21 de diciembre de 2012
¿Quién fotocopia la agenda del jefe de la oposición?
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17 de diciembre de 2012
El caso aparcamientos y el futuro [sobre todo] del PSOE
En los últimos días se ha desvelado que la jueza que lleva el caso de la concesión de los aparcamientos de Getafe ha imputado a Santos Vázquez Rabaz, exconcejal de Deportes y de Urbanismo del Ayuntamiento de Getafe. Cualquiera que siga la actualidad local, y sobre todo si ha profundizado sobre los hechos y el procedimiento, llega sin esfuerzo apenas a una sencilla conclusión. La lectura del Informe Aníbal posibilita afirmar que el proceso político y administrativo fue una gran chapuza que debería tener para la mayoría de los implicados la sanción que corresponda, aunque finalmente —mucho nos tememos— solo quede en la censura moral, el apercibimiento y la reprobación social.
A la vista de la documentación accesible nos surgía precisamente esa duda: ¿Por qué no estaban imputados todos los que eran [responsables]? La citación a Santos Vázquez responde en parte a nuestra pregunta; queda, a pesar de ello, la inquietud de que aún no está completo el reparto de los principales protagonistas. Y resta elucidar porqué el PP no implicó a toda la Junta de Gobierno que integraban PSOE e IU. Habrá que ayudarse con la imaginación o con suposiciones basadas en el tablero de la política local en el momento que se originaron los hechos.
Y conste, antes de seguir, para que nadie sospeche que nos guía la tendencia o la animadversión, que la imputación supone en realidad —jurídicamente hablando— un derecho: el derecho a defenderse de una acusación. Entre los que aún faltan por aparecer en los créditos, y que fueron figuras y actores destacados de la película que nos entretiene, están la presidenta en funciones de la Junta de Gobierno Local, Sara Hernández que, en ausencia de Pedro Castro, adjudicó las concesiones de obra, la concejala socialista Carmen Duque o el edil de Izquierda Unida, Alfonso Carmona.
También faltaba, aunque ya se ha subsanado ese olvido, el que en ese momento, —aún cuando no estuvo presente en el órgano de gobierno—, era el máximo responsable del urbanismo local: Santos Vázquez; y otros ediles que tampoco asistieron como Mónica Medina. Olvidémonos en relación con los hechos que se estiman del malogrado Sánchez-Coy. No meteremos al muerto en el entuerto, salvo que los vivos quieran echarle la culpa como pasa en los sainetes u operetas donde ha desaparecido el dinero y nadie dice ni pío.
Santos Vázquez era el concejal delegado, el responsable en aquellos días de vino y rosas del urbanismo getafense, fallido edil con ínfulas de sucesor a la cátedra de [sin san] Pedro antes de proclamarse, al sillón que controlaba y determinaba el interminable y suculento expolio de las arcas municipales a costa del desarrollo urbano de Getafe o en todo caso, si fuera posible y cupiera, una plaza en la mesa camilla donde se reunían los conseguidores socialistas y máximos beneficiarios del negocio urbanístico de Getafe.
Es posible que a la juez se le haya escapado la composición de la Junta de Gobierno, pero —pensamos nosotros siempre mal— que fueron los impulsores de la denuncia, Palencia y González, la dirección bicéfala del PP local en aquellos días, los que sustrajeron de los papeles, olvidando a propósito por alguna razón mezquina, el nombre de un par de importantes y comprobados responsables del desaguisado de los aparcamientos. Sara Hernández, preside la Junta de Gobierno Local y el otro, Santos Vázquez, aún ausentándose, figura y así se especifica en el acta, como miembro de ese órgano ejecutivo de la política municipal.
No habrá que rebuscar demasiado las razones de la actitud sesgada del PP local percibiendo enseguida que el olvido preconcebido se pergeñó en la imaginada conveniencia de José Luis Vicente y Carlos González, sobre todo del primero que tiene más chispa y agudeza política, para librar de la quema a los "enemigos internos" del clan de los Castro. Incluso se rumoreó en aquellas fechas iniciales del fregado, aunque no se pueda probar, —ni lo pretendemos—, que hubo más de una reunión entre el responsable de urbanismo del PP, Vicente Palencia, el del PSOE, Santos Vázquez, y la indómita Sara Hernández. Qué afición la de Santos a los almuerzos y las cenas conspirativas. Sara se mostraba, a espaldas de Pedro y apenas superada la adolescencia política, como albacea y heredera al frente de los destinos del PSOE getafense; los incondicionales del exalcalde aún tildan la deslealtad de la “niña” [Sara Hernández] de ingratitud política con su primer mentor y, sin tapujos, de traición. Y el viejo no estaba muerto ni mucho menos; ni siquiera mal enterrado.
Al PP local, incapaz de hacer mella en la muralla socialista, el asunto le venía como traje a medida para sus objetivos y estrategias. Aparecían rendijas, o grietas, que habrían de provocar finalmente el desmoronamiento del “chiringuito” de Castro: una hija indócil y levantisca que no iba a retirarse de la pelea sucesoria como sucediera antes con otros ahijados [políticos] de Pedro Castro como Paco Hita o David Lucas, y un abandonado y “envilecido” concejal de urbanismo por unos y por otros, por propios y por extraños.
Santos Vázquez resultó achicharrado con el explosivo embrollo que él mismo, copando el protagonismo, se encargó de magnificar y caldear: la expropiación de los terrenos de las cooperativas de PSG, la eterna justificación de las “10.000 viviendas protegidas” para que sus amigos siguieran con el negocio de las libres en El Rosón y, como detonante, las adjudicaciones de las parcelas de los Molinos Buenavista. A finales de 2008 dejó el Ayuntamiento de Getafe con el rabo entre las piernas, como un animal herido, indefenso, sin la salvaguarda de ninguno de sus compañeros; y más cabreado que un mono con el “mayoral” del cortijo, otrora benefactor, Pedro Castro. Santos “desfiló” por la puerta chica del coso getafense engañado por uno más listo que él; tiene guasa el hecho porque nos referimos a Super Damopín [David Moreno], el aciago alarife, inexperto y atrevido, más albañil que arquitecto, de las multitudinarias y desventuradas cooperativas Getafe Capital del Sur y Getafe Cuna de la Aviación Española y de su empresa, la gestora PSG [Propietarios de Suelo de Getafe]. Aún permanecen colgados en “la red” los vídeos con las grabaciones. Valore en lector por su cuenta la mermada capacidad política del exedil de urbanismo y su estúpida y compulsiva obsesión por expresar su verborrea y sus tonterías en el momento más inoportuno. ¡Mal pooo-lí-tico! Solo por eso, reconocer el chanchullo y el reparto en el concurso de las parcelas, aunque fuera “en privado”, que no es poca hazaña para un cargo público, tuvo que dejar su puesto al frente de urbanismo y emigrar a la agencia antidopaje, bajo las órdenes y el paraguas de su "amigo" Jaime Lissavetzky. Llevaba el rabo entre las piernas, sí, pero con un lucrativo destino y una plaza —de las buenas— de funcionario laboral entre las manos [Director Técnico de Deportes del Ayuntamiento de Getafe]; un cargo que ganó, todo hay que decirlo, gracias a su experiencia, meritoria o no, [en el ámbito de la gestión deportiva], y —suponemos también— con la aquiescencia de sus compañeros, el beneplácito de Pedro Castro y el empujoncito o ayuda conseguida en cualquier oposición “apañada” solo por ser un pez más o menos gordo afiliado al partido que gobierna —así se puede hacer gobierno y oposición. ¡Qué más da!
Sin embargo, la traición marca siempre su huella indeleble en el alma y en el futuro de los felones con la amenaza permanente de sufrir, ellos mismos en sus carnes, igual o parecido castigo. El que a hierro mata a hierro muere. Santos Vázquez ya está imputado: ha sido citado en el juzgado a finales del mes de enero de 2013. Sus compañeros, los que han declarado antes que él, Pedro Castro y José Manuel Vázquez (leñe, otra vez los Vázquez —Santos, Pedro y Zole—, tirándose de las greñas) han aclarado a la juez que el edil delegado de urbanismo cuando se adjudicaron las concesiones era el sin par Santos Vázquez; eso sí, sus compañeros han declarado con toda deportividad, sin acritud. Luego, tras desaparecer del espectro político de Getafe, fue Vázquez Sacristán [Zole] quien asumió la responsabilidad del urbanismo. Eso sí es puntería, para que digan.
El resto de los implicados han desaparecido prácticamente del escenario, ya sea política o, incluso, físicamente, ya cumpliesen como actores de reparto o como simples figurantes; es el caso, además del fallecido Ignacio Sánchez-Coy, de otros “muertos” [políticos, que conste] o “mal enterrados” como Carmen Duque, Mónica Medina y Alfonso Carmona.
No es el caso de Sara y de Santos. Hernández es la Secretaria General del PSOE local, una joven “mandamás” a la que le falta, no un hervor, un par de ellos, diríamos: capacidad política y liderazgo social. ¿Y qué tiene entonces? Sara se ha convertido en poco tiempo en una apuesta errada de Tomás Gómez [quizá sea eso lo que le interesa al errático líder del PSM] y en la renovada esperanza de Juan Soler para repetir una victoria que podría dejarle en los siguientes comicios como nuevo y absoluto dueño del cortijo [fuera de aquí no habrá demasiados puestos para escoger si Rajoy y el PP nacional siguen por la misma linde del desastre nacional]. Hay que recordar que Sara y Cristina eran, o siguen siendo, del mismo bando, facción, corriente o clan de la dirección del PSG [Partido Socialista de Getafe]. De hecho, Cristina sigue siendo Secretaria de Política Municipal de la Ejecutiva Local de los socialistas; y edil. Y, por lo que parece, no piensa dimitir de ninguno de los cargos. Un poquito de vergüenza, por favor.
Tras las últimas elecciones generales, el gobierno socialista, el zapaterismo y el rollo ese de la doble A [Agencia Antidopaje] se fueron a la porra. Santos Vázquez, denostado por las miles de familias afectadas por la PSG como edil mentiroso y corrupto, claramente fuera de la política representativa, ha tenido que regresar de nuevo a la Capital del Sur recuperando la plaza que tuvo la precaución de adjudicarse. De la misma manera que casi lo consigue igualmente “su amigo” Iván Blanco, asesor de deportes del gobierno local de Soler-Espiauba que lo intentó, aunque no le salió la jugada; y por partida doble: él y su mujer. Es que tienen un morro todos ellos...
Ahora y allí, en deportes, ha coincidido, además de con el tal Iván, con Carmen Plata, exconcejal de Vivienda y nueva responsable de la concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Getafe. Carmen Plata y Santos Vázquez son viejos conocidos de la corporación local donde coincidieron como ediles entre los años 1995 y1999. Uno al frente de Deportes y la otra en la oposición: en trincheras otrora enardecidas. Hoy, armonizados, en una misma línea política y un bien común; una ejecutando la política popular en deportes; y el otro ayudando y ayudándose. Tanto monta, monta tanto, la Plata como Santos. En idílica armonía. ¡Qué susto…!
Pero eso será tema para el siguiente articulito o para el siguiente y para el siguiente. Volviendo al caso de los aparcamientos, y como curiosidad, damos una pequeña estadística de los "actores principales” [los que partían el bacalao] en el caso aparcamientos. Los únicos que asistieron a las tres juntas de Gobierno Local en las que se votaron cuestiones del caso aparcamientos (julio de 2007, abril de 2009 y mayo de 2009) fueron Sara Hernández, David Castro y José Manuel Vázquez. Santos Vázquez no asistió a ninguna de las tres reuniones. Ausente en la primera, abandonó el cargo—sin honores— en 2008, pero era el delegado del área de urbanismo desde el mismo momento que se pergeñó el negocio. ¡Menuda pelota! Todavía le siguen cayendo piedras por su malograda y peculiar gestión al frente del urbanismo local. Pedro Castro solo estuvo en una de las tres juntas, la última; y no coincidió en ninguna de ellas con Cristina. ¡Cuánto sabe el viejo!
Todos son responsables solidarios de las decisiones de la Junta de Gobierno Local. Pero unos más que otros. Pensamos nosotros. ¿Qué le espera al Partido Socialista de Getafe a la vista de este proceso? Si se acusa formalmente a los imputados y se celebra un juicio, el PSOE local estaría al borde del desastre y, en todo caso, pase lo que pase, necesitado de una total regeneración. No valen Saras; ni medias tintas. En Getafe no hay oposición, a pesar de los esfuerzos de la fallida y rota UPyD.
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28 de noviembre de 2012
El informe Aníbal
La decisión de la magistrada del Juzgado número 7 de Getafe, María de los Ángeles Velázquez Martín, de proseguir [a pesar del criterio de la fiscalía] con la instrucción del llamado caso aparcamientos de Getafe, está motivada, —sobre todo—, por el informe pericial del proceso administrativo sobre la concesión de obra sobre suelo público que efectuó Doña María Juana Martínez Aníbal-Álvarez, especialista en derecho administrativo, a mediados de este año de 2012.
El caso, visto desde fuera y con las informaciones que teníamos hasta el momento, parecía sujeto a las veleidades o parcialidades de la fiscalía en cada momento y al agobio del trabajo en los juzgados. Como la justicia anda siempre algo lenta y ambigua, nos hemos tenido que conformar, la mayoría de las veces, con el consuelo de la denuncia periodística. La ciudanía está harta de comprobar cómo los políticos, por regla general, salen indemnes de todo tipo de corruptelas y chanchullos que, con la excusa de la financiación irregular de los partidos políticos, solo ha servido la mayor parte de las veces para su lucro personal. Si la fiscalía ha intentado promover desde hace tiempo el archivo de la causa conocida como Caso Aparcamiento de Getafe, ha sido justamente por la ausencia de actuaciones dirigidas a esclarecer los hechos, por el escaso celo en la investigación o por la escandalosa parcialidad política de la justicia como ya acusó en su día el portavoz del Partido Popular cuando este era oposición en el Ayuntamiento de Getafe.
En parte, la “responsabilidad política” del éxito o fracaso de la causa habrá que adjudicársela a los anteriores responsables del Partido Popular a nivel local y, a nivel regional, a Salvador de Victoria Bolívar, entonces Presidente del Comité Jurídico del Partido Popular de Madrid y actual Consejero de Presidencia y Portavoz del Gobierno madrileño de Ignacio González. Si no hubiera sido por Victoria, difícilmente se habría dado el Caso Aparcamientos de Getafe. Se trata, casi, de un éxito personal en lo político y en lo jurídico.
Si prosiguen las diligencias previas, conste que aún son previas, todavía no se ha decidido la celebración de un juicio, con la declaración en el juzgado de la mayoría de los responsables de este desaguisado ha sido también por la actitud pulcra de la juez y por el informe de la experta en derecho administrativo. Desde luego, no por la fiscalía. Es probable que todo acabe en agua de borrajas. Que la previa acabe en nada y en su archivo; los imputados felices y los demás con un palmo de narices. Ni siquiera una reconvención, una bronca de aquí te espero, un veredicto puramente ético que no asegure la impunidad social de los que se han aprovechado de la información privilegiada, de los que han organizado una red para su provecho a cuenta de lo público, de los que han amparado la corruptela y el engaño, los que han hecho la vista gorda o de los que han propiciado con su ineptitud o falta de celo este tipo de desmanes. En todo caso, todo eso queda bajo la responsabilidad de la justicia. Los ciudadanos quedamos expectantes, obstinados contra el expolio de la clase política en las administraciones, y de los acuerdos bajo cuerda para dejar en el olvido determinadas actuaciones. Hoy por ti, mañana por mí. Es la sombra que no cesa: el desprestigio del sistema, de la clase política y de la judicial. La España del siglo XXI empieza a parecerse a la España del siglo XIX.
Del informe de María Juana Martínez Aníbal-Álvarez se deducen un buen número de irregularidades, todas ellas administrativas pero que podrían derivan hacia presuntas responsabilidades penales, presuntas mientras la juez no dicte sentencia. Es, además de una trama de corrupción orquestada desde la chapuza y la ignorancia, una tropelía santificada por el acuerdo de la Junta de Gobierno. Aunque ninguno de los miembros de la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Getafe que modificaron las condiciones y tomaron decisiones con respecto a la concesión de los Aparcamiento supieran que el marido de la Concejala de Obras y sus padres eran miembros de los consejos rectores de las cooperativas adjudicatarias, no quita un ápice de su responsabilidad. Las decisiones de la Junta de Gobierno y de la Mesa de Contratación, salvo voto expreso en contra —que ningún cargo electo hizo y que solo tuvo algunas objeciones de Intervención y Secretaría— son solidarias; es responsabilidad de todos los integrantes del órgano de gobierno.
Si mantenemos algunas dudas son, precisamente, porqué no están citados todos los miembros de la Junta de Gobierno que aprobó las concesiones? ¿Por qué no está imputada, al igual que el resto la actual Secretaria General del PSOE? ¿Por qué o quién ha librado a Sara Hernández de la imputación que debe recaer sobre la totalidad de la Junta de Gobierno Local? Ah,... misterios por resolver. Es probable que los que estuvieron al frente de este arreón del PP, en especial José Luis Vicente Palencia, contra el entonces alcalde, Pedro Castro, creyeran que podían salvar a Sara por ser más provechoso para sus propósitos, o porque era el eslabón más débil políticamente; o que se olvidaran intencionadamente que la responsabilidad es de la totalidad de la Junta de Gobierno, que para el resultado es lo mismo. Y más, si se confirma como ha dicho el mismo Pedro Castro, que la Junta de Gobierno que adjudicó las concesiones a las cooperativas del marido de la concejala de obras estaba presidida por la actual “líder” del PSOE; todo el mundo sabe que el “viejo” siempre se tomaba las vacaciones en julio. Ello no quita que conociera y respaldase “el Plan Municipal de Aparcamientos”. Pero, pensamos, ¿habrá un acta con los presentes y con la deliberación? ¿O no?
Lo cierto es que ahora, con el PP en el gobierno municipal, tampoco se pide que se incluya a Sara Hernández en la causa ni se pide oficialmente que dimita con al resto de imputados; ni a ella ni a Silvia Uyarra, como presidenta de la Mesa de Contratación. ¿Tiene el actual gobierno municipal un doble rasero para la exigencia de responsabilidades de los implicados en el caso? ¿Viene mejor tener enfrente a la débil y oscura [políticamente] Sara Hernández antes que al viejo [en edad] pero inextinguible Pedro Castro?
Nunca habíamos leído un informe “oficial” tan preciso que haya radiografiado, diseccionado en profundidad, con un caso concreto y real, el deterioro administrativo y político en las postrimerías del gobierno municipal de Pedro Castro, acosado y agobiado por todo tipo de agregados y listillos y pelotas y chupópteros. Lo cual no le quita responsabilidad, política al menos. Ni a Sara Hernández, ni a José Manuel Vázquez Sacristán, ni a David Castro, etc. Si Cristina engañó a sus compañeros de partido y gobierno, o no les dijo nada, no están exentos de responsabilidad, ni se puede alegar ignorancia A la responsabilidad colectiva y solidaria del órgano de gobierno, habrá que resaltar la que merezca personalmente la exconcejala de obras, Cristina González, quien aseguró conocer que su marido y sus padres estaban en la cooperativa adjudicataria por la prensa. Hay que tener la cara muy dura. No hay ninguna duda de su condena, al menos moral y ética.
Si una decisión administrativa beneficia a unas personas físicas o jurídicas y perjudica a otras, a sabiendas de las consecuencias y de su perversidad, el delito parece claro. No hace falta ser un experto en derecho; si los beneficiarios son familiares afectados por la incompatibilidad y otros, que aún no siéndolo legalmente, como el padre y la madre, no debieron ser parte de una trama que solo merece la repulsa social y la condena moral, la cosa parece evidente. Si todo ello se enmarca en una lerda trama u operación para apropiarse ilegalmente de un negocio, sea cual sea el resultado del concurso, santificando el chanchullo en varios ámbitos, pasando por encima de la ley, obviando los reglamentos que la regulan, las incompatibilidades, sin temor alguno a prevaricar [presuntamente todo ello, claro], a facilitar el tráfico de influencias, al silencio cómplice de técnicos, y tararí, tararí, que te vi.
El informe da un repaso a toda la chapuza administrativa y política de la concesión de obras de los Aparcamientos sobre suelo público a lo largo de 55 páginas. Es muy duro. Y no deja títere con cabeza; y nos tendrá que disculpar el lector por usar esa expresión para aplicarla a la ignorante concejala de obras, que no sabía que sus padres y su marido pertenecían a los consejos rectores de la cooperativa; a su marido el cooperativista y empresario individual dedicado al alquiler de naves, a la gestión inmobiliaria y a la administración de fincas; a sus padres, también cooperativistas, que nunca debieron implicarse para “ayudar” a su niña; a la empresa Roblepark, instrumento necesario del negocio y pésimo gestor, que cobró la gestión sin hacer su trabajo; al exalcalde y todos los ediles que fueron miembros de la Junta de Gobierno Local y de la mesa de contratación; el letrado municipal que ni siquiera va a lo que tiene que ir; a los técnicos que han amparado con su justificación la posibilidad de truncar las concesiones, etc… ¿Todos títeres? Al menos parece que hubo ciertas advertencias tanto de la intervención como de la Secretaría. Eso disculpa en parte a esos técnicos pero condena aún más a los que tomaron la decisión. ¿Cómo se llama eso de hacerlo mal a sabiendas de que está mal?
Los contratos de concesión de obras públicas adjudicados por el Ayuntamiento de Getafe en el año 2007 tienen la calificación de contratos administrativos típicos cuyo objeto consistía en la redacción de los proyectos, la construcción de las obras y la explotación de los aparcamientos subterráneos. Como ya dijimos en el anterior artículo dedicado al Plan Municipal de Aparcamientos, el Ayuntamiento, a través de la empresa pública GISA, que presidía David Castro, encargó a la empresa Roblepark, S.L. un estudio sobre la demanda y viabilidad de aparcamientos subterráneos en la ciudad bajo suelo público. De ahí surgió la posibilidad del negocio. Se prepararon los pliegos para que la adjudicación fuera fácil. Se aunaban las expectativas de las “cooperativas controladas” y la información privilegiada que tenía Roblepark, S.L. por la cual, además, había cobrado de GISA. ¿Una o dos veces?
Al concurso se presentaron las “cooperativas controladas” y otras empresas. Las cooperativas solucionaron la exigencia de la solvencia técnica, económica y financiera con un folio; como quien hace la cuenta la vieja. Tanto por cuanto, tal. Las concesiones de obra fueron adjudicadas a las cooperativas a pesar de las deficiencias de la documentación presentada. El letrado municipal no fue. ¿Para qué? La falta de gente de confianza para este tipo de “pelotazos” hizo que al final, para controlar a la cooperativa que iba a hacer más garajes, Jilguero S. Coop. se tuviera que constituir con el esposo y los padres de la concejal de obras. ¡Qué mal está el PSOE de militantes! ¡Qué escasa de amiguetes estaba la edil! Una vez adjudicada, se modificaron las condiciones de la concesión en cuanto a la ampliación de las zonas de influencia de los garajes, aumentando el precio de las plazas y prorrogando en un cincuenta por ciento más el plazo de la concesión. ¡Eso es trampa! ¿A qué otra conclusión pueden llegar las otras empresas que se presentaron al concurso? Los técnicos no veían ningún problema, salvo las advertencias de Intervención y Secretaría ya citadas. Eso las salva de la quema. Cuando falta dinero se le pide al ayuntamiento que avale, intentando sortear el lógico riesgo que existe en cualquier negocio, y este lo era.
En resumen, yo me lo guiso y yo me lo como. Debajo de las plazas y espacios públicos, en el subsuelo, al igual que en algunos desarrollos urbanísticos los ediles socialistas seguían con las tesis marxista. La tierra, o el hueco que hacemos en ella, para el que se la trabaja.
Para no aburrir al lector, teniendo que seguir el guión además del informe de la técnica de la Comunidad de Madrid, hemos preferido “colgarlo” para que el lector, inteligente o desconfiado, pueda digerirlo por su cuenta. Sin los comentarios ácidos que me provocan estas porquerías del menú político.
María Juana Martínez Aníbal-Álvarez
El informe pericial está firmado por María Juana Martínez Aníbal-Álvarez. Esta funcionaria especialista en derecho administrativo, habilitada nacional, es Vocal del Tribunal Administrativo de Contratación Pública, dependiente de la Consejería de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, según acuerdo del Consejo de Gobierno de 28 de abril de 2011 publicado en el BOCM.
Desciende de una familia de relevantes artistas. Es tataranieta del escultor cordobés José Álvarez Cubero, autor de obras como “Ganímedes”, en la Escuela de San Fernando, o “Isabel de Braganza”, en el Museo del Prado; es biznieta de Aníbal Álvarez Bouquel, gran teórico de la Arquitectura, que proyectó algunos de sus mejores edificios en Madrid (Salón de Sesiones del Senado o el Palacio de Gaviria en la calle Arenal) y que en 1846 publicó el libro: "Teoría del arte arquitectónico"; María Juana es nieta igualmente del arquitecto, y catedrático la Escuela de Arquitectura de Madrid, Manuel Aníbal Álvarez-Amoroso que intervino en las obras del Banco España entre 1882 y 1891 y proyectó, entre otros edificios, el Colegio del Pilar de Madrid y el Museo Numantino de Soria.
Así son los artistas: se van cambiando los apellidos por los nombres y mueven los guiones hacia donde les parece. Tan pronto el primero se llama José Cubero como que su hijo pasa a ser Aníbal Álvarez y, luego, el siguiente, Aníbal Álvarez-Amoroso y, después, Martínez Aníbal-Álvarez. ¡Cualquiera se aclara con el árbol genealógico de esta familia!
Ver o descargar Informe Aníbal
Ver o descargar Adjudicación Junta de Gobierno
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Fotografía de María Juana Martínez Aníbal-Álvarez. Fototeca de Enrique Alcalá Ortiz, Cronista Oficial de Priego (Córdoba).
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16 de noviembre de 2012
Y volvieron a plantar árboles en 1913
La Sociedad España de Amigos del Árbol cumplió su promesa y volvió, al año siguiente, a realizar una nueva plantación de árboles. Hace ahora, 99 años. Favorecida por un espléndido día otoñal, de cielo puro y sol fuerte, la segunda fiesta del árbol en el Cerro de los Ángeles se celebró el domingo 30 de noviembre de 1913.
A la fiesta asistieron por primera vez los exploradores de España y repitió el batallón de María Cristina, ambos con sus respectivas bandas de música, los alumnos del Colegio de los Escolapios y los niños de las escuelas pública de Getafe, además de numerosísimo público.
La fiesta contó con la presencia del presidente de la Sociedad de Amigos del Árbol, José Sánchez Guerra, que acababa de ser nombrado Ministro de Gobernación hacía apenas un mes. Igualmente acudieron el también recién nombrado Ministro de Fomento, Francisco Javier Ugarte y Pagés, el alcalde de Madrid, vizconde de Eza, así como el alcalde de Getafe, el párroco de la Magdalena, el Juez de Instrucción y el resto de autoridades civiles y militares de la localidad..
Por la tarde, acabado el almuerzo y realizada la plantación, varios aviadores del aeródromo de Cuatro Vientos, realizaron "preciosos y arriesgados vuelos de aeroplanos sobre el cerro", siendo acogida su presencia con infantil algarabía.
La brillantez del acto pretendía explicar la finalidad de la Fiesta del Árbol y la conveniencia de propagarla por todos los pueblos de España. Los árboles nos sobreviven.
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La fotografía que ilustra este recordatorio fue publicada por la revista Nuevo Mundo el día 4 de diciembre de 1913. El original, del cual la hemos reproducido, nos lo ha facilitado nuestro amigo Manuel Fernández.
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11 de noviembre de 2012
La fiesta del árbol en el Cerro de los Ángeles de Getafe cumple 100 años
A margen de lo puramente anecdótico y pintoresco, el acto se organizó como una romería de exaltación política y patriótica con la correspondiente convocatoria a vecinos y autoridades municipales. Parece que la plantación tuvo lugar gracias al donativo de una importante dama, que —nosotros al menos— no hemos sido capaces de identificar; Al esplendor de la jornada contribuyó también lo apacible de la temperatura que se disfrutó aquel domingo otoñal. La "fiesta" puede considerarse el inicio de la forestación de uno de los enclaves, al cabo de un siglo, más verdes del "inmediato pueblo de Getafe", refiriéndose la crónica periodística así al municipio por su condición de colindante con la Villa y Corte.
No habremos de esforzarnos en relatar lo que ya hizo la prensa en general al día siguiente del evento. Hemos optado por reproducir un artículo, sin firma, publicado al día siguiente en el ABC.
Entre los expedicionarios figuraban los exministros Sres. Sánchez Guerra y Aguilera, presidente el primero de la Sociedad Española de Amigos del Árbol; los ingenieros de Montes Sres. Codorniú, Deleyto y Madariaga; los diputados provinciales por el distrito, Sres. Sauquillo y Borrega, y los representantes de la prensa. También fueron a Getafe el batallón infantil y la banda de música del Asilo de María Cristina.
JOSE SÁNCHEZ GUERRA
La noticia de la plantación de árboles en Getafe tuvo una especial repercusión en toda la prensa. Y no era para menos, si se tenía en cuenta quién era el promotor del evento. La Sociedad Española de Amigos del Árbol estaba presidida por José Sánchez Guerra. Este peculiar político nació en Córdoba en 1859. Empezó su carrera política en 1886 como diputado por Cabra en representación del Partido Liberal de Sagasta. En 1902 se pasó al partido Conservador junto a Antonio Maura, manteniendo el escaño por Córdoba hasta 1918.
Fue Gobernador del Banco de España, Ministro de Gobernación en tres periodos, Ministro de Fomento, Ministro de la Guerra y Presidente del Consejo de Ministros. A pesar de su actitud crítica con Alfonso XIII, colaboró con la monarquía, se opuso con fuerza a la dictadura de Primo de Rivera y, finalmente, antes de retirarse de la política en 1931, dió su apoyo a las tesis republicanas.
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José Sánchez Guerra aparece en la fotografía inmediatemente superior con su familia delante de uno de los árboles plantados el día 10 de noviembre de 1912 en el Cerro de los Ángeles. Más arriba, dos imágenes de ese mismo día. Las tres instantáneas fueron realizadas por Roldán para la revista Mundo Gráfico y publicadas en su número de 20 de noviembre de 1912. La imagen superior es un "pantallazo" de Google Maps.
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El Himno al Árbol al que se refiere en un momento el periodista del ABC sería posiblemente una curiosa pieza musical compuesta en 1896 por el maestro Chapí, con motivo de la primera celebración oficial del Día del Árbol en España.
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