan que iba obediente a secundar, mas como al llegar a la vista de los altos de Santa Marina, allí a las inmediaciones del Galdácano, encontrasen un grueso de carlistas parapetados en diferentes lineas de atrincheramientos, fue preciso empezar un combate para abrirse paso por en medio de aquellas posiciones. Púsose el general en jefe isabelino al frente de la vanguardia y con ella embistió al enemigo que obstinadamente defendía sus puestos. Fue entonces Espartero herido en el brazo izquierdo por una bala de fusil.Concluyó al fin por lograr la victoria [...]». La actuación de Zapatero en los rudos combates mereció, sobre el mismo campo de batalla, el ascenso coronel, grado que le concedió el mismo general Espartero.

Zapatero fue, además, gentilhombre de cámara de S.M.; Teniente General del Estado Mayor; Ministro del Tribunal Supremo de Guerra y Marina; Director general de los cuerpos de estado mayor(1875) y Director general del Cuerpo y Cuartel de Inválidos (1877-81). La biblioteca de la Academia de Intendencia de Ávila fue una iniciativa del general Zapatero que culminó en 1876. Ese mismo año, fue elegido Senador por la provincia de Zamora (1876-1877) permaneciendo en el cargo hasta el año siguiente. En 1877 publicó un librito de  unas 30 páginas titulado 'Breve reseña de los hechos heróicos de D. Antonio Chover en la batalla de Talavera de la Reina, el año 1809'. Según los archivos consultados el texto del librito fue escrito por un tal Mariano James del que no hemos encontrado nada más y que no aparece en ninguna página de la edición consultada; la impresión corrió a cargo de la Imprenta y Litografía del Depósito de la Guerra y contiene una dedicatoria a S.M. Alfonso XII firmada por Juan Zapatero y Navas y un epílogo edulcorado en los se retrata de nuevo como uno de los más grandes y sinceros 'isabelistas' del siglo XIX. La publicación viene a glosar los hechos heroicos y la memoria de los inválidos de guerra, centrados en la figura de Antonio Chover.

El Teniente General Juan Zapatero y Navas se había casado con Rafaela Domínguez Navas. Tal era su devoción hacia la reina Isabel II que, cuando nació su única hija en 1846, no tuvo ninguna duda en el nombre que recibiría.

El 9 de mayo de 1881, el periódico La Vanguardia publicaba un telegrama de última hora en el que adelantaba en primicia que «el veterano director general del Cuartel de Inválidos, Juan Zapatero y Navas, agonizaba en Madrid». Zapatero falleció esa misma noche cuando la manillas del reloj adelantaban las doce para dejar atrás un día, y una vida,  víctima de una larga y penosa enfermedad. Su hija, Isabel Zapatero Domínguez, heredó el marquesado de Santa Marina. «Nunca se mezcló en las contiendas civiles, pero se manifestaba partidario de las soluciones y del régimen conservador, —terminaba la necrológica de La correspondencia de España— ¡Descanse en paz!». Nada más apropiado para despedir a un personaje tan aguerrido y batallador.

El cuerpo sin vida del general Juan Zapatero y Navas fue enterrado el día 12 de mayo de 1881. Al final,  desafortunadamente para el final de este artículo, no  he logrado confirmar el lugar donde recibió sepultura. Ignoramos si fue en Getafe donde su familia tenía tierras y propiedades, o en Madrid. La familia Zapatero fue una de las más importantes de Getafe durante los siglos XVIII y XIX.

Años después de la muerte del general, la familia Zapatero de Getafe construyó un magnífico e imponente panteón que destacaba entre los las capillas enterramientos del antiguo cementerio de la Concepción, que funcionó en Getafe hasta mediados los años 80 del siglo XX y que estaba localizado en plena  trama urbana, entre el barrio de la Alhóndiga y la estación de tren. El cementerio, planeado en torno a la ermita de Nuestra Señora de la Concepción,  databa de los últimos años del siglo XVIII y fue ampliado en 1887 con un proyecto que contemplaba la venta de parcelas para la edificación de panteones; entre todos los que se elevaron, para sobresalir con un símbolo terrenal dedicado a la memoria de los muertos getafenses, destacaban los del registrador de la propiedad, Antonio de la Fuente, y, sobre todos, el de la familia Zapatero, construidos ambos entre los años 1901 y 1903.

El panteón de los Zapatero, «situado en el sector noroccidental, era una curiosa pieza de arquitectura en ladrillo visto de principios del siglo XX. De planta cuadrada, se componía de tres cuerpos; el central, un pasillo sobreelevado por la cubierta para iluminarlo, contiene un pequeño altar al fondo y distribuye los enterramientos en los dos cuerpos laterales». El cuerpo central se proyecto como una especie de lucernario corrido, calado por vanos en toda su longitud y rematado en sus extremos por un frontoncillo que le otorgaba un aire entre clásico y religioso. Las fachadas laterales se decoraron con tiras y arcos ejecutados con el mismo ladrillo cerámico en una especie de bajo relieve, sobresaliendo del fondo y creando un efecto tridimensional. Al panteón se le antepuso un tejadillo con dos columnas que hacían de pórtico de entrada, emparejadas con dos impresionantes cipreses.

Panteón de la familia Zapatero en el antiguo cementerio de la Concepción de Getafe


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BIBLIOGRAFÍA

— Guía de Madrid y su provinciaAndrés Marín Pérez. Madrid. 1888
— Historia de Madrid y de los pueblos de su provincia.  Juan Ortega Rubio. Ayuntamiento de Madrid. 1921.
— Senado de España. Expediente personal de Juan Zapatero y Navas, Marqués de Santa Marina. Signatura: HIS-0430-02.
— Portal de Archivos Españoles
— Manual del Carabinero del Reino. Juan Zapatero y Navas. Imprenta del Cuerpo, 1868.
— Breve reseña de los hechos heróicos de D. Antonio Chover en la batalla de Talavera de la Reina, el año 1809. Mariano James. Prólogo de Juan Zapatero Navas. Imprenta y Litografía del Depósito de la Guerra, 1877. 30 páginas. Biblioteca Central Militar (Madrid). Signatura: III-52-4-46
Estado Mayor del Ejército. Historia individual de su cuadro en los años de 1851 a 1856. Tenientes GeneralesChamorro y Baquerizo. Madrid, Imprenta Ramón Santacana. [Ejemplar en el Museo Romántico].
La Ilustración Militar. Revista literaria, científica y artística. 1881
Gran Enciclopedia Catalana. www.enciclopedia.cat.
La Corona de Aragón. Periódico Liberal. Núm. 185. 4 de julio de 1855.
Bando del General Zapatero. La Época. 9 de julio de 1855.
Diario Mercantil de Avisos y Noticias. 24 de julio de 1855.
La Correspondencia de España. Número 1.511, de fecha 15 de agosto de 1862; Núm. 6.571, de fecha 12 de octubre de 1875.
La España. Núm. 2.410, de fecha 25 de febrero de 1857.
Pascual Madoz y el derribo de las murallas en el albor del Ensanche de Barcelona. Javier García-Bellido García de Diego y Sara Mangiagalli.
L'escultura del segle XIX a Cataluña. Judith Subirachs I Burgaya.
Ermita de Nuestra Señora de la Concepción. Marcial Donado. Joven Cámara Económica de Getafe. 1982.
Blog Almanaque. Pliegos de cordel, tradición oral y romancero. 'Relación del robo y horroroso crimen',  Impr. J. Tauló, 1857
La Justicia, Revista peninsular y ultramarina. 1867