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27 de mayo de 2009

Monumento al futbolista desconocido

Me dijo Eladio, no el artista, el artesano, que tuviera a bien escribir y "denunciar" la existencia de la estatua de un futbolista que el Ayuntamiento había colocado en el barrio de El Bercial. Y vuelvo yo a insistir sobre la naturaleza del arte urbano en ese moderno barrio. Ya lo sabíamos por boca de otro amigo y experto en la cosa futbolística al que seguramente hemos restado la posibilidad del comentario.

Sin apenas conocimientos del "arte" balompédico, ni mucho interés por ello, dicho sea, para que conste y se me admitan las excusas, acepté la iniciativa de mi amigo. Hablaremos de ese mito o leyenda urbana en que se había convertido la estatua de uno de los protagonistas del ascenso del Getafe Club de Fútbol a la primera división de ese deporte-espectáculo.

Desde la más remota antigüedad, antes incluso del uso de la escritura, el hombre ha intentado perdurar en la memoria y mostrar su admiración y su gratitud por otros, o su fe en determinados mitos y fenómenos, levantando monumentos y estatuas. Se trata de representaciones fieles o personales de cazadores, diosas, atletas, políticos, escritores, guerreros y mil motivos más que procuran el enaltecimiento de los personajes o, incluso, el homenaje a hechos y personajes anónimos.

El mundo está plagado de ejemplos de estatuas o conjuntos escultóricos erigidos a un sin fin de no-se-qué desconocidos; delante de la puerta "grande" de los cosos taurinos es posible encontrar la figura estirada del torero; en los grandes cementerios, al soldado desconocido; en los puerto, el marino; en las plazas de los pueblos, a un alcalde antiguo y desconocido o a uno de esos generales que nos sabemos si estuvo en la guerra de Cuba o en las disputas carlistas.
El fútbol desde que se ha convertido en uno de los mayores fenómenos de masas también erige monumentos a sus "heroes".

Ahora las batallas, incluso las elecciones, se juegan en un estadio. Menos sangrientas, al menos, aunque en la mayoría de los casos poco enaltecedoras de la pasión deportiva y atlética del ser humano. En una rauda visita turística por algunos lugares del mundo, atravesando la red de redes de punta a punta, hemos descubierto que el deporte, y concretamente el fútbol, dispone de una ruta de monumentos erigidos como el dedicado a "o rei Pelé" en Salvador de Bahía, los que se han levantado como una oda al "dios Diego" Maradona, la mayor estatua del mundo de un futbolista, el grandioso homenaje al pibe Valderrama, el que representa a las viejas leyendas inglesas Charton, Best y Law, o [por acabar pronto] el proyecto culé sobre el fabuloso Kubala.

Como sea que el rumor era insistente y curioso, nos decidimos a emprender la búsqueda de la mítica estatua de bronce industrial que no escultura; ahora casi todo en la vida es digital, incluso el noble arte de Fidias. Con el molde obtenido mediante técnicas informáticas es posible un duplicado o cientos ¿Se imaginan, un pueblo lleno de estatuas de futbolistas?

¡Al partido, que nos despistamos!.. Al final del recorrido en nuestra búsqueda por el barrio, en la zona de las viviendas protegida, al otro lado del Hipercor, en la avenida de Salvador Allende, encontramos ese impersonal pedazo de metal que representa a un futbolista en plena carrera con el balón "pegado" al pie a ras de tierra.

La figura está colocada en medio de un "parterre" sembrado de piedrecillas sin leyenda ni placa que pueda identificar el objeto, el personaje o el motivo de semejante "adorno". Lo han plantado, o abandonado allí, casi de manera clandestina; para que nadie reconozca al representado ni recuerde la ignominia. Es el último castigo, el ostracismo y la postergación, a un futbolista que pasó de heroe a villano en el leve trascurso de una tonta decisión o, hablando en término futbolísticos, de una absurda alineación política; de medio centro izquierdo a defensa central. Falta y expulsado.

A la vista de la fotografía, convendrán conmigo quela estatua del futbolista desconocido tiene la misma cara del famoso "Gica", y la zancada o el gesto copiado de una foto del futbolista rumano Gheorghes Craioveanu, que tras su retirada de los estadios ha reforzado su popularidad a fuerza de asistir en calidad de comentarista a las tertulias futbolísticas de Onda Cero y La Sexta.


Craioveanu fichó por el el Getafe en la temporada 2002-2003 y en la siguiente temporada fue uno de los miembros más decisivos de la plantilla getafense que consiguió el ansiado ascenso del club de los amores de Ángel Torres y Pedro Castro. Transcurría el año 2004. Eran tiempos de baños en la Cibelina, vino dulce y alabanzas sin tregua ni recato en los periódicos más oficialistas. Tras completar tres temporadas en el equipo, a esas altura de la vida de un futbolista, cumplidos los treinta y seis años, tuvo que afrontar la jubilación como profesional, confiado en las promesas de los dirigentes "azulones" (vean que dominio del lenguaje balompédico) para seguir en otras instancias y responsabilidades del club; vamos ... a seguir. Y llegó [el comandante] "pirri" y mandó parar. No había más fiesta ni homenaje. Ni chufas ni cuchufletas. Las desavenencias derivaron en trifulca pública que se mostraba y amplificaba con eco y sin pudor en los medios deportivos. Gica se marchó de la entidad getafense encabronado y dolido.

Poco antes de las últimas elecciones municipales [mayo de 2007] saltó la sorpresa y el PP getafense anunció a bombo y platillo [como en una feria] la inclusión del jugador rumano en su lista de candidatos, en el puesto número dos, tras José Luis Moreno y delante de Carlos González Pereira y José Luis Vicente Palencia.

Gica era la sensación del momento, una apuesta muy arriesgada en la lista electoral de los populares getafenses dada la ignorancia del futbolista de la política y la vida social o cultural de Getafe, aunque dispuesto para afrontar los retos del deporte local: fútbol, más fútbol y... sobre todo, fútbol. ¿Cómo era aquello?... Me gusta el fúrbol.

Sin embargo, el Ayuntamiento de Getafe había encargado mucho antes de los comicios una obra con su cara y su figura a la fábrica de las horribles estatuas getafenses con la idea de ubicarlas cerca del Coliseo Alfonso Pérez, al igual que hizo con el busto de Ángel Torres. La verdad es que no se aguantan ni como estatuas... Y menos tras la irrupción política del internacional rumano. Gica con el PP, de número dos, haciéndose la foto con Esperanza Aguirre. Imagínense el disgusto y el miedo del PSOE; y también de un sector del PP local. El presidente del Geta, Angel Torres, por su parte colaborando activamente en la campaña y figurando como avalista personal de su "amigo" Castro.

Así pues, la estatua de Craioveanu quedó "presa", o retenida, en algún oscuro recoveco del viejo almacén de enseres municipales a la espera del momento oportuno, olvidada la historia, para su colocación. En su día, como respuesta a las preguntas de los periodistas sobre el caso de la estatua de Gica, el que fuera concejal de Urbanismo y responsable de comunicación del PSOE, el malogrado [políticamente] Santos Vázquez, adujo para el retraso en su instalación que la obra se había roto y que había que hacer volver a fundir una nueva. Vaya excusa peregrina...

Lo cierto es que en las últimas semanas el Ayuntamiento de Getafe ha dejado caer en el barrio de El Bercial el último engendro de bronce de la factoría que nos "embellece" [envilece o desacredita] la ciudad sin avisar a nadie.

A su instalación sólo acudieron los obreros de la subcontrata que transportó el metal, como expresión suprema del castigo político más extremo: el olvido; transformado el que iba a ser homenaje en desaire y desdén. Ni el gobierno municipal, ni los directivos del Getafe, ni sus antiguos compañeros, ni, tan siquiera, para ser también un poco "tocapelotas", sus compañeros de candidatura se han acercado por allí. Nadie ha invitado a Gica ni le ha dicho esos "ahí te pudras" que te dicen los "amigos" cuando ya no quieren saber nada del pasado común. El futbolista rumano tiene una estatua en Getafe y nadie le ha avisado! Qué tristeza, la mía...

Decía Eladio, y lo repito, para que no me acuse de falta de rigor, que él piensa que ha habido muchos futbolistas que han aguantado en el Club Getafe Deportivo y en el Getafe CF para que la entidad llegara donde ha llegado y que se merecen, antes que Gica, un monumento. Ahí están esos heroes relegados como Caballero, Salmeron, Polo o Alfredo,.. Perdonen mi ignorancia si no recuerdo ni cito a todos los que puedieran merecerlo.

Yo también propondré un motivo para un monumento junto al estadio; hay un personaje que podría haber aglutinado ese presunto aunque no anónimo homenaje al fútbol y a los futbolistas. Se trata de Luis Aragonés el "sabio de Hortaleza", "zapatones", campeón de la última eurocopa como entrenador de la selección española y que jugó en el Club Getafe Deportivo entre los años 1957 y 1958.

19 de mayo de 2009

Una de piratas

Hoy nos ha llamado la atención esta fotografía publicada por El Mundo. Un breve texto a pie de foto intenta explicar la imagen: "Un oficial de la Armada española encapuchado conduce a uno de los 13 piratas capturados, el sábado en Mombasa". Está firmada por la agencia AP.

La instantánea ilustra una noticia de Joana Socías, "especial para EL MUNDO" en la que, intentando buscar sinónimos de la antigua y difícil profesión que han adoptado estos hombres, la periodista les denomina, además de piratas, "delincuentes", "mercenarios", "bucaneros" y "corsarios"; la historia general de la piratería define como distintos esos términos aunque algunos acabaran pareciéndose, incluso degenerando el corsario en pirata y viceversa.

A la noticia le han faltado algunos términos que la autora también podría haber utilizado alegremente como "aventureros", "bandidos" o "filibusteros". Sin embargo la imagen nos ha impactado porque muestra un hombre vestido con un mono de obrero y cara de ser en la vida [profesionalmente] todo menos mercenario o corsario. Ausencia total de signos o indicios de su actividad; sin tatuajes, ni pendientes o cadenas, sin parche en la cara, sin pinta alguna de sanguinario y feroz pirata.

A su izquierda, el agente del imperio, en este caso un oficial de la Armada española, le agarra por el brazo y por el cuello aunque no parece que vaya a salir corriendo para escapar. ¡Qué tiempos más heroicos, aquellos en que la Marina Real perseguía a corsarios berberiscos, turcos, franceses o ingleses; y los filibusteros, corsarios y bucaneros, generalmente marinos maltratados o soldados en paro, hacían de los barcos de imperio español, su principal objetivo, aunque no desdeñasen una barcaza llena de ron o de comida.

El único detenido que "se atrevió a abrir la boca ante la jueza" denunció que los militares españoles habían matado a uno de ellos, sin que mediara combate; pero aquí no se habla de eso ¡Menuda impotencia! Trece míseros piratas en desacuerdo con la justicia del imperio.

Hoy, inmersos en pleno siglo XXI, los piratas parecen obreros; o pescadores en paro. Después de esquilmar los peces de su costa, patrullamos con acorazados y helicópteros para impedir que algunos pobres piratas puedan molestar a los pesqueros que nos traen el atún rojo o que intimiden a los turistas de los lujosos cruceros que pasan cerca de las Seychelles.

24 de abril de 2009

La autoestima y los derechos de autor



Durante su primera consulta, el psicólogo le pidió a mi hijo de cuatro años que pintara un castillo. La torre del homenaje y las almenas, como los dientes de un viejo, desbordaron el papel. Exceso de confianza y autoestima, -diagnosticó de un simple vistazo, -se sale de los márgenes establecidos. Es preciso fijarle con claridad los topes o límites, la linea divisoria que no se debe traspasar… las..

-Dame el dibujo, -le exigió con autoridad el doctor, -dámelo.

-No. El dibujo es mío, -le contestó el niño, alejando su creación de las manos del especialista mientras empezaba a refunfuñar, como amenaza de que aquel asunto podría acabar, sin lugar a dudas, en una de sus escandalosas “perras”.

-¿Ha visto? Está comprobado, –me interpeló el doctor con un cierto tono de reproche, –de vez en cuando, el mejor remedio, aunque parezca mentira, es un azote a tiempo. ¿Qué piensa de la actitud que acaba de mostrar el niño?, -volvió a requerir el terapeuta fijando su mirada introspectiva en mí.

-Pues, que… la criatura tiene razón. El dibujo lo ha pintado él. Es suyo.

El terapeuta mostró con un gesto ambiguo una cierta decepción ante mi respuesta, a su parecer errónea. Un silencio fugaz, casi imperceptible, resolvió la consulta y nos despedimos hasta la siguiente cita.

Desde entonces, nunca más he vuelto a la consulta de un psicólogo.

14 de abril de 2009

Las hormigas de El Bercial

El Ayuntamiento de Getafe ha entregado a la Junta de Compensación de El Bercial el proyecto de acondicionamiento [estético] del caballón, ese montículo empinado de tierra que separa la carretera de Toledo del nuevo barrio. Se trata de uno de los compromisos que la mencionada entidad contrajo con el consistorio a la recepción del barrio, que tuvo lugar en mayo de 2008.
El proyecto lo ha "adjudicado" el Ayuntamiento de Getafe, entiéndase como que se lo ha encargado, dado, regalado, etc.., no sabemos si gratuita o lucrativamente, a cuenta de la Junta de Compensación, a Acciona Medio Ambiente, cada día más introducida en las adjudicaciones de las delegaciones municipales de Limpieza o Parques y Jardines.

Los responsables de la empresa han diseñado un "forrado" de la ladera que se muestra a la autovía con distintas especies vegetales y tierras con tonos y matices variados. La colorida puesta en escena se remata con un grupo "escultórico" realizado en acero "corten" [ya oxidado], muy al estilo de las que se muestran en la vecina villa de Leganés consistente en seis hormigas. Si lo han leído bien: hormigas; eso sí, gigantes. Con distinto tamaños que oscilan entre los seis y diez metros de largo por unos tres de ancho. El proyecto, que la Junta de Compensación sacará a concurso público, tiene un coste estimado de 500.000 euros que pagará esa misma entidad urbanística.

Los diseñadores e ingenieros de Acciona Medio Ambiente han pretendido hacer un homenaje "a la clase obrera, a los trabajadores" ya que las hormigas, representan, según ellos, la laboriosidad , persistencia y humildad [¿que caracteriza a la clase obrera?]. Al margen del coste que supondrá el ridículo "embellecimiento" de ese montón de tierra que desaparecerá tras el inminente soterramiento de la A-42, la idea nos parece pobre, desaliñada y estrambótica.

Las hormigas, en diminutivo, ese bichito que invade los jardines, molesto, persistente e inmortal, podrían representar, efectivamente, a la clase obrera en cuanto al concepto de masa humana, alienación, o falta de autonomía y de imposibilidad para progresar o ascender en la escala preestablecida. La organización social de las hormigas asigna papeles y funciones innatas e inamovibles. Trabajan durante el verano, y ahorran, para el trascurso y la escasez de otoño e invierno.

Sin embargo, y a pesar de la fábula, la hormiga envidia la buena vida de la cigarra. Cantar, bailar y comer, sin pensar en lo que vendrá. Al fin, parece, que muchas hormigas aspiran a vivir la existencia del insecto cantarín. Sólo hay que ver la televisión, llena de concursos, de gente que vende su intimidad, su vida, que aspiran a vivir del cuento, y no del duro trabajo. ¿Quién dijo que el trabajo ennoblece? Cualquiera que haya trabajado duro, sea "clase" obrera, parado o pringado, lo podrá desmentir. O, peor, pregunten a algún político profesional.

Las hormigas representan, además de lo dicho, y sobre todo si son gigantes, la destrucción y el temor de la mutación de los insectos por la acción del hombre y un final nuclear y radiactivo del mundo...

En todo caso, a nosotros, particularmente, nos parece una idea equivocada. A lo mejor, el Ayuntamiento que presume tanto de participación ciudadana, podría haber requerido la opinión de los vecinos del barrio de El Bercial. Finalmente el dinero que costará el embellecimiento de ese montón de tierra destinado a acabar, reciclado, en un vertedero de tierras sale de los bolsillos de los promotores pero también de cooperativistas. Yo no soy una hormiga.

Algunos vecinos que asistieron a la última asamblea de la Junta de Compensación mostraron su disgusto por la idea y sugirieron, como broma, claro está, un terraplén lleno de setas gigantes y "pitufos" azules, en homenaje a quien todos ustedes imaginan. ¿No despistarían a los conductores que circulan habitualmente por la autovía tanto como las horrendas hormigas? ¿Autorizará la dirección general de Carreteras semejante disparate?

Una alternativa a los "sociales" formícidos podría alentar, a nivel local, el olvidado plan de Zapatero para plantar 45 millones de árboles durante esta legislatura en España. Algo más necesario, desde luego, que arreglar cuatro o dieciséis calles o que adecentar un montón de tierra que terminará rellenando algún lejano vertedero.

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NOTA.- Acciona ha sido el principal beneficiario de las obras del inane"Plan Zapatero" en el municipio de Getafe con casi nueve millones de euros en adjudicaciones de obras. Las otras adjudicatarias, Cospusa y Racosa, con vínculos familiares, como herederas de la extinta Herba, trabajan habitualmente como subcontratas de Acciona en el municipio. Casi un monopolio. ¿Cuál de las tres, creen ustedes, que ganará el concurso para realizar la obra de las hormigas? Granito a granito, ... se llena el granero.

24 de marzo de 2009

El aeropuerto de Getafe

Ayer lunes, atardeciendo, un avión amarillo pasó por el barrio del sector tres de Getafe "rozando" casi el tejado de nuestra casa y la de nuestros vecinos. No tuvimos tiempo de captar [gráficamente] ese vuelo aunque pensamos, sin dudarlo, que se trataba de un vuelo civil. Será un espanto si el hecho se repite con frecuencia.
La fotografía superior está tomada hoy, día 24 de marzo, a a las 17 horas con una cámara "Olimpus" de 7 mpx desde el puente que comunica el casco urbano con el sector 3 ; en la imagen aparecen tres aviones; uno gris, otro amarillo y otro, el más pequeño, blanco.
No somos expertos y, así, no sabemos indicar ni la marca ni el modelo de los aviones. Como no ostentan ningún distintivo militar, ni la Cruz de San Andrés que llevan todas las aeronaves del Ejército del Aire, ni la escarapela española, presuponemos, claro, que no son militares.
Podríamos asegurar, sin temor ninguno a equivocarnos, que la base aérea de Getafe acoge desde hace algunos días, o semanas, vuelos civiles, aunque sea en periodo de prueba, a modo de experimento social: a ver si protestamos, nos quejamos, nos percatamos, ... Una imagen vale más que mil palabras.
Otra mentira más del Ayuntamiento de Getafe y de su alcalde, el ínclito Pedro Castro, que anotar en nuestro cuaderno de navegación.
¿Habrá que aguantar tanta burla de los que nos desgobiernan?